1.721 trabajadores de la fábrica de Stellantis, donde se fabrican los motores V6, estarán en situación de desempleo parcial un año más

El motor V6 de Alfa Romeo se ensambla en la fábrica de Termoli

La fábrica Stellantis La planta de Termoli tendrá que esperar un poco más antes de recuperar un nivel normal de actividad. Mientras la planta italiana se prepara para acoger la producción de nuevas transmisiones para vehículos híbridos (eDCT), la dirección y los sindicatos acaban de firmar un nuevo convenio de solidaridad que amparará a 1 721 trabajadores durante prácticamente un año más.

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La medida entrará en vigor el 31 de agosto de 2026 y se mantendrá hasta el 29 de agosto de 2027. Afectará a los trabajadores que se dedican a las diferentes familias de motores que se fabrican en Termoli, en particular los V6 (Alfa Romeo y Maserati), GSE y GME 2.0 T4.

En Italia, el contrato de solidaridad permite reducir temporalmente la jornada laboral con el fin de repartir la disminución de la actividad entre los trabajadores y evitar la supresión de puestos de trabajo. Una forma de desempleo parcial que, lamentablemente, se está convirtiendo en algo habitual para la fábrica de Termoli.

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Una situación que se suponía que iba a ser temporal

Este nuevo acuerdo da continuidad al dispositivo establecido en 2025. En aquel momento, afectaba a 1 823 trabajadores. Un año después, el número de afectados se ha reducido a 1 721, es decir, 102 personas menos. Para los sindicatos, prorrogar el contrato de solidaridad sigue siendo preferible a una reducción de plantilla más importante. El acuerdo prevé asimismo que los empleados sigan acumulando sus derechos, en particular en materia de vacaciones y de la paga extra, independientemente del número de días realmente trabajados.

Pero detrás de esta protección social se esconde una realidad industrial mucho menos tranquilizadora: Termoli sigue sin disponer de un volumen de producción suficiente para dar trabajo a tiempo completo a todos sus empleados. Francesco Guida, secretario de la Uilm Campobasso-Termoli, considera que la fábrica no puede seguir funcionando indefinidamente gracias a las medidas de protección social y reclama nuevas líneas de producción que permitan a la planta recuperar su ritmo de funcionamiento.

Las nuevas producciones aún no son suficientes

La situación resulta aún más paradójica si se tiene en cuenta que Stellantis está preparando precisamente una nueva actividad en Termoli. La producción de la transmisión eDCT destinada a los coches híbridos debe comenzar el 15 de septiembre de 2026. El grupo automovilístico anuncia una inversión de 41 millones de euros, con una capacidad que podría alcanzar unas 300 000 transmisiones al año una vez que la producción alcance su pleno rendimiento. Se prevé que esta nueva actividad dé empleo a unos 288 trabajadores.

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A esto hay que añadir el futuro del motor GSE, que, entre otras cosas, deberá adaptarse a la norma Euro 7 y seguir equipando varios modelos importantes del grupo, entre ellos el Fiat Pandina y Fiat 500. Estos proyectos se habían presentado como los dos pilares del futuro industrial de Termoli tras el abandono del proyecto de gigafábrica de baterías que inicialmente se había previsto en el emplazamiento. Pero es evidente que su crecimiento aún no permite compensar el descenso de las actividades tradicionales. El V6 se ve afectado, en particular, por los bajos volúmenes de Maserati, mientras que el GME 2.0 T4 depende en gran medida de las ventas de Alfa Romeo en el mercado estadounidense y sigue expuesto a las incertidumbres relativas a la demanda y los aranceles.

Termoli, entre dos épocas

La fábrica se encuentra así en medio de la transformación industrial de Stellantis: los antiguos motores van perdiendo terreno progresivamente, mientras que las nuevas líneas de producción relacionadas con la hibridación aún no generan volúmenes suficientes. El contrato de solidaridad permite, por el momento, mantener los puestos de trabajo y evitar una reestructuración más drástica. Pero su prórroga hasta el verano de 2027 también pone de manifiesto que la transición será más larga de lo previsto.

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