
En Mirafiori, las paradas empiezan a convertirse en algo habitual. Unos días después de las primeras interrupciones de septiembre, Stellantis acaba de anunciar una nueva jornada sin producción en su histórica fábrica de Turín. La cadena de producción de la Fiat 500 El servicio híbrido volverá a suspenderse el lunes 14 de septiembre.
Con esta nueva interrupción, Mirafiori habrá acumulado seis días de paralización de la producción en el mes de septiembre. Una situación sorprendente, ya que la explicación dada por Stellantis podría parecer casi una buena noticia: la demanda de coches híbridos superaría la capacidad de producción de ciertos componentes. Pero, desde el punto de vista de los sindicatos, el panorama es mucho más preocupante.
Solo 10 días de producción tras las vacaciones
La situación resulta aún más sorprendente si se tiene en cuenta que Mirafiori acaba de salir de un largo parón estival. Las vacaciones se habían prolongado a cuatro semanas, frente a las dos previstas inicialmente. Desde la reanudación de la actividad, la fábrica solo habría trabajado 10 días de los 15 disponibles, incluso antes de la nueva parada prevista para el lunes 14 de septiembre.
Y el ritmo no es el que se esperaba inicialmente. Según los sindicatos, la línea de producción del Fiat 500 produciría actualmente alrededor de 360 coches al día, mientras que los planes de reactivación preveían hasta 480 coches diarios en dos turnos. Para alcanzar los objetivos anunciados, incluso se había planteado la posibilidad de trabajar algunos sábados y evitar interrupciones hasta Navidad. Por el momento, está ocurriendo más bien lo contrario.

Stellantis asegura que la demanda existe
No obstante, el fabricante sigue explicando que estas paradas no se deben a una falta de pedidos. Según Stellantis, las dificultades se deben al suministro de determinados componentes necesarios para los motores del Fiat 500 híbrido. El problema afectaría, en particular, a la fábrica de Teksid en Carmagnola, cerca de Turín, cuya capacidad sería actualmente insuficiente.
Stellantis había explicado así a los representantes de los trabajadores que la situación se debía a que «la demanda de pedidos de coches híbridos superaba la producción». En otras palabras, habría clientes, pero algunos proveedores no lograrían satisfacer la demanda.
Los sindicatos temen que se produzcan despidos en los próximos meses
Esta explicación convence cada vez menos a la Fiom. «Hemos pedido a la empresa que mantenga la continuidad de la producción, pero la única continuidad que obtenemos es la de las paradas de producción, que ahora son semanales», denuncian Edi Lazzi, secretario de la FIOM de Turín, y Gianni Mannori, responsable del sindicato en Mirafiori.
«Lo que debía ser un año de reactivación de la producción y de pleno empleo se está convirtiendo en un terrible presagio para el futuro de la producción automovilística en Mirafiori y para toda su cadena de suministro. Corremos el riesgo de que se produzcan nuevos despidos en los próximos meses».»
Gianni Mannori, responsable de la FIOM en Mirafiori
Para ellos, lo que debía ser el año de la reactivación se está convirtiendo en «una terrible señal de declive» para Mirafiori y el conjunto de sus subcontratistas. El sindicato menciona ahora abiertamente el riesgo de que vuelva el desempleo parcial. Tras varios años difíciles en Mirafiori, este nuevo periodo de baja actividad hace que, lógicamente, resurjan las preocupaciones sobre el empleo.
Un segundo modelo se vuelve aún más urgente
El Fiom Lleva varios meses reclamando que se asigne al menos un nuevo modelo a Mirafiori. Para el sindicato, el Fiat 500 híbrido y el 500 eléctrico no serán suficientes para garantizar de forma sostenible un volumen de actividad adecuado en la planta. Y, por el momento, por lo que sabemos, no está previsto ningún modelo nuevo, ya sea de Fiat o de otra marca, para la fábrica de Mirafiori…
Por lo tanto, siguen existiendo dos versiones contradictorias. Stellantis afirma que las paradas se deben a que la demanda supera la capacidad de producción de determinados componentes. Los sindicatos, por su parte, ven una fábrica que acaba de pasar cuatro semanas parada, que solo ha trabajado unos diez días desde su reanudación y que ya vuelve a cerrar casi cada semana.