
Durante años, conducir un Range Rover, un Jaguar o incluso un Maserati representaban una determinada idea del automóvil de lujo. Marcas sinónimo de prestigio, refinamiento y, a veces, incluso de un cierto estatus social. Sin embargo, en un testimonio recogido por la Correo, A sus 61 años, Adrian Batchelor ha decidido pasar página y ponerse al volante de un SUV chino hasta hace poco desconocido en Europa: el Jaecoo 7. Una elección que habría parecido improbable hace sólo unos años, pero que ilustra a la perfección una tendencia que está revolucionando el mercado automovilístico europeo.
De amante de los coches bonitos a todoterreno chino
Adrian Batchelor no es el típico perfil que uno se imagina al volante de una nueva marca china. Este antiguo joyero británico explica que lleva más de 40 años conduciendo y que ha tenido “un montón de coches muy buenos”, como Range Rovers, Jaguars y Maseratis. Modelos famosos por su confort, imagen y prestaciones.
Pero cuando descubrió el Jaecoo 7, producido por el fabricante chino Chery, algo cambió. Este SUV, con un estilo inspirado en el Range Rover Velar, le llamó inmediatamente la atención por su relación calidad-precio. Curioso, lo probó. En sus propias palabras, quedó “completamente convencido” después de unos pocos kilómetros. Incluso dijo que “tenía que tener uno”.
El Range Rover Temu que seduce al Reino Unido
En el Reino Unido, el Jaecoo 7 se ha convertido en un fenómeno viral. En las redes sociales, muchos ya lo llaman el “Temu Range Rover”, una referencia irónica a la famosa web china de productos de bajo coste. Y es que el todoterreno chino toma prestados algunos de los códigos estéticos de los modelos británicos de gama alta, aunque cuesta casi la mitad.


El éxito es impresionante. En marzo de 2026, el Jaecoo 7 se convirtió incluso en el coche nuevo más matriculado del país, por delante de modelos como el Ford Puma y el Nissan Qashqai. Desde su lanzamiento a principios de 2025, ya se han vendido más de 26.000 unidades en el Reino Unido. Este éxito se basa en una receta que ya conocen bien los fabricantes chinos: un diseño atractivo, una tecnología muy moderna y, sobre todo, un equipamiento extremadamente generoso por un precio contenido.
Cuando incluso los antiguos propietarios de un Range Rover cambian de bando
Lo sorprendente de esta historia no es sólo el éxito del modelo entre las familias jóvenes. Sobre todo, es el hecho de que los automovilistas acostumbrados a los vehículos premium europeos también están empezando a cambiar. Adrian Batchelor está plenamente comprometido con su elección. Para él, las críticas a los coches chinos suelen venir de gente que nunca los ha conducido. También señala que la industria automovilística mundial ya depende en gran medida de componentes fabricados en China.

Su razonamiento es ante todo pragmático. ¿Por qué seguir pagando mucho más por los modelos europeos cuando el Jaecoo ofrece un interior moderno, una gran pantalla central, numerosas ayudas a la conducción, asientos calefactados y ventilados y un aspecto favorecedor por un precio mucho menor? El SUV chino parte de unas 30.000 libras en el Reino Unido (unos 35.000 euros), mientras que las versiones comparables del Range Rover Velar cuestan bastante más de 57.000 libras (unos 65.000 euros).
Una revolución que preocupa a las marcas europeas
Sobre todo, el fenómeno Jaecoo ilustra un profundo cambio en el mercado del automóvil. Durante mucho tiempo se consideró que los fabricantes chinos eran incapaces de competir con las marcas europeas en términos de diseño, calidad o tecnología. Hoy, la situación es diferente. Los nuevos SUV chinos llegan con un equipamiento muy completo, motores híbridos enchufables competitivos y, sobre todo, precios muy agresivos.
Por supuesto, algunos puntos siguen siendo objeto de debate. Varios periodistas han señalado, por ejemplo, que el manejo del coche es menos refinado que el de un SUV premium europeo, que la dirección no es muy comunicativa y que hay dudas sobre la fiabilidad a largo plazo y el coste de las piezas de recambio. Pero para muchos clientes, el cálculo ahora parece sencillo: ¿por qué pagar más por el prestigio de una insignia cuando los coches chinos ofrecen una experiencia considerada suficiente, o incluso muy convincente, en el día a día? Y esto es quizá lo más preocupante para las marcas históricas.