
Mientras la industria automovilística europea sigue su camino hacia la electrificación acelerada, una reciente decisión de la Stellantis es un recordatorio de la realidad de que el mercado mundial no avanza al mismo ritmo, ni en la misma dirección. En 2026, el grupo automovilístico prevé triplicar la producción de sus motores V8 HEMI, con más de 100.000 unidades previstas, para responder a lo que califica de demanda "récord", principalmente en Norteamérica. Un anuncio a contracorriente, pero perfectamente indicativo de una estrategia que ahora está profundamente regionalizada.
El inesperado regreso del HEMI V8
El motor V8 HEMI parecía condenado. Con la desaparición gradual de modelos emblemáticos como el Dodge Charger, el Challenger y el Durango, y el cierre parcial de las líneas de producción en Saltillo (México), todo parecía indicar que estos motores de aspiración natural eran cosa del pasado. Pero la realidad del mercado ha superado a la teoría. Ante una demanda mucho más fuerte de lo previsto, Stellantis decidió relanzar masivamente la producción de los V8 HEMI de 5,7 y 6,4 litros. Estos motores, que se han vuelto raros en un sector obsesionado por los gramos de CO₂, siguen sin embargo atrayendo a una clientela fiel, dispuesta a pagar caro por modelos con una fuerte identidad. Para el Grupo, se trata también de una palanca de rentabilidad evidente, ya que los motores de combustión de gran cilindrada siguen ofreciendo márgenes muy elevados.
EE.UU. afloja el cerco regulador
Este cambio estratégico no surgió de la nada. Forma parte de un contexto político y jurídico profundamente cambiado en Estados Unidos. Las decisiones federales adoptadas bajo la administración de Donald Trump, combinadas con varias sentencias judiciales recientes, han socavado la capacidad de California para imponer sus propias normas medioambientales. El acuerdo firmado en 2024 entre Stellantis y las autoridades californianas bajo el mandato de Carlos Tavares fijaba objetivos muy ambiciosos: hasta 68 % de ventas de vehículos cero emisiones para 2030. Pero las acciones legales emprendidas por varios fabricantes, entre ellos Daimler y Volvo, han puesto en entredicho la propia legalidad de este tipo de compromisos contractuales cuando los objetivos ya no están respaldados por la legislación federal. En consecuencia, Stellantis ya no está realmente obligada a seguir esta trayectoria en California, su mercado más estratégico en Estados Unidos.
La energía térmica vuelve a la carga en Norteamérica
Las señales enviadas por Stellantis son ahora muy claras. El Jeep Wrangler con motor V8 vuelve a estar disponible en los 50 estados de EE.UU., incluida California. Ram y Dodge han vuelto a incluir versiones V8 en sus catálogos, mientras que Los modelos híbridos enchufables simplemente se han cancelado para 2026. Según Mopar Insiders, este impulso se traducirá en una triplicación de la producción de HEMI V8 a partir de 2026. Esta información ha sido confirmada por el CEO de Ram, Tim Kuniskis, que respalda plenamente esta elección: la demanda de motores de altas prestaciones sigue siendo extremadamente fuerte en Norteamérica y es, más que nunca, un pilar de la rentabilidad del grupo.
Una estrategia a dos velocidades
Esta recuperación del V8 no significa que Stellantis renuncie a la electrificación. En Europa, la realidad es bien distinta. El grupo no tiene elección: las normas de CO₂ impuestas por Bruselas obligan a una reducción rápida y masiva de las emisiones medias, so pena de multas colosales. Nuevas plataformas, hibridación generalizada, 100 vehículos eléctricos %: la trayectoria europea sigue rigurosamente enmarcada. Pero en Estados Unidos, Stellantis juega a otra cosa. Menos constreñido por la normativa, el grupo adapta su oferta a la demanda real del mercado. Los V8 y los seis cilindros en línea vuelven a ser productos estratégicos, mientras que Europa se transforma en un laboratorio de la transición eléctrica.