
El Consejo Automovilístico 2026 estuvo lleno de sorpresas, pero una en particular captó la atención de todos. En el corazón del Makuhari Messe, entre decenas de modelos excepcionales, entre ellos los modelos Lancia Delta que hemos mencionado antes, Una berlina italiana de color azul brillante llamó inmediatamente la atención de los visitantes. Se trata de un Maserati Quattroporte IV, y no un coche cualquiera. Exhibido por el especialista japonés Lusso Cars, dominó literalmente el evento, ganando el Premio del Público 2026.
Un color único, fuera de catálogo
A primera vista, muchos podrían haber pensado que se trataba de un Ghibli. Pero si se observa más de cerca, los detalles son inconfundibles: cuatro puertas, una silueta más escultural... y, sobre todo, una configuración poco común. Bajo el capó, este Quattroporte esconde un V8 3.2 biturbo de 335 CV, identificable por la inscripción “otto cilindri”. Pero lo que lo hace realmente excepcional es su color.


Llamado Blu Sprint, este color nunca se incluyó en el catálogo. Maserati. Fue encargada especialmente en su día por un cliente decidido que estaba dispuesto a todo para conseguir este tono inspirado en Ferrari. El código de color, aún visible en la bota en una etiqueta manuscrita original, atestigua el carácter artesanal y casi íntimo de este encargo.
Un Maserati congelado en el tiempo
Lo que más llama la atención, más allá de su rareza, es su estado de conservación. Casi 30 años después de su lanzamiento, este Quattroporte luce como nuevo. El interior, tapizado en cuero azul oscuro a juego con la carrocería, está impecablemente conservado. La carpintería brilla con la misma intensidad que el primer día, mientras que cada detalle rezuma el cuidado de sus sucesivos propietarios.

Con sólo 25.000 km en el reloj, este Maserati no ha estado olvidado en un garaje. Ha sido cuidado, utilizado con respeto y mantenido en condiciones casi ideales.
Representante de una época
Este Quattroporte IV no es sólo un coche bonito. Encarna un periodo clave para Maserati, justo antes de que pasara a manos de Ferrari. Su diseño, obra de Marcello Gandini, mezcla las líneas angulosas heredadas del Biturbo con una modernidad más fluida. Una firma única que se ha convertido en emblemática. Encargar una configuración de este tipo en aquella época, con un V8 y caja de cambios manual, ya era una excepción. Añadir un esquema de colores totalmente personalizado hace que este coche sea prácticamente imposible de encontrar hoy en día.

Premio del público
Frente a él, se exponía otra rareza: el Lancia Thema 8.32, propulsado por un Ferrari V8. Un binomio casi irreal, dado lo raros que se han vuelto estos modelos en tales condiciones.


Pero fue el Maserati Blu Sprint el que se ganó el corazón del público japonés. Detrás de este galardón hay una historia humana: la de un primer propietario decidido, seguida de cuidadosos coleccionistas que han preservado este patrimonio rodante.
