
Algunos comunicados de prensa son desconcertantes, como el recibido recientemente de’Italdesign sobre el renacimiento de la marca Itala. Sobre el papel, es una historia atractiva. Una marca histórica italiana fundada a principios del siglo XX renace gracias al proyecto «Marcas históricas italianas» del grupo DR Automobiles. Su primer modelo, el Itala 35, se presenta como un SUV compacto que combina herencia italiana, experiencia nacional y socios internacionales. Para reforzar esta imagen, el diseño exterior se ha confiado a Italdesign, uno de los nombres más prestigiosos del diseño automovilístico transalpino.
Pero al ver el coche, surge inmediatamente una pregunta: ¿dónde acaba realmente el trabajo de Italdesign y empieza el del fabricante chino GAC Group?
Un coche chino poco disimulado
El comunicado de prensa no oculta los orígenes del vehículo. El Itala 35 se basa en una plataforma suministrada por el grupo chino GAC (Guangzhou Automobile Group) y no es un desarrollo totalmente nuevo. Italdesign explica que trabajó a partir de una base técnica ya definida, con una serie de limitaciones impuestas. En concreto, se mantuvieron los faros delanteros y traseros, mientras que el estudio italiano trabajó principalmente en los elementos no estructurales de la carrocería: parachoques, parte superior del capó, portón trasero y alerón.
En otras palabras, las bases del vehículo ya estaban ahí. El problema surge al comparar el Itala 35 con el GAC Emzoom, un SUV ya en el mercado del fabricante chino. Las similitudes son evidentes. Las proporciones generales, las ventanillas laterales, la silueta, los volúmenes de la carrocería e incluso muchos de los detalles son prácticamente idénticos. ¡Hasta Stellantis se habría esforzado más!




Los cambios realizados por Italdesign están ahí, pero son más un ligero restyling que una verdadera creación.
El retorno de las marcas históricas como herramienta de marketing
Lo sorprendente es precisamente el contraste entre la realidad del proyecto y el tono del comunicado de prensa. Italdesign se refiere a la creación de una identidad fuerte, la reinterpretación de un patrimonio histórico y un trabajo de diseño para que el vehículo sea inmediatamente reconocible. El estudio insiste en las nociones de «fuerza» y «elegancia», al tiempo que explica que ha desarrollado una nueva firma visual que se utilizará en los futuros modelos Itala 56 e Itala 61 (que probablemente serán GAC reestilizados).
«El reto no era reproducir el pasado, sino reinterpretarlo. El encargo dado a nuestro equipo giraba en torno a dos conceptos aparentemente contradictorios: fuerza y elegancia. Por un lado, el coche debía tener un carácter audaz, expresado a través de líneas limpias, superficies dinámicas y volúmenes esculpidos; por otro, la intención era preservar la claridad y la coherencia formales. Lo hemos traducido en un diseño a la vez asertivo y equilibrado. En particular, nos hemos centrado en el corazón expresivo del proyecto en la parte delantera, a través de la parrilla, que desempeña un papel clave en la definición de la identidad de la marca. Se ha prestado especial atención a los detalles, por ejemplo en el diseño de la parrilla, concebida para combinar singularidad y patrimonio, incorporando referencias simbólicas a la marca Itala y a la ciudad de Turín.»
Sin embargo, al leer los detalles técnicos, rápidamente queda claro que el ejercicio consistía principalmente en vestir un vehículo existente. El comunicado de prensa reconoce incluso que el proyecto se basaba en una estructura predefinida y una serie de elementos fijos. Es una honestidad apreciable, pero hace aún más sorprendente la presentación tan ambiciosa del resultado final. Al final, uno tiene la impresión de que el objetivo no es tanto crear un nuevo coche italiano como dar una apariencia italiana a un producto chino ya existente.
No se trata de una estrategia totalmente nueva en la industria del automóvil. Con Itala, la operación adquiere una dimensión suplementaria, esta vez en relación con una marca verdaderamente histórica. Fundada en 1904 en Turín, Itala marcó los inicios de la industria automovilística italiana antes de desaparecer hace mucho tiempo. Su nombre evoca naturalmente un prestigioso patrimonio industrial... para los que saben.
Al asociar este nombre a un vehículo desarrollado en China, podemos construir una narrativa mucho más seductora que la simple importación de modelos asiáticos. La adición de la etiqueta Italdesign refuerza aún más esta credibilidad.
¿La nueva misión de Italdesign?
Este caso llega en un momento particular para el famoso estudio turinés. Hace sólo unos meses, el Grupo Volkswagen ha vendido una participación mayoritaria de Italdesign a UST, una multinacional tecnológica de origen indio. La operación, valorada en unos 150 millones de euros, marca un importante punto de inflexión en la historia de la empresa fundada por el legendario Giorgetto Giugiaro.
En aquel momento, la dirección aseguró que nada cambiaría, que se preservaría la identidad italiana y que la sede seguiría en Moncalieri, cerca de Turín. Sin embargo, el proyecto Itala 35 puede ilustrar ya el papel cambiante de Italdesign en la industria automovilística moderna. Donde antes el estudio diseñaba coches totalmente nuevos, como el Panda, el Golf o el Delta, ahora actúa a veces como especialista en diseño aplicado a plataformas existentes.
Esto no es necesariamente un problema en sí mismo. Al fin y al cabo, la industria automovilística mundial funciona cada vez más sobre plataformas compartidas. Pero en el caso del Itala 35, la línea que separa la creación original de la operación de marketing parece especialmente fina. Más que el renacimiento de Itala, el Itala 35 da la impresión de ser una demostración de en qué se está convirtiendo hoy una parte de la industria automovilística europea: vender una historia italiana en torno a un producto diseñado en otro lugar.