
Pocos días después de las discutidas declaraciones de Jony Ive sobre las pantallas táctiles en los coches, tenemos lo último, Ferrari acaba de publicar un nuevo vídeo de su futuro coche eléctrico. Y el contraste es... sorprendente. Mientras que el discurso hace hincapié en un retorno a la fisicalidad, la simplicidad y la conducción pura, la puesta en escena parece haber salido directamente de Cupertino.
Un vídeo que huele a Apple
Música minimalista, animaciones ultrafluidas, transiciones meticulosas, iluminación perfectamente controlada... es difícil no pensar en una keynote de Apple al descubrir las primeras imágenes del interior del Ferrari eléctrico, conocido como el Ferrari Luce.
Todo está ahí: la lenta revelación de las interfaces, los efectos de transparencia, las agujas que se convierten en indicadores digitales o brújulas, hasta el ritmo de la narración visual. Algunos internautas no se han equivocado. Los comentarios bajo el vídeo oficial hablan por sí solos: «Esto parece un anuncio de Apple», «iFerrari» y «El Ferrapple».
Incluso aquellos a los que les gusta reconocen la influencia. La interfaz se describe como «limpia», «futurista», casi demasiado perfecta. Tanto que algunos ya se imaginan cómo podría haber sido el Apple Car... desde su abandono.
“Definitivamente no hay pantalla táctil... pero sí un entorno muy digital
Lo que hace la situación aún más interesante es la discrepancia con las opiniones expresadas por el propio Jony Ive. Tras cinco años de colaboración con el colectivo LoveFrom, el diseñador británico explicó recientemente que convertir un coche eléctrico en una “tableta sobre ruedas” era un error. En su opinión, una interfaz demasiado digital resta valor a la experiencia de conducción. Y sin embargo, este vídeo destaca claramente... la interfaz.
Por supuesto, Ferrari insiste en la presencia de controles físicos: botones para el aire acondicionado, balancines mecánicos y un volante inspirado en la F1. Muchos internautas han saludado esta elección como un bienvenido regreso al “más botones, menos pantallas”. Pero cuando se trata de comunicación, es lo digital lo que realmente acapara la atención.








Una interfaz divisiva
En los comentarios, hay dos opiniones opuestas. Por un lado, los que lo ven como un éxito total. El interior se describe como “magnífico”, “revolucionario” e incluso “un futuro clásico del diseño”. Se aprecia especialmente el equilibrio entre lo analógico y lo digital, así como el volante de tres radios que recuerda a los Ferraris históricos.
Por otro lado, los puristas siguen siendo escépticos. Algunos critican el coche por ser demasiado “frío”, demasiado parecido a un smartphone o a un producto electrónico. Otros van más allá, diciendo que “no parece un Ferrari”, o lamentando la ausencia de un motor de combustión, elemento central en el ADN de la marca.
Pero incluso entre los críticos hay un punto de consenso: Ferrari ha conseguido crear algo que no deja indiferente a nadie.
Ferrari ya domina la narración
Al final, este vídeo dice quizá algo más de lo que muestra. Sobre todo, demuestra que Ferrari ha entendido perfectamente cómo poner en escena su cambio eléctrico. Apoyándose en códigos visuales similares a los de Apple, la marca italiana no solo intenta presentar un coche, sino establecer una nueva percepción.
Un Ferrari eléctrico no será sólo un Ferrari sin motor de combustión. Será un objeto tecnológico, deseable, casi icónico... como un iPhone sobre cuatro ruedas. Y a juzgar por las reacciones, la estrategia ya está funcionando.
