Un sindicato confirma 2 visitas a una planta de Stellantis del fabricante de automóviles chino Dongfeng: «no estamos en venta»

El asunto se está concretando cada vez más. Tras varios días de rumores en torno a un posible acercamiento entre Stellantis y el fabricante de automóviles chino Dongfeng, un nuevo elemento ha confirmado que las conversaciones no son sólo teóricas: las visitas se han producido efectivamente... y están causando una gran preocupación entre los empleados.

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Dos visitas confirmadas, pero el discurso oficial es muy cauto

Ya es oficial: en una reunión del Comité Económico y Social, la dirección de Stellantis admitió que delegaciones de Dongfeng habían visitado en dos ocasiones las instalaciones de Chartres-de-Bretagne, cerca de Rennes. La primera visita tuvo lugar en enero, seguida de una segunda en abril.

También se encargó a una consultoría externa la evaluación de la planta bretona, un detalle nada desdeñable en este tipo de expedientes industriales.

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Sin embargo, la respuesta de la dirección sigue siendo extremadamente comedida. Stellantis explica que, en el marco de sus actividades normales, recibe regularmente a actores del sector del automóvil, sin querer hacer más comentarios sobre estas visitas ni hablar del futuro del centro. Esta postura prudente contrasta con la amplitud de las preguntas que se plantean internamente.

«No estamos en venta»: los sindicatos alzan la voz

Sobre el terreno, el tono es muy diferente. Los sindicatos, por su parte, ya no ocultan su preocupación por lo que consideran un posible cambio estratégico importante.

Laurent Valy, delegado de la CFDT, resume muy claramente la postura: «No estamos en venta». Una afirmación contundente que ilustra el rechazo categórico a cualquier venta del centro. Para los representantes del personal, podría contemplarse una asociación industrial, sobre todo si aporta volúmenes de producción suplementarios, pero la venta pura y simple de la fábrica sigue siendo una línea roja.

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Los demás sindicatos se pronunciaron en el mismo sentido. Algunos citan un anuncio «brutal», mientras que otros admiten haber descubierto la información en la prensa, alimentando una sensación de vaguedad y falta de transparencia. «No hay humo sin fuego», dicen varios representantes, conscientes de que la repetición de señales débiles empieza a apuntar a una tendencia más grave.

Una planta estratégica... pero en estado frágil

El centro de Rennes no es un centro cualquiera en el organigrama industrial de Stellantis. Actualmente produce el Citroën C5 Aircross, a razón de unos 400 vehículos al día, y emplea a más de 2.000 personas.

Pero tras esta aparente estabilidad, la situación sigue siendo frágil. La planta produce actualmente un solo modelo, lo que la hace especialmente dependiente de los volúmenes y de las decisiones estratégicas del Grupo. Desde hace varios meses, los sindicatos reclaman que se asigne un segundo vehículo a la planta, con el fin de asegurar la producción. A ello se añaden las recientes perturbaciones, con la producción paralizada por problemas de suministro. Todos estos factores se suman a la sensación de incertidumbre.

Un proyecto que forma parte de una estrategia europea más amplia

Estas visitas no deben analizarse de forma aislada. Forman parte de un contexto mucho más amplio: el de una revisión global por parte de Stellantis de sus instalaciones industriales en Europa.

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Como se ha mencionado en los últimos días, el grupo se enfrenta a un exceso de capacidad estimado en el equivalente de varias centrales. La demanda sigue por debajo de los niveles prepandémicos, mientras que la transición a la energía eléctrica complica las inversiones y ralentiza ciertos proyectos. Varios emplazamientos se ven potencialmente afectados por escenarios de transformación: producción compartida, asociaciones industriales... o incluso desinversiones. Rennes es uno de los centros que se mencionan regularmente, junto con Cassino (Italia) y las fábricas de España y Alemania.

China, un socio esencial

Esta alianza con Dongfeng no es casual. Stellantis reconoce ahora abiertamente su creciente dependencia del ecosistema chino, especialmente en el campo de los vehículos eléctricos.

El grupo reconoce que China tiene una ventaja considerable, Se calcula que China lleva diez años de ventaja en tecnologías de vehículos eléctricos. Baterías, software, cadenas de suministro... todos estos son ámbitos en los que los actores chinos dominan actualmente. Las asociaciones parecen ser una necesidad más que una elección. Dongfeng, socio de Stellantis desde hace tiempo, podría desempeñar un papel clave en esta estrategia, tanto para el mercado chino como para el internacional.

Las numerosas visitas recientes a Europa y China confirman que esta cooperación está cambiando de escala. La reunión del 21 de mayo, durante el Stellantis Capital Markets Day, podría aportar más información al respecto.

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