El hijo de Giorgetto Giugiaro: «Dentro de cinco años, la mayoría de vosotros conduciréis un coche chino, porque serán mejores».»

Unas semanas después de haber calificado el diseño del Ferrari Luce de trabajo que un principiante haría mejor, Giorgetto Giugiaro vuelve a la carga con una nueva declaración que sin duda provocará reacciones en la industria automovilística europea. Esta vez, no es Ferrari quien está en su punto de mira, sino todo el sector automovilístico europeo.

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En una conferencia celebrada en Vairano con motivo del 70.º aniversario de Quattroruote, el famoso diseñador italiano ofreció una visión especialmente pesimista sobre el futuro del automóvil europeo. Y las palabras que empleó no dejan lugar a dudas.

«Ya no somos los depositarios del conocimiento sobre el mundo del automóvil»

Junto a su hijo Fabrizio, Giorgetto Giugiaro participó en un debate dedicado al futuro de la industria automovilística europea. El hombre que diseñó modelos emblemáticos como el Fiat Panda, el Volkswagen Golf, el Lancia Delta o el DeLorean considera que Europa se hace ilusiones. Según él, el Viejo Continente sigue creyendo que aún cuenta con una ventaja tecnológica e industrial que, sin embargo, ha ido perdiendo progresivamente. Tras los fabricantes japoneses y, posteriormente, los coreanos, ahora son las marcas chinas las que habrían logrado aprender de los europeos antes de superarlos.

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Giorgetto Giugiaro considera que el centro de gravedad de la industria automovilística mundial se ha desplazado. En su opinión, los fabricantes chinos conceden menos importancia al valor histórico de las marcas y centran sus esfuerzos en el producto en sí, con vehículos cada vez más perfeccionados. «O nos despertamos o estamos abocados a desaparecer», advirtió.

¿Dentro de cinco años habrá coches chinos por todas partes?

Sin embargo, la frase más memorable de la velada la pronunció Fabrizio Giugiaro. El diseñador lanzó una apuesta que podría hacer fruncir el ceño en Europa. Según él, dentro de cinco años, la mayoría de los conductores presentes en la sala conducirán un coche chino. No porque sean los más baratos del mercado, sino porque, sencillamente, serán mejores.

Para Fabrizio Giugiaro, Europa solo tendría entonces dos opciones: levantar barreras comerciales, como están haciendo actualmente los Estados Unidos, o multiplicar las alianzas y las empresas conjuntas con los fabricantes chinos.

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Esta visión resulta aún más interesante por el hecho de que proviene de un estudio de diseño que colabora habitualmente con marcas chinas. Fabrizio destaca que, a pesar de sus importantes centros de diseño y sus cientos de diseñadores, los fabricantes chinos siguen recurriendo a la experiencia italiana.

Una crítica a las decisiones europeas

Los Giugiaro también señalan algunas decisiones políticas adoptadas en Europa. Fabrizio critica, en particular, la prohibición prevista de los motores de combustión, que considera demasiado drástica.

Según él, China comenzó a invertir en la electrificación hace casi veinte años, desarrollando progresivamente todo un ecosistema industrial en torno a las baterías, los motores y las tecnologías asociadas. Hoy en día, los fabricantes chinos ya habrían dado el siguiente paso con soluciones como los prolongadores de autonomía.

También considera que las marcas chinas han mejorado considerablemente su enfoque del diseño, acercándose a los gustos europeos, lo que contribuye a su creciente éxito.

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Una advertencia para la industria italiana

Giorgetto Giugiaro también se muestra preocupado por el futuro de la industria italiana. Lamenta la falta de renovación entre los ingenieros, diseñadores y creadores de automóviles del país.

Según él, las escuelas siguen formando a personas con talento, pero muchas de ellas se ven obligadas a marcharse a trabajar al extranjero por falta de oportunidades suficientes en Italia. Una situación que considera preocupante para un país que durante mucho tiempo ha sido uno de los centros mundiales del diseño de automóviles.

Unas semanas después de haber defendido la audacia de Ferrari con el Luce, al tiempo que criticaba duramente su estilo, Giugiaro lanza así un nuevo mensaje contundente a la industria europea. Esta vez, ya no es el diseño de un coche lo que se pone en tela de juicio, sino la propia capacidad de Europa para seguir siendo una potencia automovilística en los próximos años.

Y viniendo de un hombre que ha diseñado algunos de los automóviles más importantes del siglo XX, sin duda merece la pena tomarse en serio esta advertencia.

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