El director general de Lamborghini considera que Ferrari está corriendo «un gran riesgo»

Mientras que Ferrari ha presentado su primer coche eléctrico 100 %, el Ferrari Luce, que suscita numerosos debates, el director general de Lamborghini, Stephan Winkelmann, ha ofrecido un análisis especialmente interesante sobre el futuro de la electrificación en el segmento de los supercoches de lujo.

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En una extensa entrevista concedida a Autocar, el directivo alemán nunca mencionó directamente a Ferrari para criticar su proyecto eléctrico. Pero sus palabras dejan poco margen a la duda: en su opinión, lanzar un Ferrari 100 % eléctrico supone una apuesta especialmente audaz para una marca cuya identidad se basa, ante todo, en la emoción mecánica.

«No nos limitamos a vender medios de transporte»

Desde hace varios años, Lamborghini sigue una estrategia prudente en lo que respecta a los vehículos eléctricos. La marca ya ha incorporado la tecnología híbrida a toda su gama deportiva con los nuevos Lamborghini Revuelto y Lamborghini Temerario, pero recientemente ha pospuesto su proyecto de un cuarto modelo eléctrico 100 %, a pesar de que ya se había anunciado a través de el prototipo Lamborghini Lanzador.

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Lamborghini Lanzador Concept

Para Stephan Winkelmann, la razón es sencilla: los clientes de Lamborghini no compran un coche como un mero medio de transporte. «Al fin y al cabo, no vendemos movilidad», explica. Una frase que resume a la perfección su visión del mercado del automóvil de lujo. Según él, la mayoría de los clientes de Lamborghini ya tienen varios coches en su garaje. Buscan ante todo una experiencia, una emoción y un sueño, más que una solución de transporte. Esta filosofía explica por qué Lamborghini prefiere esperar antes de lanzarse de lleno al mundo de los vehículos eléctricos, a diferencia de Ferrari.

El riesgo de perder la emoción que hace que se vendan los supercoches

Para el director general de Lamborghini, el principal reto no es tecnológico. Los fabricantes disponen hoy en día de los conocimientos necesarios para desarrollar vehículos eléctricos de alto rendimiento. El verdadero problema está en otra parte: la emoción.

Stephan Winkelmann recuerda que las prestaciones de un coche no se reducen a las cifras de aceleración o de velocidad máxima. Las sensaciones que transmite un motor de combustión, las vibraciones, el comportamiento al salir de una curva, la forma en que el conductor utiliza los pedales o incluso el sonido desempeñan un papel fundamental en la experiencia de conducción.

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Según él, prescindir de estos elementos supone asumir un riesgo importante. Aunque la tecnología sea impresionante, si los clientes ya no sienten esa conexión emocional con su coche, el producto pierde parte de su razón de ser. Una reflexión que, sin duda, encaja con el proyecto de Ferrari, cuyo futuro coche eléctrico deberá convencer a una clientela acostumbrada a los motores V8 y V12 atmosféricos o biturbo.

Lamborghini prefiere esperar al momento adecuado

A diferencia de algunos competidores que están acelerando su transición hacia la movilidad eléctrica, Lamborghini adopta un enfoque pragmático. La marca sigue trabajando en las tecnologías necesarias para un futuro deportivo eléctrico, pero se niega a precipitarse.

«Es fundamental estar preparados cuando llegue el momento», afirma Stephan Winkelmann. Sin embargo, considera que el mercado aún no ha demostrado una demanda suficiente para este tipo de producto en el ámbito tan específico de los supercoches de lujo. Esta cautela también se debe a una realidad económica. Lamborghini sigue siendo un fabricante relativamente pequeño en comparación con algunos gigantes del sector. Cada inversión debe estar perfectamente justificada.

Es fundamental estar preparado cuando llegue el momento. Lo que observo hoy en día es que, cuando hablamos de prestaciones, hay ciertos aspectos que se pueden expresar en cifras: la aceleración, la velocidad máxima, el tiempo por vuelta. Pero también está la dimensión emocional. Y es precisamente esa dimensión emocional la que marca la diferencia para nuestros clientes. Son las vibraciones, la forma de tomar y salir de las curvas, la manera de accionar los pedales y, por supuesto, el sonido. Si pasas por alto todo eso, corres un gran riesgo. Si eres una gran marca, puedes permitirte más. Pero para nosotros, cada euro que gastamos debe invertirse con acierto.

Un comentario que también puede interpretarse como una referencia indirecta a Ferrari, cuyos recursos financieros y el poder de su marca le permiten asumir retos más ambiciosos.

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