Stellantis se enfrenta a una multa europea de 1 250 millones de euros

Durante años, las multas europeas sobre emisiones de CO₂ han sido vistas como una amenaza teórica por los fabricantes de automóviles. En 2026, empiezan a cobrar una dimensión totalmente nueva. Según un nuevo estudio de Dataforce, Stellantis ya ha acumulado un riesgo de sanción de casi 1.250 millones de euros en los dieciséis primeros meses del nuevo ciclo normativo europeo. Una cifra colosal que ilustra hasta qué punto la transición al vehículo eléctrico se está convirtiendo en una cuestión de supervivencia financiera para los grandes grupos automovilísticos históricos.

Publicidad

Unos meses antes, anunciamos que Stellantis ya se había librado por los pelos de una sanción estimada en más de 800 millones de euros. sólo en el mercado italiano, gracias a la relajación temporal de las normas europeas. Pero este respiro concedido por Bruselas no ha resuelto nada en sustancia. Se ha limitado a aplazar el problema.

Normativa que se ha convertido en una trampa para los fabricantes tradicionales

Desde 2025, la normativa europea CAFE impone a los fabricantes unas emisiones medias de CO₂ especialmente estrictas. Para el periodo 2025-2027, el umbral medio está fijado en 93,6 g/km. Cada gramo por encima del objetivo supondrá una penalización de 95 euros por vehículo vendido.

Publicidad

Sobre el papel, el mecanismo parece sencillo. En realidad, es explosivo. Según los cálculos de Dataforce, entre enero de 2025 y abril de 2026, la industria automovilística europea ya habrá acumulado casi 12.800 millones de euros en deudas teóricas vinculadas a las emisiones, frente a los 9.700 millones de euros en créditos generados por los fabricantes más virtuosos. El saldo, por tanto, sigue siendo ampliamente negativo. Y los grandes perdedores son sobre todo los fabricantes europeos históricos, que siguen dependiendo en gran medida de los modelos de combustión e híbridos.

Volkswagen sigue siendo el más expuesto... pero Stellantis le sigue de cerca

El fabricante de automóviles con más problemas en la actualidad sería el grupo Volkswagen, con un riesgo teórico estimado en 2.300 millones de euros. A pesar de la enorme inversión en vehículos eléctricos desde el dieselgate, el fabricante alemán sigue teniendo unas emisiones medias de 100,7 g/km, muy por encima de su objetivo de 94,6 g/km.

Pero Stellantis no se queda atrás. El grupo dirigido por Antonio Filosa habría matriculado ya casi 2,3 millones de vehículos en Europa durante el periodo estudiado, con unas emisiones medias de 102,1 g/km, frente a un objetivo de 96,2 g/km. El resultado: una exposición teórica de unos 1.250 millones de euros.

Publicidad

Esta cifra confirma una tendencia ya visible en Italia a principios de año. En aquel momento, Fiat parecía ser el principal punto débil del grupo, con unas emisiones muy por debajo de los objetivos europeos. Peugeot, Jeep, Citroën, Opel e incluso Alfa Romeo también contribuían en gran medida al problema. El verdadero peligro para Stellantis es estructural: a pesar de sus avances en electrificación, el grupo sigue vendiendo un enorme número de vehículos de combustión e híbridos, sobre todo a través de Fiat, Peugeot y Citroën. Y son precisamente estos volúmenes los que hacen estallar los cálculos del CAFE.

Tesla y las marcas chinas recuperan miles de millones europeos

La otra gran conclusión del estudio de Dataforce es aún más delicada desde el punto de vista político. El sistema europeo corre el riesgo de provocar una gigantesca transferencia financiera de los fabricantes europeos a los grupos ya especializados en coches eléctricos, principalmente Tesla y varios fabricantes chinos.

Se dice que Tesla es actualmente el mayor ganador del sistema, con unos 2.300 millones de euros en créditos teóricos de CO₂ acumulados. Detrás de la marca estadounidense, los grupos chinos avanzan a pasos agigantados. Se dice que BYD ya tiene 1.600 millones de euros en créditos, mientras que Geely supera los 1.400 millones. Se dice que XPeng se acerca a los 250 millones. La lógica del sistema es, pues, muy clara: cuantos más vehículos eléctricos venda un fabricante, más créditos acumula que puede utilizar o vender a grupos en dificultades.

Leapmotor se convierte en un arma financiera para Stellantis

Desde hace varios meses, la asociación entre Stellantis y Leapmotor está adquiriendo una importancia considerable. El fabricante chino, del que Stellantis posee 19 % en China y 51 % a escala internacional, podría convertirse en una de las principales palancas que permitan al grupo europeo evitar sanciones de miles de millones de euros en los próximos años.

Publicidad

Según Dataforce, Leapmotor ya ha acumulado más de 500 millones de euros en créditos teóricos con sólo 57.000 coches matriculados en el periodo estudiado. Una cifra impresionante que demuestra lo estratégico que es cada vehículo eléctrico vendido a la hora de realizar los cálculos europeos.

Probablemente no sea casualidad que Stellantis haya reforzado recientemente su alianza con la marca china. El Grupo considera ahora esta asociación como uno de los pilares de su nueva estrategia industrial europea. El objetivo es sencillo: aumentar rápidamente la cuota de vehículos de emisiones cero en las ventas europeas para reducir artificialmente las emisiones medias de CO₂ del Grupo.

En este sentido, Leapmotor ya no se limita a vender coches eléctricos de bajo coste. La marca también se está convirtiendo en una herramienta financiera para evitar sanciones potencialmente enormes.

Publicidad

¿Te gusta esta entrada? ¡Compártelo!

Deja tu opinión