
El preparador Scara73 acaba de presentar su última creación, y esta comienza con una gran sorpresa. Tras pasar por el banco de pruebas antes de su preparación, esta Alfa Romeo Giulia El Quadrifoglio de 2020 reveló que estaba lejos de alcanzar los 510 CV anunciados por el fabricante, quedándose en solo 489 CV. Pero tras desmontar completamente el motor e instalar turbos más grandes, el taller ha dado un giro espectacular al llevar la potencia del sedán italiano a cerca de 600 CV y 800 Nm de par.

A modo de recordatorio, el preparador italiano Scara73, ya conocido por haber ha tuneado un Alfa Romeo 4C hasta alcanzar los 335 CV. En esta ocasión, su último proyecto se centra en un Giulia Quadrifoglio que ya roza los 600 CV. En un vídeo publicado recientemente en su canal de YouTube, el preparador desvela los entresijos de esta transformación realizada para un cliente fiel, Francesco, apasionado por el rendimiento y ya propietario de varios Alfa Romeo que han pasado por las manos de Scara73.
Un Giulia Quadrifoglio cuidadosamente seleccionado
El modelo elegido es un Alfa Romeo Giulia Quadrifoglio de mayo de 2020, una versión especialmente apreciada por los entendidos, ya que carece de filtro de partículas de gasolina (OPF). Según Scara73, se trata, sencillamente, de los ejemplares que ofrecen el mayor potencial en cuanto a prestaciones. El coche ya luce una configuración atractiva con su color Rosso Competizione, su techo de carbono a la vista, sus frenos de carbono-cerámica y sus asientos de cubo de carbono Sabelt. Pero el objetivo no era estético. Francesco quería, ante todo, un coche más potente que conservara al mismo tiempo un uso agradable en el día a día.


Preparación exhaustiva del V6 biturbo
Para alcanzar este objetivo, Scara73 ha llevado a cabo un trabajo mucho más complejo que una simple reprogramación del motor. Se desmontó el motor V6 para intervenir directamente en los turbocompresores. Estos se ampliaron ligeramente para aumentar su capacidad de soplado sin comprometer la capacidad de respuesta a bajas revoluciones, uno de los puntos fuertes del Giulia Quadrifoglio.

La intervención también sirvió para renovar varios componentes. Se sustituyeron todos los conductos de aceite de los turbos, se revisó el circuito de refrigeración con un radiador de agua nuevo y se subsanaron las diversas pequeñas fugas que se habían acumulado a lo largo de los años. La caja de cambios también se sometió a un cambio de aceite completo, con sustitución de los líquidos y los filtros.

Una vez montado el motor, la puesta a punto continuó con la instalación de tubos de escape equipados con catalizadores deportivos de 200 celdas homologados según la norma Euro 6. El propietario deseaba conservar un coche con catalizador, lo que no impidió que el preparador buscara un alto rendimiento. El sistema de escape también se sustituyó por una línea completa de titanio equipada con válvulas neumáticas controladas independientemente de los modos de conducción. Una solución que permite mantener cierta discreción en los desplazamientos diarios, al tiempo que libera todo el sonido del V6 cuando las válvulas están abiertas.
De 489 CV medidos a casi 600 CV
Antes de realizar cualquier modificación, el Giulia Quadrifoglio se sometió a pruebas en banco. Sorpresa: solo desarrolló 489 CV y 604 Nm de par, es decir, unos veinte caballos menos que la potencia oficial. Tras la instalación de las nuevas piezas y numerosos ajustes electrónicos, el resultado final es impresionante. Scara73 anuncia que ha realizado nada menos que 14 mapas diferentes y ha dedicado dos días y medio de pruebas en banco para optimizar el conjunto.

El veredicto es definitivo: 594 CV y cerca de 800 Nm de par. Más concretamente, el preparador habla de hasta 780 Nm en las ruedas traseras. Según él, es muy difícil superar los 550-560 CV con los turbocompresores de serie en este motor. Las modificaciones realizadas han permitido así ganar entre 40 y 50 CV adicionales, al tiempo que se mantiene una curva de potencia muy similar a la de un Giulia Quadrifoglio estándar a bajas revoluciones.

Uno de los aspectos más interesantes de esta puesta a punto es precisamente que se conserva el carácter del motor. Las curvas que se muestran en el vídeo revelan que la diferencia en la respuesta a bajas revoluciones es prácticamente imperceptible. A partir de las 2700 rpm, la versión preparada alcanza la curva de potencia original antes de despegar claramente por encima de ella en todo el resto del rango de uso, con una diferencia que en ocasiones alcanza casi los 100 CV.
Una caballería difícil de aprovechar
La prueba de conducción realizada por Scara73 pone rápidamente de manifiesto las limitaciones de la tracción trasera. Incluso con neumáticos que ofrecen un excelente agarre y en un día caluroso, el preparador explica que el coche sigue teniendo dificultades para transmitir toda su potencia al suelo hasta la cuarta marcha.

Para adaptarse a esta nueva configuración, el régimen máximo se ha elevado a 7.500 rpm, lo que permite al V6 biturbo seguir acelerando durante más tiempo a altas revoluciones. Las reacciones del preparador durante las aceleraciones lo dicen todo. Entre las intervenciones constantes del control de tracción y las dificultades para contener cerca de 800 Nm de par en el eje trasero, este Giulia Quadrifoglio parece haber cambiado de dimensión.
Una nueva demostración del potencial del V6 de Alfa Romeo
Esta preparación demuestra una vez más el gran potencial del motor V6 de 2,9 litros desarrollado por Alfa Romeo. Ya reconocido por su rendimiento en su configuración original, es capaz de rozar los 600 CV sin dejar de ofrecer un comportamiento apto para el uso diario, siempre que las modificaciones se realicen con cuidado. Cabe recordar que el motor Maserati V6 de 3,0 litros Nettuno es una evolución del motor V6 de 2,0 litros de Alfa Romeo. Este Nettuno ofrece 630 CV en el superdeportivo. Maserati MCPura, y 740 CV en la Maserati MCXtrema… ¡sin hibridación!
