
Hay coches que se compran por sus prestaciones, otros por su historia. Y luego están aquellos que han pasado décadas colgados en las paredes de las habitaciones de los adolescentes. Matt Jones, tras vender su Murciélago SV, se ha comprado otra Lamborghini con motor V12, más antiguo y quizás aún más emblemático: un Diablo SV de 1997. Pero no uno cualquiera. Este ejemplar luce un espectacular color Viola. Según su nuevo propietario, solo hay 11 Diablo SV habrían salido de fábrica en ese color, de los cuales solo dos con volante a la derecha.
Un color que inevitablemente recuerda a Jamiroquai
Es difícil mirar este Diablo morado sin pensar en el videoclip de «Cosmic Girl», estrenado en 1997. En él, Jamiroquai reunía algunos de los mayores sueños automovilísticos de la época, entre los que destacaban un Ferrari F40, un Ferrari F355 y el famoso Lamborghini Diablo SE30 morado. Por cierto, el parecido no es del todo casual. Matt Jones explica que el color de su SV se asemeja al que se utilizó, entre otros, para el Diablo SE30, una serie creada para celebrar los 30 años de Lamborghini.
Sin embargo, su coche sí que es un Diablo SV, para Super Veloce. Lanzada a mediados de la década de 1990, esta versión apuesta por una experiencia más radical. El ejemplar adquirido aquí es un modelo de 1997 y su propietario afirma que se fabricaron 346 unidades en todo el mundo de esta versión.


Un motor V12 de 5,7 litros y una caja de cambios manual
Bajo el capó trasero se encuentra, como es lógico, lo que constituye gran parte de la magia de los Lamborghini de aquella época: un V12 atmosférico de 5,7 litros que desarrolla 530 ch. La potencia se transmite a las ruedas traseras y el conductor dispone de una caja de cambios manual de cinco marchas. Unas cifras que siguen siendo impresionantes casi tres décadas después. Su propietario habla de una aceleración de 0 a 100 km/h en 3,9 segundos y una velocidad que supera los 320 km/h. La quinta marcha sería, además, lo suficientemente larga como para llevar al Diablo más allá de esa barrera simbólica.


Y este Lamborghini parece haber pasado los años como si estuviera bajo una campana de cristal: su cuentakilómetros solo marca unas 7.000 millas, es decir, algo más de 11.000 km. Una situación que Matt Jones pretende cambiar, ya que quiere utilizar el coche y llevarlo a auténticos viajes por carretera.
Un sueño de infancia hecho realidad
Puertas de ala, faros retráctiles, un alerón enorme, tomas de aire desmesuradas y un motor V12 atmosférico: el Diablo SV reúne prácticamente todo lo que definía a los superdeportivos italianos de los años 90. Para su nuevo propietario, la experiencia es aún más especial, ya que describe este Lamborghini como un auténtico «coche de póster» de su infancia.

Tras el exclusísimo Murciélago SV, ha decidido, pues, retroceder en el tiempo en lugar de lanzarse a por un Lamborghini más reciente. Y con solo 11 ejemplares anunciados en este color Viola, es difícil encontrar una forma más espectacular de hacerlo.

