
Cuando pensamos en un hiperdeportivo de más de tres millones de euros, inmediatamente nos viene a la mente un motor excepcional, una carrocería de fibra de carbono o un habitáculo digno de la alta relojería. Pero en Pagani, el lujo también se esconde donde nadie mira. Hasta en… los tornillos.
Durante una visita excepcional a la fábrica de San Cesario sul Panaro, cerca de Módena, el periodista Mat Watson, de Carwow, reveló un detalle que por sí solo resume la filosofía de la marca italiana. Un solo Pagani lleva incorporados unos 2 000 tornillos de titanio. Su precio unitario se estima en 60 libras esterlinas, es decir, unos 70 euros. El cálculo es vertiginoso: cerca de 140 000 euros solo en tornillería. Una cantidad superior al precio de un Porsche 911 Carrera nuevo.
Tornillos dignos de la joyería
Estas fijaciones no son simples elementos técnicos. Cada una de ellas lleva grabado el logotipo de Pagani con extrema precisión, a una profundidad de tan solo dos micras. A modo de comparación, este grabado es decenas de veces más fino que un cabello humano.


En el vídeo, el equipo de Carwow muestra incluso la máquina capaz de realizar este marcado microscópico. Un nivel de acabado que ilustra a la perfección la obsesión por el detalle que Horacio Pagani ha cultivado desde la creación de su marca. Sin embargo, conviene matizar esta cifra espectacular. Ni Pagani ni Carwow precisan si se trata del coste real pagado por el fabricante, de una estimación media o del precio de las piezas de recambio. Por lo tanto, el importe total es el resultado de una simple multiplicación y no de una cifra oficial facilitada por el fabricante.
Una obsesión por los detalles a todos los niveles
Al fin y al cabo, los tornillos no son más que un ejemplo entre muchos otros. La visita a la fábrica pone de manifiesto un enfoque casi artesanal de la fabricación.

La varilla de nivel de aceite, por ejemplo, se mecaniza a partir de un bloque de titanio y, a continuación, se anodiza. Una vez instalada en el motor, se retira para que el logotipo de Pagani quede grabado perfectamente en el eje antes de volver a montarla definitivamente. Un procedimiento sorprendente… para una simple varilla de nivel de aceite.

Lo mismo ocurre con el volante. Se fabrica a partir de un bloque de aluminio de 43 kg que pasa cerca de 36 horas en máquinas de control numérico antes de ser pulido a mano durante ocho horas por un artesano de 80 años. Al final, la pieza solo pesa 1,7 kg.

Al observar los cojinetes de las ruedas, los triángulos de suspensión o incluso la palanca de cambios, uno se da cuenta rápidamente de que Pagani no solo diseña piezas mecánicas. Cada componente está concebido tanto como una obra de arte como un elemento funcional.

Más que un coche, una obra de arte mecánica
Esta búsqueda constante de la perfección explica en parte el precio de entrada de una Pagani Utopía, con un precio a partir de 3,1 millones de euros antes de impuestos y con numerosas opciones de personalización. Con solo 67 coches fabricados en los últimos doce meses (se fabricarán 99 unidades en versión coupé y 130 en versión roadster) y un montaje realizado íntegramente a mano por un equipo de unas 300 personas, Pagani cultiva un enfoque que va a contracorriente de la industria automovilística moderna. Cada coche permanece cerca de nueve semanas en la línea de montaje, mientras que cada etapa de su fabricación se documenta con total trazabilidad.

En estas circunstancias, descubrir que los tornillos de un Pagani cuestan más que un Porsche 911 no resulta, al fin y al cabo, nada absurdo. Simplemente demuestra que, para el fabricante italiano, ninguna pieza se considera insignificante.
