
Desde su lanzamiento, el Ferrari Luce no deja indiferente a nadie. Primer Ferrari 100 % eléctrico de la historia, la berlina del fabricante de Maranello es tan divisiva como intrigante. Después del reacciones de los propietarios de Ferrari, los análisis de un gran coleccionista o incluso los primeros avisos de China, Pero faltaba una opinión especialmente esperada, la de un gran diseñador: Giorgetto Giugiaro.
Cuando se habla de diseño automovilístico, pocas voces tienen tanto peso. Padre de modelos que se han convertido en referentes como el Volkswagen Golf, el Fiat Panda, el DeLorean DMC-12, el Lancia Delta o el Maserati Ghibli, el diseñador italiano ha abarcado varias generaciones de automóviles y marcado la historia de la industria. Entrevistado por Automoto.it, En esta entrevista, hizo un franco análisis del Ferrari Luce, admirando la audacia del proyecto y criticando severamente su estilo.
Un Ferrari que rompe todos los códigos
Para Giugiaro, la sorpresa provocada por el Luce es perfectamente comprensible. Durante décadas, Ferrari se ha asociado con coches bajos y agresivos, esculpidos para evocar prestaciones incluso cuando están parados. El Luce rompe por completo con esta tradición.


El diseñador cree que la mayoría del público se confundió porque esperaba un Ferrari que se ajustara a los códigos habituales de la marca. Sin embargo, cree que un fabricante de esta talla tiene derecho a explorar otros territorios. En su opinión, Ferrari se dirige quizás a una clientela diferente, más atraída por la tecnología y el confort que por la ostentación o las demostraciones de poderío visual. Este enfoque no le ha dejado indiferente. Más bien al contrario.
«El valor de un león»
Uno de los pasajes más llamativos de la entrevista se refiere a la admiración de Giugiaro por la decisión tomada por el CEO de Ferrari, Benedetto Vigna. El diseñador revela incluso que se puso en contacto personalmente con el CEO para elogiar su iniciativa: «Tiene el coraje de un león». En su opinión, lanzar un producto que va en contra de todas las expectativas del mercado representa un verdadero acto de valentía. Para Giugiaro, seguir las expectativas de los entusiastas es relativamente sencillo. Proponer un Ferrari eléctrico con un diseño atípico, sabiendo que las críticas serán numerosas, es un planteamiento mucho más arriesgado. Es precisamente esta asunción de riesgos lo que él respeta, independientemente de su valoración del resultado final.

Una evaluación muy dura del diseño
Aunque Giugiaro aplaude la estrategia, su visión del diseño es mucho menos indulgente. El Ferrari Luce ha sido diseñado con la participación del estudio LoveFrom, fundado por Jony Ive, famoso por haber imaginado la estética de numerosos productos Apple. Es precisamente esta elección la que parece plantear un problema al diseñador italiano.

Un principiante lo haría mejor’, afirma tajante. En su opinión, el problema no es que al coche le falte agresividad o que adopte la silueta de una berlina. Lo que le falta es una verdadera fuerza creativa. Giugiaro considera que el coche es demasiado discreto, demasiado corriente, incapaz de desprender nada excepcional a pesar de su condición histórica de primer Ferrari eléctrico.
También cree que los diseñadores procedentes del mundo de la electrónica de consumo no tienen necesariamente la experiencia necesaria para dominar todas las limitaciones propias de los automóviles: seguridad, homologación, aerodinámica y ergonomía. En su opinión, Ferrari podría haber obtenido un mejor resultado confiando el proyecto a especialistas del diseño automovilístico capaces de proponer un enfoque diferente sin renunciar a una fuerte personalidad visual.
La tecnología antes que la apariencia
Esta postura es coherente con la filosofía que Giugiaro defiende desde hace décadas. Cuando se le pregunta cuál es su mayor creación, no cita un supercoche exótico, sino el Fiat Panda. Para él, un coche de éxito es sobre todo aquel que satisface perfectamente las necesidades de sus usuarios.

Esta visión también explica por qué ahora aprecia vehículos atípicos como el Tesla Cybertruck, que afirma conducir él mismo. En un mundo marcado por los atascos y las limitaciones, ahora prioriza la funcionalidad, la visibilidad y el confort sobre la búsqueda de una silueta espectacular.
¿Puede Ferrari permitirse algo?
Uno de los aspectos más interesantes del análisis de Giugiaro se refiere a la libertad de que gozan las grandes marcas. En su opinión, Ferrari tiene legitimidad suficiente para explorar nuevas vías sin tener que justificarse. Compara la marca con un cirujano de renombre capaz de realizar una operación diferente de aquellas por las que es conocida.
En otras palabras, Ferrari no está condenada a repetir las mismas recetas una y otra vez. Su fuerza reside precisamente en su capacidad para sorprender y ampliar los límites. Para Giugiaro, aunque el Ferrari Luce no le convence del todo desde el punto de vista estético, Ferrari no tiene por qué avergonzarse de este proyecto. Al contrario, considera que la marca ha realizado una proeza tecnológica notable y que tenía todo el derecho a sacudir las convenciones.
¿Qué habría pensado Enzo Ferrari?
La pregunta que suele acompañar al Ferrari Luce es sencilla: ¿qué habría pensado Enzo Ferrari de un coche así? Giugiaro da una respuesta lúcida. En su opinión, el fundador de Ferrari probablemente nunca habría imaginado un proyecto así, ya que asociaba las prestaciones con el motor de combustión, el ruido y la competición. Pero también señala que cada época tiene su propia visión del progreso.
El Luce no es el Ferrari de Enzo Ferrari. Es el Ferrari de Benedetto Vigna y de una industria automovilística que se enfrenta a nuevos retos tecnológicos y medioambientales. Quizá ahí radique la importancia de este coche. Más que un modelo eléctrico, el Ferrari Luce representa un punto de inflexión para la marca. Un punto de inflexión que Giorgetto Giugiaro no respalda del todo en términos de diseño, pero cuya audacia respeta profundamente. Y viniendo de un hombre que diseñó algunos de los coches más emblemáticos del siglo XX, este juicio merece sin duda tanta atención como el propio coche.