
Algunos Ferrari narran una historia que va mucho más allá de sus resultados o de su cotización en el mercado, como la conmovedora historia de esta Ferrari 308 GTSi de 1982. Durante casi dieciocho años permaneció inmóvil en un garaje, cubierta de polvo, sin volver a ver nunca la luz del día. Hoy, su hijo ha decidido devolverle la vida, como homenaje a quien hizo realidad su sueño de infancia.
El sueño de toda una vida nació ante un Ferrari Daytona
La historia comienza a finales de los años 60. Sam Milano no era más que un adolescente que trabajaba en una gasolinera con su hermano. Un día, un Ferrari Daytona negro se detuvo ante él. Su propietario le propuso que se sentara al volante. Ese momento cambiaría su vida.
A partir de ese momento, Sam se fijó un objetivo: algún día tendría un Ferrari. Un sueño ambicioso para este hombre de origen obrero, que, sin embargo, dedicaría toda su vida al mundo del automóvil. Propietario de un taller de carrocería durante casi treinta años, finalmente compró en 1984 el coche de sus sueños: un Ferrari 308 GTSi rojo de 1982.

El Ferrari de Magnum
El 308 GTSi es, por tanto, uno de los Ferrari más codiciados de su época. Se hizo famoso gracias a la serie «Magnum» y cuenta con un motor V8 de 2,9 litros con inyección, combinado con una caja de cambios manual con rejilla metálica, que hoy en día se ha convertido en uno de los símbolos de los Ferrari clásicos.
La versión estadounidense desarrolla unos 205 ch. Acelera de 0 a 100 km/h en unos 7 segundos y alcanza una velocidad máxima superior a los 230 km/h. Pero para Sam, las cifras no importan mucho. Este coche es, ante todo, la materialización de un sueño. Su hijo Danny resume perfectamente la situación:
«Era el chico de clase obrera que había conseguido comprarse un Ferrari».»
De todos los coches que Sam Milano tendrá a lo largo de su vida, este es el único que conservará.
La avería
Hasta 2008, Sam utilizaba su Ferrari prácticamente todos los fines de semana. Entonces, una avería mecánica le obligó a dejar el coche en el garaje. En lugar de venderlo, decidió esperar a jubilarse para restaurarlo por completo.
Él mismo construye su casa, acondiciona un taller, instala unos elevadores recuperados de su antiguo garaje y ya está preparando el regreso de su Ferrari. Pero el destino decide lo contrario. Solo cuatro meses después de jubilarse, Sam fallece repentinamente. El Ferrari queda entonces congelado en el tiempo.


Un coche que su hijo nunca había visto a la luz del sol
Cuando Danny heredó el Ferrari 308 GTSi, el coche solo tenía 19 000 millas, es decir, algo más de 30 000 kilómetros. Un kilometraje excepcional para un Ferrari de más de cuarenta años. Sin embargo, su hijo confiesa algo sorprendente:
«Nunca había visto el coche al sol. Siempre lo había visto en el garaje».»



Decidido a honrar la memoria de su padre, recurre al especialista estadounidense Larry Kosilla, fundador de AMMO NYC, para devolverle el esplendor al Ferrari.

«Voy a dar una vuelta en su honor»
Bajo varios centímetros de polvo se esconde una pintura roja en un estado de conservación extraordinario. Dado que el coche ha permanecido a resguardo durante casi dos décadas, el barniz y la pintura originales han resistido finalmente mejor de lo que cabría imaginar.
Los trabajos de renovación duran cuatro días: limpieza a fondo, pulido minucioso, restauración de los plásticos, tratamiento del cuero y puesta a punto del habitáculo.


En los compartimentos, el preparador descubre incluso antiguas fichas de peaje de Nueva York, así como varias cintas de audio olvidadas desde hace décadas.

Se han conservado deliberadamente algunas imperfecciones para preservar la historia del coche. Los pequeños impactos de gravilla en el capó y los guardabarros se han retocado ligeramente. En cuanto al motor, sigue cerrado. Danny quiere ser el primero en abrirlo, tal y como lo habría hecho su padre.
Cuando Danny descubre el Ferrari terminado, su reacción es inmediata:
«Es diez veces mejor de lo que me imaginaba.»
La pintura roja recupera su brillo, el interior vuelve a cobrar vida y el 308 parece salido de otra época.


El siguiente paso será el más importante: volver a poner en marcha el V8 tras dieciocho años sin funcionar. Danny tiene pensado realizar él mismo parte de los trabajos, con la ayuda de especialistas de Ferrari. Su objetivo no es recorrer miles de kilómetros, sino simplemente revivir el sueño de su padre.

Un homenaje muy bonito.👌