«Negamos las dificultades»: el jefe de Peugeot hace su mea culpa sobre el motor PureTech... que Stellantis sustituye por un motor italiano

Durante varios años, el motor 1.2 PureTech fue uno de los pilares industriales de Peugeot y, más ampliamente, del antiguo Grupo PSA. Pero este motor tricilíndrico de gasolina, premiado al principio de su carrera, se vio poco a poco en el centro de una gran polémica vinculada a problemas de fiabilidad. La situación es ahora lo suficientemente grave como para que el propio jefe de Peugeot admita que se cometieron errores en la gestión del proyecto.

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En una entrevista concedida al diario Le Parisien, Alain Favey, Director General de Peugeot, admitió que la respuesta de la empresa a las críticas de los clientes había sido inadecuada.

«Dimos la impresión de negar las dificultades».»

Desde hace varios años, muchos propietarios de vehículos equipados con el motor 1.2 PureTech denuncian fallos técnicos recurrentes. Los problemas más frecuentes se refieren al consumo excesivo de aceite y al deterioro prematuro de la correa de distribución, que a veces provocan averías importantes.

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Frente a estas críticas, la respuesta del fabricante no siempre fue convincente. Alain Favey reconoce ahora que la actitud de Peugeot puede haber exacerbado la frustración de los clientes.

Según él, muchos automovilistas se sintieron abandonados cuando surgieron los problemas. La empresa dio la impresión de «ganar tiempo, incluso negando las dificultades» en vez de afrontarlas directamente. Una confesión poco habitual en un gran fabricante de automóviles.

En un intento de calmar la situación, Stellantis lanzó a principios de 2025 una plataforma de compensación retroactiva para los clientes que experimentaron problemas entre 2022 y 2024. Pero el caso también ha dado un giro legal, con la presentación de una demanda colectiva ante el tribunal de Versalles dirigida contra estos motores.

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Peugeot dice que el problema ya está bajo control

Según Alain Favey, la fase más crítica ha quedado atrás. Los defectos que afectaban a las versiones anteriores del motor PureTech ya no afectarían a los modelos actualmente en el mercado.

Sin embargo, la plataforma de reembolso habría recibido ya varios miles de reclamaciones, prueba de que el caso sigue siendo delicado para la imagen de la marca.

También promete un cambio de enfoque para el futuro. En caso de que se produzca un problema industrial similar, Peugeot afirma que quiere intervenir más rápidamente en origen, incluso lanzando antes campañas de llamada a revisión, para evitar que se deterioren las relaciones con los clientes. Pero mientras Peugeot intenta pasar página, Stellantis parece prepararse ya para lo que viene.

Stellantis se prepara para el fin gradual de PureTech

Paralelamente a esta interpelación pública, el grupo dirigido por Antonio Filosa, bajo la presidencia de John Elkann, está revisando su estrategia para los pequeños motores de combustión.

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Según varios informes, los motores PureTech de PSA serán sustituidos progresivamente de aquí a 2026 en los modelos de gran consumo del Grupo.

La próxima generación vendrá de Italia.

Stellantis tiene previsto recurrir en mayor medida a los motores FireFly (GSE) desarrollados por Fiat. Estos motores, producidos en la planta de Termoli, incluyen versiones de tres cilindros y 1,0 y cuatro cilindros y 1,5 litros, con potencias que oscilan entre 70 y más de 160 CV.

Estos motores ya se utilizan en varios modelos de Fiat, Alfa Romeo y Jeep, donde gozan de una reputación de mayor fiabilidad.

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La ingeniería italiana en el centro de la estrategia Euro 7

Esta evolución no sólo está relacionada con el escándalo PureTech. También forma parte de los preparativos para la futura norma Euro 7, que exigirá una revisión a fondo de los motores de combustión.

Adaptar todas las familias de motores del grupo representaría una inversión considerable. En este contexto, Stellantis parece haber tomado una decisión industrial clara: concentrar sus presupuestos en la modernización de los motores FireFly italianos, que se electrificarán progresivamente con sistemas mild-hybrid de 48 voltios.

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De confirmarse, esto marcaría un interesante giro en la historia del grupo. En el momento de la fusión entre PSA y FCA en 2021, muchos pensaron que las tecnologías francesas dominarían la estrategia automovilística del nuevo gigante del automóvil.

Unos años más tarde, la situación podría invertirse: Peugeot, Opel o Citroën podrían mañana estar propulsados por motores diseñados originalmente por Fiat. Un poderoso símbolo para Stellantis... y quizás el último gran desarrollo del motor de combustión interna en Europa antes de la transición a la energía eléctrica.

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