Este Alfa Romeo esconde un segundo motor V6 en su maletero... para darle casi 500 CV

Bimotore tiene una larga historia en Alfa Romeo. Antes de la guerra, la Scuderia Ferrari desarrolló un monstruoso 16C-35 carreras, que tenía algo menos de 600 CV y batía récords de velocidad en autopista. Mucho más tarde, Wainer ideó un Alfasud 4×4 con dos motores, por no mencionar el descabellado proyecto de una 164 Bimotore en Inglaterra. Pero, ¿sabía que el GTV 916 también fue sometido a este experimento similar al de Frankenstein?

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Un trazo atemporal

Diseñado por Enrico Fumia, del carrocero Pininfarina, el GTV se presentó en el Salón del Automóvil de París de 1994. Salió a la venta en 1995 y se mantuvo en producción hasta 2006, cuando fue sustituido por el Brera. Fue el último coche fabricado en la famosa planta de Alfa Romeo Arese.

Alfa Romeo GTV Fase 1

Elegante, bajo y ancho, el GTV se considera un “mini Ferrari”, con líneas agresivas, parabrisas y un bisel muy inclinado. Se reconoce por la distintiva «V» de su capó, que se extiende desde los montantes del parabrisas hasta abarcar la típica insignia de la parrilla Alfa Romeo, el scudetto. Esta marca aparecería más tarde en el 8C, el Mito e incluso el Giulietta. Los flancos están marcados por una profunda nervadura que sube hacia la popa, acentuando aún más el carácter deportivo del coche.

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Una colcha de retazos

El GTV que ves aquí es un coche bimotor, preparado por la empresa holandesa Squadra-Tuning. Está propulsado por un V6 de 3.0L en la parte delantera, un motor preparado de 245 CV que se introdujo en 1997 para coronar la gama.

En la parte trasera, un V6 de 3,2 litros procedente de un 156 GTA, con 245 CV, ocupa su lugar en el maletero. Los discos de freno delanteros (330 mm) y traseros (305 mm) proceden de un GTA, y la transmisión de un 166 (versión V6).

Ambos motores han sido modificados para ofrecer una potencia similar. ¿El resultado? Casi 490 CV y más de 500 Nm de par motor. En teoría, puede alcanzar los 295 km/h a 9.000 revoluciones por minuto, pero el propio propietario admite que en realidad no ha probado el diablo...

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Una obra notable y una proeza de ingeniería

Para la sincronización, los motores se combinan con dos cajas de cambios manuales de cinco velocidades, derivadas a su vez del Lancia Kappa 2.4 JTD. La refrigeración en la parte trasera se consigue mediante una abertura en el capó y un alerón que dirige el flujo de aire hacia el radiador. El escape izquierdo sale del motor delantero y el derecho del trasero.

El interior es impresionante. Todo está duplicado, pero compartimentado de forma “hemisférica”: todo lo relacionado con el motor delantero (bomba de combustible, embrague, etc.) está en el lado izquierdo del coche, y todo lo relacionado con el motor trasero está en el lado derecho.

La consola central también alberga dos tacómetros y botones de arranque, con el motor delantero encendido en primer lugar. Entonces, ¿cuál es la próxima locura?

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