
Desde hace varias semanas, Stellantis está haciendo una serie de anuncios que pueden parecer contradictorios. Por un lado, el grupo recluta ingenieros en Francia, Italia y Estados Unidos. Por otro, acaba de anunciar la supresión de 650 empleos de ingenieros en Alemania, en su centro histórico de Rüsselsheim.
A primera vista, es una completa paradoja. Pero en realidad, esta decisión forma parte de una estrategia mucho más amplia de reorganización de la I+D en todo el mundo, bajo la dirección del Director General Antonio Filosa. Tras admitir que había ido «demasiado lejos» en la reducción de costes, Stellantis no se limita a dar marcha atrás. El grupo se replantea radicalmente el diseño de sus vehículos.
Rüsselsheim, símbolo de una nueva organización
El núcleo de esta reorganización se encuentra en Alemania. El centro de desarrollo de Rüsselsheim, históricamente vinculado a Opel, se transformará en un «Tech Center» más especializado y compacto. Hoy trabajan allí unos 1.650 ingenieros. Mañana, sólo habrá 1.000. La supresión de 650 puestos de trabajo marca un importante punto de inflexión para este emblemático centro de ingeniería alemán.
Pero Stellantis insiste en que no se trata de una retirada, sino de una transformación. El centro conservará un papel clave en el desarrollo de los modelos Opel y Vauxhall, al tiempo que contribuirá a las tecnologías transversales para todo el Grupo. Las prioridades están claramente identificadas: sistemas de asistencia al conductor (ADAS), inteligencia artificial, desarrollo virtual, baterías, seguridad y software vinculado a la futura arquitectura STLA Brain.
Reclutar en otra parte para reconstruir
Al mismo tiempo, Stellantis está intensificando la contratación en otras regiones. En Estados Unidos, por ejemplo, ya se han contratado unos 2.000 ingenieros. En Francia se están cubriendo 700 puestos de ingeniería, sobre todo en datos, electrificación y electrónica.
Italia no es una excepción. En Turín, concretamente en Mirafiori, más de un centenar de jóvenes ingenieros han sido contratados o titulares para trabajar en proyectos estratégicos relacionados con la digitalización y la electricidad. No se trata de una tendencia nueva. Forma parte de un proceso que comenzó hace varios meses, después de que el Grupo admitiera que había debilitado su capacidad de innovación. reduciendo demasiado drásticamente sus equipos técnicos. Hoy, los ingenieros vuelven a ser un recurso central.
Redistribución de competencias
Detrás de estas decisiones hay una lógica clara: adaptar los recursos a las necesidades reales de cada centro de desarrollo. Stellantis explica que quiere redistribuir las competencias entre sus distintos centros de I+D para mejorar la eficacia. Algunos centros se refuerzan, otros se reorientan.
Alemania, y Rüsselsheim en particular, no desaparece del paisaje. Al contrario, el grupo quiere «reforzar su competitividad» concentrando sus competencias en ámbitos clave y desarrollando asociaciones con universidades. Esta transformación irá acompañada de programas de formación y reciclaje profesional, prueba de que Stellantis no se limita a reducir costes, sino que busca optimizar su organización.
Lo que está en juego hoy va mucho más allá de la cuestión del número de empleados. Toda la filosofía industrial de Stellantis está cambiando. Durante la era de Carlos Tavares, la lógica era simple: estandarizar, centralizar y reducir los costes al máximo. Este planteamiento ha mejorado la rentabilidad, pero también ha mostrado sus limitaciones, sobre todo en cuanto a la calidad de los productos y la capacidad de innovación.
Con Antonio Filosa, el Grupo parece adoptar un enfoque más fino y regional. Cada centro de desarrollo debe ahora especializarse y responder a necesidades específicas, en consonancia con los mercados locales.