
La idea que se viene barajando desde hace varios meses se está concretando mucho más. A falta de pocas semanas para la presentación de su nuevo plan industrial, la Stellantis está trabajando activamente en un escenario delicado: vender o compartir algunas de sus plantas europeas. Una decisión con consecuencias de largo alcance, que afecta directamente a Francia, Italia, España y Alemania.
Un exceso de capacidad que se ha vuelto inmanejable
El problema se ha identificado claramente a nivel interno: las fábricas europeas del Grupo producen muy por debajo de su capacidad real. Según la información que circula entre bastidores, este excedente equivale a cuatro centros industriales.
Hay varias razones para ello. Por un lado, la demanda de automóviles sigue por debajo de los niveles prepandémicos. Por otro, la transición al vehículo eléctrico ralentiza los ciclos industriales, complica las inversiones y retrasa el lanzamiento de algunos modelos. En este contexto, el equipo directivo dirigido por Antonio Filosa y supervisado por John Elkann explora varias opciones: reducir el tamaño, agrupar capacidades... o abrir la puerta a socios externos.
Cassino, Rennes, Madrid... y un sitio alemán en la mira
Entre las plantas afectadas, se barajan varios nombres. En Italia, la planta de Cassino parece ser una de las más vulnerables, ya que ha sufrido una caída de la producción en los últimos meses. En Francia, también se menciona la planta de Rennes, la de Madrid en España y un centro en Alemania (¿Rüsselsheim?).
La idea no es necesariamente cerrar estas plantas, sino hacer que funcionen de otra manera. En concreto, Stellantis está considerando la posibilidad de compartir sus líneas de producción con otros fabricantes, con el fin de aumentar su tasa de utilización y aprovechar al máximo las infraestructuras actualmente infrautilizadas. Pero otra opción, más radical, sigue sobre la mesa: la venta pura y simple de algunos centros.
Ya hay conversaciones con la china Dongfeng
Lo que era sólo una hipótesis se está convirtiendo poco a poco en una realidad industrial. Ya se han iniciado conversaciones con Dongfeng Motor Corporation, socio del grupo desde hace muchos años. Delegaciones del fabricante chino han visitado recientemente varios emplazamientos en Europa, entre ellos Rennes y Madrid, así como plantas en Italia y Alemania. El objetivo es evaluar la posibilidad de una producción conjunta, tanto para el mercado europeo como para otras regiones.
Además de Dongfeng, otros fabricantes chinos también estarían interesados. Stellantis podría multiplicar el número de acuerdos, emplazamiento por emplazamiento, en función de las oportunidades industriales y las limitaciones locales.
Entre cuestiones industriales y presiones políticas
Esta cuestión va mucho más allá del marco industrial. En Francia, como en Italia, la cuestión es muy política. En París, la posibilidad de que grupos chinos produzcan en fábricas históricas podría convertirse rápidamente en un tema delicado, sobre todo a medida que se acercan las elecciones. En Italia, el tono es ligeramente diferente. El Gobierno se ha mostrado más abierto, siempre que se salvaguarden los puestos de trabajo.
El Ministro de Industria ya ha insinuado que los inversores extranjeros podrían ser bienvenidos para apoyar la producción nacional, sobre todo en centros con dificultades como Cassino. Pero la tensión aumenta entre los sindicatos. FIOM-CGIL reclama un diálogo inmediato con el Gobierno y el fabricante, antes de cualquier anuncio oficial. Paralelamente a estas discusiones, aumenta el número de planes de despido voluntario.
Más de 1.000 salidas
Desde principios de año, ya se han anunciado más de 1.000 despidos en varias fábricas italianas. Sólo la planta de Melfi se ve afectada por varios centenares de salidas más, tras las ya registradas en 2025. Otros centros como Pomigliano, Mirafiori, Atessa y Termoli también se ven afectados. Oficialmente, se trata de ajustar la plantilla. Pero en realidad, ilustra una transformación en profundidad del modelo industrial del Grupo.
Esta transformación implicará recortar costes, adaptarse a nuevos motores... y, potencialmente, una redefinición completa del papel de las plantas europeas.
Plan estratégico previsto para el 21 de mayo
Aún no se han tomado todas las decisiones. El asunto está aún en una fase preliminar, y se siguen estudiando varios escenarios. Pero una cosa es segura: el 21 de mayo, en el Capital Markets Day, se pedirá a Stellantis que aclare su estrategia. Entre mantenimiento de centros, asociaciones industriales y posibles cesiones, el grupo se juega su futuro en Europa.
En cuanto a la planta de Cassino, todo esto deja mucho que desear. Esta planta, que debía ser el símbolo de los coches de gama alta del Grupo (Alfa Romeo Giulia, Alfa Romeo Stelvio, Maserati Grecale), tiene ahora un futuro más que incierto.