
En Ferrari, Cada modelo raro suele causar revuelo. Las piezas únicas de la marca son analizadas, comentadas y fotografiadas desde todos los ángulos. Sin embargo, hay una excepción casi olvidada: el Ferrari Conciso. Un modelo tan atípico que incluso a algunos entusiastas les costaría identificarlo como un Ferrari.
Presentado en 1993, esta creación única no salió directamente de los talleres de Maranello, sino de la imaginación del diseñador alemán Bernd Michalak. Basado en un Ferrari 328 GTS de 1989, el Conciso es la interpretación radical del diseñador de lo que puede ser un deportivo: despojado, extremo, casi desconcertante.

A primera vista, es un choque visual. Mientras que los Ferrari de los 80 tenían líneas tensas y agresivas, el Conciso adopta formas redondeadas, compactas, casi juguetonas. Algunos lo han comparado con un «zapato sonriente», otros con un ornitorrinco o incluso con una aspiradora portátil. Estos apodos reflejan la incomodidad que puede provocar entre los puristas.
Pero detrás de esta silueta inusual se esconde un verdadero planteamiento. El nombre «Conciso», que significa «conciso» en italiano, resume perfectamente la filosofía del proyecto. ¿La idea? Eliminar todo lo que no sea esencial para la conducción. El resultado: sin techo, sin puertas y sin apenas parabrisas. Para subir a bordo, hay que trepar literalmente por la carrocería.



Este enfoque minimalista se ha traducido en un espectacular ahorro de peso. Unos 30 % más ligero que el 328 GTS original, el Conciso pesa sólo 932 kg. Este adelgazamiento ha sido posible gracias a una carrocería de aluminio fabricada a mano y a la eliminación de numerosos elementos de confort.


Bajo este exterior atípico se esconde una cadena cinemática familiar. El V8 Quattrovalvole de 3,2 litros del 328 GTS sigue ahí, desarrollando unos 270 CV. Combinado con una caja de cambios manual de puertas abiertas, impulsa a este Ferrari único de 0 a 100 km/h en unos 5 segundos, con una velocidad máxima cercana a los 278 km/h. Estas prestaciones son aún más impresionantes si se tiene en cuenta que la experiencia de conducción es totalmente cruda, sin filtros y expuesta a los elementos.



En el interior, el ambiente está decididamente orientado a las prestaciones. Los asientos tipo butaca, los arneses, el volante deportivo y la instrumentación analógica nos recuerdan que lo esencial está en otra parte: en el vínculo directo entre el conductor y la máquina. Conducir un Conciso es sentir cada vibración, cada ruido mecánico, cada soplo del motor.


Presentado en el Salón del Automóvil de Fráncfort, el Conciso nunca estuvo destinado a la producción en serie. Formaba parte de una época en la que los carroceros independientes aún se atrevían a experimentar sin restricciones, ampliando los límites del diseño automovilístico. Esta audacia se vio recompensada en 1994 con un premio en los Eurosign Design Awards.
Tras cambiar de manos entre coleccionistas europeos y estadounidenses, el coche llegó a exponerse... en un salón privado, como una obra de arte. Más recientemente, ha reaparecido en subasta, alcanzando algo más de 117.000 euros en 2017. Hoy, el Ferrari Conciso emerge ocasionalmente de las sombras, como ocurre actualmente en el Petersen Automotive Museum, donde está expuesto. Una rara oportunidad para los curiosos de descubrir este excéntrico concepto de Ferrari.
