
En Nürburgring, los coches más admirados suelen ser los más potentes. Los Porsche GT3, los BMW M, los Mercedes AMG o incluso los supercoches procedentes de todo el mundo suelen acaparar toda la atención. Sin embargo, un simple Alfa Romeo 156 Con más de veinte años de antigüedad y equipada con un modesto motor atmosférico de 150 ch, ha conseguido eclipsar a máquinas mucho más prestigiosas.
Hasta tal punto que el famoso youtuber Misha Charoudin, acostumbrado a conducir algunos de los coches más rápidos del Nordschleife, exclamó tras varias vueltas: «¡Menudo coche! ¡Menudo chasis!».»
Un Alfa Romeo 156 que intriga a todo el Nürburgring
Desde hace varios meses, este Alfa Romeo 156 rojo aparece con frecuencia en los talleres de Vulcan Alpha, un especialista en Alfa Romeo situado cerca del Nürburgring. Los suscriptores del canal de Misha Charoudin lo veían a menudo de fondo sin saber realmente qué escondía.

Cuando por fin se pone al volante, el piloto descubre una berlina muy especial que pertenece al mecánico Andrea Gatti. Lejos de ser una preparación extrema, la filosofía es sencilla: conservar la mecánica original y, al mismo tiempo, trabajar el peso, las suspensiones y la geometría.

Bajo el capó encontramos, pues, el famoso motor 2.0 Twin Spark de cuatro cilindros, prácticamente de serie. Con sus ocho bujías, su sonido característico y sus aproximadamente 150 ch, está muy lejos de las potencias que suelen verse en los circuitos alemanes.
El secreto no está bajo el capó
Andrea Gatti lo reconoce sin reservas: la potencia no es su prioridad. Para él, la verdadera fuerza del 156 reside en su chasis.
El Alfa Romeo cuenta con una suspensión de doble triángulo en la parte delantera y un eje trasero multibrazo, una arquitectura especialmente sofisticada para una berlina familiar de finales de los años 90. El propietario explica que ha renovado por completo el tren de rodaje, ha instalado amortiguadores roscados KW, rótulas en todos los brazos de suspensión y un diferencial autoblocante. La caja de cambios, acortada gracias a componentes procedentes de un Alfa Romeo 147, también permite sacar el máximo partido al motor atmosférico.


La otra obsesión de Andrea es el peso. Se ha vaciado en gran medida el habitáculo, se ha eliminado el aire acondicionado y se han aligerado numerosos elementos. El coche pesa ahora unos 1 080 kg, con un objetivo claro: bajar de la barrera de los 1 000 kg.
Tres torres que dejan huella
Una vez en la pista, la magia surge de inmediato. Misha Charoudin descubre un coche extremadamente ágil, con un tren trasero muy móvil y un comportamiento especialmente preciso. Desde las primeras curvas, se muestra impresionado por el equilibrio del coche.

El azar le ofrece entonces un rival ideal: un Mazda MX-5 con una preparación radical, apodado «Miata From Hell». Los dos coches se enfrentarán entonces durante varias vueltas al Nordschleife en una batalla tan espectacular como improbable. A pesar de su falta de potencia, el Alfa Romeo se mantiene a la altura gracias a su chasis y a su reducido peso. El piloto incluso admite que solo le faltarían unos quince caballos más para alcanzar la perfección.
Al final, su veredicto es rotundo: considera que este Alfa Romeo 156 es uno de los coches con mejor comportamiento que ha conducido en Nürburgring. Lo que demuestra que 150 ch, un peso pluma y un chasis excelente bastan para dejar huella.
