«Un océano de rojo»: tras pérdidas de 470 millones de euros, el socio de Stellantis en motores eléctricos europeos quiere retirarse

Foto de la inauguración de la fábrica de Emotors en Tréméry

La historia iba a durar varias décadas. En 2017, Carlos Tavares y los directivos del grupo japonés Nidec fijaron su ambición compartida: hacer de su asociación uno de los pilares de la electrificación de Europa. Stellantis. Casi diez años después, esta alianza estratégica se tambalea. Enfrentada a una grave crisis interna y a pérdidas colosales en motores eléctricos, Nidec quiere ahora pasar página.

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Para Stellantis, es mucho lo que está en juego: no se trata sólo de cambiar de proveedor, sino de salvaguardar el futuro de Emotors, la empresa conjunta que produce actualmente en Francia una parte de los motores eléctricos del grupo.

El escándalo que hunde al gigante japonés

Desde hace varias semanas, Nidec atraviesa la crisis más grave de su historia. Una investigación interna y luego un informe independiente han puesto de manifiesto prácticas cuestionables en el seno del grupo japonés. Según las investigaciones, se han detectado más de 1.000 casos de irregularidades desde 2020. En la mayoría de los casos, se modificaron materiales, procesos de fabricación o diseños de productos sin la aprobación previa del cliente. También se han detectado falsificaciones de datos de pruebas, anomalías en el control de calidad y errores relativos a los centros de producción.

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Este asunto se suma a un escándalo contable anterior. Una comisión independiente concluyó que los beneficios del grupo se habían inflado artificialmente en 160.700 millones de yenes, unos mil millones de dólares, hasta mediados de 2025. El informe apunta directamente al fundador de Nidec, Shigenobu Nagamori, a quien se acusa de ejercer una presión excesiva sobre los equipos para alcanzar objetivos financieros cada vez más ambiciosos. Aunque Nidec afirma que por el momento no se han detectado problemas de seguridad en sus productos, el asunto ha dañado gravemente la reputación del grupo.

El negocio de los motores eléctricos es deficitario

Pero el escándalo no es la única razón de este cambio de rumbo. El verdadero problema es también económico. Considerado durante mucho tiempo uno de los proyectos más estratégicos de Nidec, el desarrollo de e-axles, estos conjuntos que integran motor eléctrico, electrónica de potencia y caja de cambios, se ha convertido en un pozo de dinero.

El Presidente de Nidec, Mitsuya Kishida, reconoció recientemente que este mercado se había convertido en un «océano rojo», es decir, un sector saturado donde la competencia es feroz y los márgenes extremadamente bajos. Las cifras hablan por sí solas. En el primer semestre de su ejercicio fiscal, Nidec registró unas pérdidas de 87.700 millones de yenes, unos 470 millones de euros, en su negocio de e-axles. Entre provisiones por contratos deficitarios y amortizaciones de instalaciones industriales, la rentabilidad esperada no llegó a materializarse. Ante esta situación, el grupo japonés ha decidido emprender una profunda reestructuración y ahora desea retirarse completamente de este negocio.

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Después de China, Stellantis se ocupa directamente

Nidec ya ha anunciado su intención de poner fin a su empresa conjunta china con GAC en 2019. Pero Europa también está en su punto de mira. Según una información revelada por Nikkei Asia y recogida después por Reuters, Mitsuya Kishida confirmó que Nidec también planeaba salir de su empresa conjunta con Stellantis.

Esta declaración marca un punto de inflexión importante para el fabricante de automóviles. Desde hace varios años, Emotors es uno de los eslabones esenciales de su estrategia de electrificación.

Creada en 2018, esta empresa pertenece a partes iguales a Stellantis y Nidec. Su sede social y su centro de investigación se encuentran en Carrières-sous-Poissy, mientras que la producción tiene lugar en la planta de Trémery, en Moselle. Esta planta no es un sitio cualquiera: antes especializada en motores diesel, se ha transformado para convertirse en uno de los principales centros europeos de producción de motores eléctricos. La capacidad de producción superará el millón de unidades al año. Los motores eléctricos se utilizan en todos los modelos europeos del Grupo. Peugeot, Opel, Fiat, Citroën...

Stellantis probablemente no tenga más remedio que hacerse cargo de Emotors

Sin embargo, a diferencia de la empresa conjunta china con GAC, la situación en Europa parece diferente. Sería difícil imaginar que Stellantis abandonara una actividad tan estratégica cuando la electrificación de su gama sigue siendo un objetivo primordial. Las instalaciones industriales ya existen, los equipos de ingeniería están en marcha y varios programas de vehículos dependen directamente de las tecnologías desarrolladas por Emotors.

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Por tanto, la solución más lógica sería comprar Nidec. Esta operación permitiría a Stellantis hacerse con el control total de la empresa y asegurar su cadena de suministro de motores eléctricos. Para el fabricante dirigido por Antonio Filosa, la operación podría incluso representar una oportunidad. Mientras que Nidec busca sobre todo salir rápidamente de un negocio deficitario, Stellantis podría recuperar un saber hacer industrial ya operativo y plenamente integrado en sus futuros modelos eléctricos.

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