Ferrari: de niño, sin un céntimo en Argentina, soñaba con este coche que había visto en una revista; 60 años después, Horacio Pagani se lo compró

Hay coches que marcan una carrera. Otros acompañan toda una vida. Para Horacio Pagani, el Ferrari 275 GTB4 Nunca ha sido un simple coche: es el sueño que le acompaña desde su infancia en Argentina y que, finalmente, solo ha podido hacer realidad tras casi sesenta años de espera. El fundador de Pagani, reconocido hoy en día como uno de los mayores fabricantes de supercoches del mundo, acaba de contar la historia muy personal que le une a este Ferrari excepcional. Una historia que comienza mucho antes del Zonda o del Huayra, en la pampa argentina.

Publicidad

Un Ferrari que aparece en una revista

En la década de 1960, el joven Horacio creció en una comunidad de inmigrantes italianos en la provincia de Santa Fe. Un día, descubrió la portada de la revista de coches Automundo. En ella se ve un Ferrari 275 GTB fotografiado junto a Enzo Ferrari. En aquella época, la publicación era casi íntegramente en blanco y negro, pero esta imagen aparece en color.

El impacto es inmediato. Ese Ferrari azul claro se convierte entonces en el coche de sus sueños. Incluso tras su llegada a Italia y la creación de su propia marca, esa fascinación nunca desaparece. Durante décadas, Pagani siguió pensando en aquel coche que tanto admiraba cuando no tenía ni dinero ni perspectivas de poder tener uno algún día.

Publicidad

No es un Ferrari 275 GTB4 cualquiera

El sueño se hizo realidad finalmente en 2022. Pero Horacio Pagani no compró un Ferrari 275 GTB4 cualquiera. Adquiere el chasis n.º 09021, el primer ejemplar de preserie presentado en el Salón del Automóvil de París en 1966. Este coche forma parte de los 280 Ferrari 275 GTB4 fabricados. Tras su presentación en París, se utilizó como coche de demostración en Francia antes de pasar por manos de varios propietarios de prestigio. Entre ellos se encuentra el piloto francés Jean-Pierre Beltoise, quien lo probó en su momento para Auto-Journal. En aquel momento describía el Ferrari como un auténtico «puro sangre», capaz de devorar kilómetros a una velocidad impresionante sin dejar de ofrecer un confort extraordinario.

Una restauración obsesiva

Cuando Horacio Pagani recuperó el coche, llevaba mucho tiempo sin utilizarse. El fabricante decidió entonces llevar a cabo una restauración completa. «Soy perfeccionista y todo tiene que estar impecable», explica.

El detalle más sorprendente tiene que ver con su color. Insatisfecho con el primer repintado, Pagani llevó a cabo una investigación junto con Ferrari Classiche. Esta investigación condujo a un descubrimiento extraordinario: Egidio Bonfatti, un antiguo artesano que había trabajado en su época en algunas carrocerías especiales italianas, aún conservaba en su garaje un bote de pintura Rosso Rubino original. Más de cincuenta años después, esta pintura permitió recuperar el tono exacto del coche gracias a numerosas pruebas realizadas a lo largo de varios meses.

Publicidad

«Siento la misma emoción que cuando era niño»

Hoy, cuando Horacio Pagani se sienta al volante de su Ferrari 275 GTB4, vuelve a sentir las sensaciones de aquel joven argentino que fue en su día. Recuerda el rugido del V12, el cuentarrevoluciones que vibra y la primera marcha engranada antes de la salida. A pesar de una carrera excepcional y de haber creado algunos de los hipercoches más exclusivos del mundo, este Ferrari sigue ocupando un lugar especial.

«Cuando lo conduzco, siento la misma emoción que cuando era niño, cuando no tenía ni un céntimo en el bolsillo y solo podía soñar con esos coches», confiesa. Para Horacio Pagani, han hecho falta casi sesenta años para reencontrarse con el Ferrari que le cambió la vida incluso antes de que fabricara sus propios coches.

Publicidad

¿Te gusta esta entrada? ¡Compártelo!

Deja tu opinión