Stellantis: se esperan 2.000 trabajadores chinos en España para la gigafactoría de baterías que empieza a tomar forma

Hace apenas seis meses, el terreno entre Figueruelas y Pedrola no era más que una enorme extensión de tierra removida por la maquinaria de construcción. Hoy, el paisaje ha cambiado. Los primeros pilares de hormigón emergen del suelo, las estructuras de los edificios auxiliares se hacen visibles desde la autopista A-68 y la futura gigafactoría de Stellantis y CATL por fin empieza a tomar forma.

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Este proyecto industrial, uno de los mayores actualmente en construcción en Europa, entra en una nueva fase. Con más de 250 obreros y técnicos ya in situ, la llegada progresiva de los cerca de 2.000 trabajadores chinos que se esperan en las próximas fases está más de actualidad que nunca.

La obra entra en su fase visible

La colocación simbólica de la primera piedra tuvo lugar el 27 de noviembre de 2025. Desde entonces, las obras se han acelerado considerablemente. Según la información publicada por la prensa regional española, la fase de cimentación y estructura está ahora en pleno apogeo.

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Foto noviembre 2025

Cientos de pilares prefabricados de hormigón forman ya el esqueleto de lo que será una de las mayores plantas de baterías para vehículos eléctricos de Europa en este terreno de 89 hectáreas. Desde la autopista A-68, que discurre junto al emplazamiento, los automovilistas pueden ver ya las primeras estructuras de los edificios auxiliares de la futura planta de producción de células. Se trata de un cambio espectacular si se tiene en cuenta que hace sólo unos meses el emplazamiento estaba aún en fase de movimiento de tierras. La inversión de más de 4.000 millones de euros de la empresa conjunta CSE entre Stellantis y el gigante chino CATL adquiere ahora una dimensión muy tangible.

Foto mayo 2026 de heraldo.es

Una auténtica Torre de Babel in situ

La actividad ya es intensa en la obra. Más de 250 personas trabajan actualmente en la obra, repartidas entre una cincuentena de subcontratistas. La empresa rumana Synergy Construct, que ya participó en la construcción de la planta CATL de Hungría, gestiona gran parte de esta fase. Está rodeada de un gran número de empresas especializadas de varios países.

Los observadores locales la describen como una auténtica «Torre de Babel». Los trabajadores proceden de Marruecos, Argelia, varios países latinoamericanos y Europa del Este. Los equipos directivos incluyen también muchos perfiles turcos, lo que refleja la fuerte presencia de Synergy Construct en este país. Esta diversidad ilustra la envergadura del proyecto. Pero la presencia china sigue siendo relativamente discreta por el momento.

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Los 2.000 trabajadores chinos aún no han llegado

Una de las cuestiones que más levantó ampollas cuando se anunció el proyecto fue la llegada prevista de casi 2.000 trabajadores chinos. A estas alturas, sólo hay unos pocos in situ. Se trata principalmente de ingenieros, técnicos especializados, responsables de logística o ejecutivos encargados de supervisar el proyecto para CATL.

El gran número de trabajadores chinos previsto aún no ha empezado a llegar. Su llegada está prevista para las próximas fases del proyecto, en particular cuando empiece la instalación de los equipos industriales, el montaje de las líneas de producción y las operaciones de puesta en marcha. En otras palabras, la fase más técnica está aún por llegar. Es precisamente entonces cuando la experiencia acumulada por CATL en sus numerosas fábricas de baterías repartidas por todo el mundo se hará indispensable.

La cuestión de su alojamiento sigue siendo objeto de debate. La solución por la que parece optarse actualmente es instalar alojamientos modulares directamente junto al complejo industrial para alojar a este contingente de trabajadores en las mejores condiciones posibles.

Una planta estratégica para los futuros coches eléctricos de Stellantis

Paralelamente a la construcción de la nueva gigafactoría, ya están avanzando otros trabajos en el complejo Stellantis de Figueruelas. Se están reformando varias instalaciones existentes para albergar actividades logísticas y el ensamblaje de módulos de baterías. Según el calendario actual, estas actividades iniciales podrían comenzar ya a finales de 2026.

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En esta primera fase se utilizarán baterías LFP (fosfato de hierro y litio), una tecnología que se ha convertido en estratégica para Stellantis. Menos costosas que las baterías NMC utilizadas en los vehículos de gama alta, deberían permitir al grupo automovilístico ofrecer modelos eléctricos más asequibles. En concreto, la planta española suministrará futuros vehículos basados en la plataforma STLA One, incluidos varios modelos producidos en las plantas europeas del grupo.

Aragón ve su mayor proyecto industrial desde la llegada de Opel

Para la región de Aragón, lo que está en juego va mucho más allá del sector del automóvil. Las empresas locales ya están muy implicadas en el proyecto. A medida que los edificios se levantan del suelo, los residentes locales empiezan a apreciar la magnitud de la transformación en curso.

Muchos establecen ya paralelismos con la llegada de General Motors a Figueruelas en los años ochenta, un acontecimiento que transformó profundamente la economía local. Más de cuarenta años después, la gigafactoría Stellantis-CATL podría representar un punto de inflexión igualmente importante.

De momento, sólo son visibles los primeros pilares. Pero detrás de estas estructuras de hormigón se esconde un proyecto destinado a convertirse en uno de los principales centros de producción de baterías de Europa. Y cuando los miles de técnicos chinos anunciados se incorporen a la obra, la transformación de Figueruelas adquirirá una dimensión aún mayor. Como recordatorio, la futura batería del Fiat 500 eléctrico saldrá de esta planta... ya en 2027.

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