Se pasa 1 año transformando su Ferrari V6 de 820 CV en un coche de carreras… pero el circuito no lo admite.

Tras muchos meses de reconstrucción, miles de euros gastados y una interminable lucha para conseguir ponerla en marcha, Mat Armstrong pensaba que por fin podría disfrutar de su Ferrari 296 GTB convertida en coche de carreras. Rumbo a Alemania, al mítico Nürburgring, para poner a prueba este Ferrari único de 820 CV. Pero nada más llegar al circuito, el youtuber británico se llevó una desagradable sorpresa: ¡parece ser que su coche hacía demasiado ruido para circular por la pista!

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Un Ferrari 296 que ha recorrido un largo camino

Llevamos casi un año siguiendo las aventuras de Mat Armstrong y su Ferrari 296 GTB. Como recordatorio, el británico había comprado un ejemplar gravemente dañado antes de embarcarse en una reconstrucción especialmente ambiciosa. En lugar de limitarse a devolver el superdeportivo a su estado original, decidió transformarlo con un auténtico kit de carrocería del Ferrari 296 Challenge.

Un proyecto que no había gustado mucho a Ferrari, hasta el punto de que el fabricante había acabado por bloquear la compra de ciertas piezas. Y lo que es más importante, tras meses de trabajo, el coche seguía sin arrancar. Había tenido que gastarse casi 20 000 € en una nueva batería híbrida y, después, recurrir a la red de Ferrari para descubrir que el verdadero problema se debía, entre otras cosas, a un botón de arranque defectuoso integrado en el volante.

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Hoy, este 296 por fin está en marcha. Con su enorme alerón trasero, su aerodinámica de competición y su escape modificado, se parece más a un coche de carreras que a un GTB de serie. Mat Armstrong afirma que alcanza los 820 CV gracias a su motor V6 biturbo híbrido, que ni siquiera ha reprogramado todavía.

Ocho horas de viaje en coche para que te nieguen la entrada al circuito

Para su primera prueba real en circuito, Mat Armstrong elige el Nürburgring. El viaje no sale exactamente como estaba previsto: a pocos kilómetros de llegar, el Ferrari se queda sin combustible y muestra varios mensajes de error. Por suerte, al final consigue volver a arrancar. Pero al día siguiente, al intentar acceder al circuito, un responsable le detiene. Hay dos elementos que plantean problemas: el alerón trasero, considerado demasiado grande según la normativa alemana, y, sobre todo, el tubo de escape, que se considera demasiado ruidoso.

El responsable acaba aceptando concederle una sola vuelta, con la condición de que después modifique el escape. Mat Armstrong sale entonces a la pista y descubre un coche realmente impresionante. Aceleraciones, frenadas, comportamiento en carretera: a pesar de algunos rebotes y de unos neumáticos más adaptados a la carretera, el Ferrari parece cumplir sus expectativas. Pero tras esa primera vuelta, se dicta el veredicto: es imposible continuar con esta configuración.

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El sistema híbrido le da una segunda oportunidad

Frustrado por haber recorrido tantos kilómetros para dar una sola vuelta, el británico intenta una estrategia bastante ingeniosa. Como su Ferrari cuenta con un motor híbrido recargable, regresa a la entrada del circuito aprovechando su funcionamiento silencioso. Y, contra todo pronóstico, ¡funciona! Los responsables le permiten volver a salir para dar una segunda vuelta, sin que se haya sustituido realmente el tubo de escape. Sin embargo, la satisfacción durará poco. Al día siguiente, cuando quiere dar una última vuelta, el Ferrari entra en modo de emergencia y pierde potencia. De vuelta en el Reino Unido, Mat descubre finalmente que se había salido una manguera del circuito de sobrealimentación. Una avería mecánica mucho menos grave de lo que se temía.

Este coche adquiere un encanto especial cuando uno sabe que Al parecer, Ferrari estaría preparando precisamente un 296 Challenge Stradale, que se presentará dentro de un mes. Mat Armstrong, por su parte, ya tiene su propia versión, con su V6 híbrido de 820 CV y su enorme alerón. Y a pesar de los numerosos problemas que ha tenido desde que lo compró, el británico no se arrepiente en absoluto. Tras sus vueltas en Nürburgring, incluso afirma que es uno de los mejores coches que ha conducido jamás en un circuito. Tanto es así que ahora es categórico: ¡ese Ferrari único, nunca lo venderá!

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