«Hoy vuelvo a Termoli»: dejó Stellantis por las baterías ACC... y finalmente vuelve para fabricar motores de combustión.

El mensaje es sencillo: «Hoy vuelvo a Termoli». Detrás de esta frase, publicada en LinkedIn por un ejecutivo industrial, se esconde una señal mucho más contundente sobre el estado actual de la industria europea de baterías.

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Tras algo más de dos años en Automotive Cells Company (ACC), este experimentado directivo ha decidido volver a Stellantis, en su sede histórica de Termoli. Oficialmente, su regreso está motivado por la «pasión» y los «nuevos retos industriales», pero sobre todo se produce en un momento especialmente tenso para ACC. Este testimonio ilustra una tendencia fundamental: algunos perfiles clave abandonan ahora los proyectos de baterías para volver a las actividades térmicas o híbridas.

El fin de un sueño industrial en Termoli

En su mensaje, el ex directivo menciona claramente el motivo de su marcha: el abandono del proyecto de la gigafactoría de Termoli. Una decisión que ya se conocía, pero cuyas consecuencias humanas empiezan a aflorar.

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Pero ACC tenía grandes ambiciones. Fundada en 2020 por Stellantis, Mercedes-Benz y TotalEnergies, la empresa debía encarnar la respuesta europea a los gigantes asiáticos de las baterías. La planta de Termoli (Italia) debía ser uno de los pilares de esta estrategia. Pero la realidad industrial ha superado estas ambiciones. Dificultades técnicas, aceleración más lenta de lo previsto, costes elevados... todos ellos factores que han llevado a revisar los planes. Como consecuencia, se abandonaron los proyectos italiano y alemán, dejando equipos enteros en transición en Francia. Para los empleados implicados desde el principio, como este directivo que habla de una experiencia «extraordinaria» y «pionera», se ha pasado página.

ACC bajo presión, cambio de dirección

Este regreso a Stellantis se produce en un momento en el que ACC intenta relanzarse. A principios de mayo de 2026, la empresa sustituyó a su director general, con la llegada de un antiguo ejecutivo de Panasonic para hacerse cargo de la gigafactoría francesa de Billy-Berclau. El objetivo es claro: acelerar la producción, retrasada desde su lanzamiento.

Las dificultades son reales. La tecnología NMC elegida por ACC está resultando más compleja de industrializar de lo esperado, sobre todo si se compara con las soluciones LFP utilizadas a gran escala en China. El resultado son problemas de calidad, ritmos de producción insuficientes y plazos de entrega cada vez más largos. Algunos modelos eléctricos del Grupo, como los SUV de Peugeot, esperan varios meses para su entrega, un nivel difícil de mantener en un mercado cada vez más competitivo. En este contexto, no es de extrañar que perfiles experimentados abandonen ACC para volver a Stellantis.

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Termoli cambia de cara

El regreso de este directivo a Termoli no es sólo una historia individual. Forma parte de una transformación más amplia del emplazamiento italiano. Considerada durante mucho tiempo como un futuro centro de baterías, Termoli se está reinventando en torno a nuevas prioridades industriales. Entre ellas, la producción de transmisiones electrificadas eDCT y, sobre todo, el refuerzo de los motores de combustión interna Fiat GSE.

Hoy vuelvo a Termoli, a una planta que encarna la historia, el saber hacer y el futuro de la industria automovilística italiana, impulsada por un sincero entusiasmo y una fuerte motivación para asumir nuevos retos de producción.

Estos motores, también conocidos como FireFly, están en proceso de volver al centro de la estrategia de Stellantis. Mientras que el 1.2 PureTech se cuestiona poco a poco, los motores GSE se perfilan como una alternativa más fiable que ya se ha probado a gran escala, sobre todo en Brasil. La planta de Termoli podría convertirse así en un pilar de esta nueva orientación, combinando motores de combustión modernizados e hibridación mediante cajas de cambios eDCT. Este reposicionamiento estratégico contrasta con las ambiciones de 100 % eléctricos anunciadas hace apenas unos años.

Una transición energética más compleja de lo previsto

Este testimonio, por discreto que sea, pone de relieve una realidad a menudo ausente del discurso oficial: la transición a los vehículos eléctricos es mucho más complicada de lo previsto. Entre retos tecnológicos, inversiones colosales y presión competitiva, los fabricantes europeos caminan por la cuerda floja. Algunas opciones se están replanteando.

La vuelta a las soluciones híbridas, la renovada importancia de los motores de combustión optimizados y las dificultades encontradas por los proyectos de gigafactorías demuestran que el camino hacia la electrificación total será más largo y complejo de lo previsto. En Termoli, este cambio de rumbo ya es visible. Y el mensaje de este directivo resume a la perfección esta nueva realidad: tras haber contribuido a construir el futuro eléctrico, ahora regresa al lugar donde la industria del automóvil sigue produciendo.

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