A Richard Hammond nunca le han gustado los Lamborghini, salvo el Countach… Prueba el Revuelto: ‘Es un coche muy, muy, muy…’

Richard Hammond nunca ha sido, en realidad, un gran aficionado a los supercoches. Demasiado llamativos, a veces frágiles, no siempre tan impresionantes de conducir como de ver: el antiguo presentador de Top Gear no oculta sus reservas. Sin embargo, al volante del Lamborghini Revuelto y con sus más de 1.000 caballos, su discurso cambiará rápidamente.

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Hay que decir que el Revuelto cuenta con todo el equipamiento que cabe esperar de un gran Lamborghini. Un V12 atmosférico de 6,5 litros, unas líneas espectaculares y unas prestaciones capaces de hacer que casi cualquier deportivo parezca un coche normal. Pero esta vez, el V12 ya no está solo. El Revuelto lo combina con tres motores eléctricos: dos instalados en la parte delantera y un tercero integrado en la caja de cambios de doble embrague de ocho velocidades. El conjunto supera los 1 000 caballos y permite al Lamborghini pasar de 0 a 62 mph (unos 100 km/h) en 2,5 segundos, antes de alcanzar los 217 mph, es decir, cerca de 350 km/h.

Hammond esperaba un Lamborghini caricaturesco

Para Richard Hammond, sin embargo, la sorpresa no radica en ese derroche de potencia. De hecho, esperaba encontrarse con un Lamborghini fiel a su imagen caricaturesca: espectacular, excesivo y un poco intimidante. Su relación con la marca es, por otra parte, complicada. De niño, le encantaba el Countach. Sin embargo, explica que, con el paso de los años, se ha ido distanciando progresivamente de los Lamborghini, que, en ocasiones, consideraba que se habían convertido en una especie de caricatura de sí mismos.

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El Revuelto empieza a hacer tambalear esa convicción en una carretera galesa mojada. A pesar de sus neumáticos anchos y su considerable potencia, Hammond descubre un coche que le infunde confianza. Los dos motores eléctricos delanteros, la tracción integral, el torque vectoring y las ruedas traseras direccionales contribuyen a un comportamiento que no pensaba asociar tan espontáneamente con un gran Lamborghini: el control. «¡Dios mío, qué sensación tan increíble!», exclama tras empezar a sacar partido al coche. Entonces reconoce que la experiencia ya no tiene mucho que ver con la que se había imaginado antes de ponerse al volante.

Un Revuelto que «se adapta» a su conductor

Quizás lo más sorprendente sea la forma en que Hammond describe la agilidad del Revuelto. Recuerda, en particular, lo ligero que es Lamborghini Sesto Elemento que había conducido años atrás para Top Gear. El Revuelto no es ni mucho menos tan ligero, pero él cree que su comportamiento le recuerda un poco esa sensación.

A medida que avanzan los kilómetros, el superdeportivo parece «encogerse» a su alrededor. Mientras que algunos Lamborghini le daban antes la impresión de estar conduciendo un coche aún más imponente de lo que realmente era, el Revuelto le parece rápidamente ágil y vivaz. La tecnología híbrida le permite incluso circular temporalmente en modo totalmente eléctrico, una experiencia especialmente extraña en un Lamborghini V12 tan espectacular a la vista.

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Y, sobre todo, la tecnología no ha borrado toda la excentricidad de Sant’Agata Bolognese. A Hammond le siguen gustando sus detalles teatrales, desde el tubo de escape central situado muy alto hasta el botón de arranque al estilo de un lanzamisiles.

Al final de la prueba, su valoración es inequívoca. Él, que temía encontrarse con un personaje de cómic, acaba considerando que el Revuelto es «un coche muy, muy, muy bueno». Y quizá incluso el primer Lamborghini que podría llegar a gustarle sin tener que añadir un «a pesar de…» para justificar su elección.

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