
Durante ocho años, Ben Collins, más conocido como «Stig» en Top Gear, ha llevado al límite algunos de los coches más rápidos del planeta. Entre ellos, muchos Lamborghini, que ha visto evolucionar a lo largo de las generaciones. En retrospectiva, su veredicto es contundente: la marca de Sant’Agata Bolognese ha logrado avances enormes, hasta el punto de que algunos de sus modelos recientes se cuentan entre sus favoritos.
Lamborghini ha encontrado el equilibrio perfecto
Para Ben Collins, la evolución es especialmente evidente en la familia Aventador. Explica que cada versión ha aportado su granito de arena. El Aventador SV ha ganado en ligereza, potencia y carga aerodinámica, mientras que el Aventador S ha incorporado la dirección en las cuatro ruedas, una tecnología que, en su opinión, transforma por completo el comportamiento del coche.

En su opinión, este último representa incluso el mejor equilibrio de la gama. «Creo que el Aventador S es el verdadero punto de equilibrio», explica, y considera que las cuatro ruedas direccionales cambian realmente la experiencia de conducción. En cambio, el Aventador SVJ le convence mucho menos. Aunque reconoce su eficacia, considera que su estilo es un poco excesivo. Con su aerodinámica tan llamativa y sus numerosos apéndices, opina que Lamborghini ha ido demasiado lejos en el aspecto visual. En su opinión, el SV sigue siendo más elegante, mientras que el S es, sencillamente, el que mejor se conduce.
El Huracán Sterrato, su auténtico favorito
Si Ben Collins tuviera que elegir un Lamborghini moderno, no sería, sin embargo, un Aventador. Su favorito es el Huracán Sterrato. El antiguo piloto de Top Gear describe esta versión elevada como un coche «genial» y, sobre todo, increíblemente divertido. Cuenta con entusiasmo que permite pasar por los badenes a gran velocidad sin la más mínima preocupación, hasta el punto de bromear diciendo que debería llamarse simplemente «el Lamborghini».

De hecho, recomienda mantenerla con sus llantas de 19 pulgadas y sus neumáticos todoterreno, una configuración que encaja a la perfección con su filosofía. Para él, el Sterrato es el ejemplo perfecto de la capacidad de Lamborghini para salirse de los caminos trillados sin renunciar a su ADN.
La STO impresiona… pero cansa al volante
Ben Collins tampoco escatima elogios hacia la Huracán STO. Destaca su excelente chasis y su comportamiento dinámico, y reconoce que le ha sorprendido su nivel de precisión. Sin embargo, matiza rápidamente su entusiasmo. Tras recorrer muchos kilómetros al volante, considera que el STO sigue siendo muy rígido en carretera abierta y que revela sobre todo su potencial en circuito. Para un uso más versátil, prefiere claramente el Huracán Performante, que considera más agradable para el día a día.

En definitiva, la conclusión del antiguo Stig es muy clara: Lamborghini ha progresado enormemente a lo largo de los años. Los modelos recientes ya no se conforman con impresionar por su potencia o su espectacular diseño; ahora ofrecen un comportamiento dinámico mucho más refinado y personalidades bien diferenciadas. Una evolución que, según Ben Collins, sitúa hoy en día a la marca italiana entre los fabricantes que ofrecen una experiencia de conducción más convincente.

