Stellantis está preparando un nuevo coche para su fábrica... pero un sindicato teme que las condiciones de producción sean insostenibles

El anuncio daba motivos para que los trabajadores de Mirafiori recuperaran la esperanza. El 13 de octubre os informábamos de las declaraciones de Arnaud Belloni, nuevo director general de Fiat, Lancia y Abarth, quien confirmó que estaba trabajando en un segundo modelo para la fábrica de Stellantis en Turín. Un coche «muy compacto», «moderno» y «extremadamente competitivo», que podría llegar antes de lo previsto. Pero, apenas se ha hecho este anuncio, los sindicatos italianos han salido al paso. Para ellos, entre las promesas de Stellantis y la realidad industrial, sigue habiendo una gran brecha.

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Anuncios, pero sigue habiendo desempleo parcial

En una entrevista concedida a Corriere della Sera, Giorgio Airaudo, secretario general de la CGIL del Piamonte, no ha ocultado su escepticismo. Porque, aunque Stellantis habla ahora de un futuro más prometedor para Mirafiori, la situación cotidiana de los trabajadores cuenta una historia muy diferente. «Demasiados anuncios sobre el futuro de Mirafiori, pero a partir del lunes se reanuda el desempleo parcial», lamenta el sindicalista.

Y es difícil llevarle la contraria en este punto. A pesar de la llegada del Fiat 500 híbrido, que se suponía que iba a reactivar la actividad de la fábrica, los volúmenes siguen siendo insuficientes. Las previsiones de producción para 2026 se han reducido a unas 60 000 unidades, muy por debajo de las 100 000 a 120 000 unidades inicialmente previstas. Las interrupciones en la producción siguen multiplicándose, y los trabajadores sufren directamente las consecuencias en sus salarios.

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¿Un coche nuevo sometido a condiciones imposibles de cumplir?

Para Giorgio Airaudo, el problema no es tanto el anuncio de un segundo modelo como las condiciones que podrían acompañar a su puesta en práctica. «Hoy en día se anuncian modelos, pero luego se plantean condiciones que pueden hacer que resulten inviables», explica.

El sindicalista se centra, en particular, en la cuestión del coste de la energía, que Stellantis suele esgrimir para justificar las dificultades de producción en Italia. El fabricante solicita la intervención de las instituciones locales, pero Giorgio Airaudo considera que estas no disponen de los medios necesarios para resolver por sí solas este problema. Según él, si los costes energéticos italianos constituyen realmente un obstáculo, corresponde al Gobierno de Giorgia Meloni intervenir y, a continuación, llevar el tema al ámbito europeo. Teme, sobre todo, que Stellantis imponga una condición imposible de cumplir para, en última instancia, aplazar su decisión industrial.

El precedente del Alfa Romeo MiTo

Para respaldar su argumento, Giorgio Airaudo recuerda una época en la que Mirafiori ya había atravesado una crisis industrial. En 2006, bajo la dirección de Sergio Marchionne, parte de la producción del Fiat Grande Punto se trasladó de Melfi a Turín, a la espera de la llegada de un nuevo modelo. Dos años más tarde, el Alfa Romeo MiTo entró en producción en Mirafiori. A lo largo de los años se han fabricado allí cerca de 300 000 unidades.

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¿Cuál es la diferencia, según el sindicalista? En aquella época, los anuncios iban acompañados de decisiones concretas, de financiación confirmada y de un diálogo auténtico con los representantes de los trabajadores.

¿Y por qué no una Leapmotor mientras tanto?

Giorgio Airaudo no se limita a criticar. También plantea una idea interesante: confiar temporalmente a Mirafiori la producción de un modelo de Leapmotor, una marca china asociada a Stellantis. No presenta esta solución como algo seguro, sino como una posibilidad que hay que estudiar para mantener la actividad a la espera del famoso segundo modelo. Su mensaje es claro: Mirafiori necesita coches que fabricar ahora, no solo promesas para 2030.

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