
Hay declaraciones que pasan casi desapercibidas... y otras que pueden cambiar por sí solas el futuro de una marca, como las palabras de Gilles Vidal, el nuevo jefe de diseño europeo de Stellantis. En una entrevista concedida a Autocar, el diseñador francés habla con franqueza de la próxima transformación de Maserati... y sugiere que la marca está en los albores de un nuevo ciclo estilístico.
Un ciclo de diseño «acabado»: el fin de una era en Maserati
Para comprender el alcance de esta afirmación, debemos remontarnos a la interpretación histórica del propio Vidal. Según Vidal, Maserati evolucionó a través de importantes fases estilísticas que duraron unos veinte años. Desde las líneas muy redondeadas de los años 50 y 60, pasando por el diseño anguloso de los 70 y 80, hasta las formas más musculosas y modernas de las décadas siguientes: la marca nunca ha dejado de reinventarse. Pero hoy, este ciclo puede haber llegado a su fin.
«En teoría, el ciclo ya ha terminado», explica. Una frase que encierra mucho significado. Porque detrás de esta conclusión se esconde una pregunta esencial: ¿cómo será el próximo Maserati? Para Vidal, no es sólo una cuestión de evolución, sino de encontrar «lo siguiente». En otras palabras, una ruptura con el pasado.
Una revolución estilística en ciernes... y confirmada
Esta visión no surgió de la nada. Se hace eco de los comentarios realizados unas semanas antes por Ralph Gilles, Director de Diseño de Stellantis. En una entrevista declaró que los futuros Maserati serán «muy futuristas».» y «nada de lo que hemos tenido hasta ahora».
El mensaje es ahora claro y coherente: la marca del tridente no sólo evolucionará, sino que cambiará de dimensión. Ralph Gilles habló incluso de un «giro completo», posicionando a Maserati como un auténtico laboratorio creativo y tecnológico para el grupo. Un papel estratégico, casi experimental, en el que todo es posible, aunque ello signifique apartarse de los códigos tradicionales.
Stellantis quiere acabar con los clones«
Pero esta transformación no se limita a Maserati. Forma parte de una estrategia global de Stellantis, dirigida por Gilles Vidal. Su objetivo es claro: evitar que las distintas marcas del Grupo se canibalicen entre sí. «Queremos que luchen contra la competencia real, no entre ellas», explica. Una forma de reconocer que ciertas sinergias industriales han difuminado a veces las identidades...
En un grupo que reúne marcas tan variadas como Alfa Romeo, Peugeot, Citroën, Lancia, DS y Opel, el reto es inmenso. Las plataformas son a menudo comunes, las limitaciones técnicas compartidas... pero el cliente no está comprando un Stellantis. Está comprando una marca. Y ahí es precisamente donde Maserati debe recuperar su singularidad.
Maserati, ¿futuro escaparate del diseño extremo?
En esta nueva organización, cada marca tendrá un papel claramente definido. Peugeot seguirá centrándose en la innovación, Citroën en la accesibilidad y la originalidad, mientras que Alfa Romeo reforzará su ADN de coche de conductor. Maserati, por su parte, parece destinada a ir aún más lejos.
Descrita ya como un laboratorio por Ralph Gilles, la marca podría convertirse en el campo de expresión más audaz del Grupo. Diseño disruptivo, tecnologías avanzadas, nuevas experiencias... todo parece posible.
Esta dirección recuerda las ambiciones esbozadas para la próxima generación de modelos, en particular el futuro Quattroporte. Calificado de «revolucionario», En el futuro, podría abandonar sus códigos clásicos y adoptar una silueta más moderna, incluso inesperada.
Queda una gran incógnita: ¿cómo será realmente esta nueva era? Por el momento, ni Gilles Vidal ni Ralph Gilles revelan detalles precisos. Pero sus discursos convergen en la misma idea: Maserati está preparada para pasar una página importante de su historia. Una página que podría redefinir su posicionamiento, su diseño e incluso su papel dentro de Stellantis.