
Tras validar la pertinencia de su apuesta por Leapmotor en Europa, Stellantis da otro paso decisivo. Ya no se contenta con importar o distribuir modelos chinos, sino que se dispone a producirlos en varios continentes a la vez. España, Brasil, Canadá... Tres zonas estratégicas, tres enfoques diferentes, pero una única lógica industrial: transformar Leapmotor en una verdadera marca mundial, apoyada en la infraestructura global de Stellantis.
La producción europea ya está a la vista
En Europa, el proyecto ya está muy avanzado. Como mencionado en las últimas semanas, El SUV eléctrico Leapmotor B10 podría ensamblarse a partir de 2026 en la planta de Stellantis, en Zaragoza (España). Esta elección no es baladí. Producir localmente permitiría evitar los derechos de aduana europeos sobre los vehículos eléctricos chinos, al tiempo que mejoraría los plazos de entrega y la competitividad de los modelos.
Pero, sobre todo, confirma un cambio de orientación estratégica: Leapmotor ya no es sólo un socio comercial, sino un auténtico pilar industrial para Stellantis en Europa. A largo plazo, algunos modelos podrían incluso compartir su base técnica con Fiat, Peugeot u Opel. Por no hablar de el centro de I+D de Múnich, en Alemania.
Brasil, laboratorio industrial y tecnológico
La estrategia adquiere una dimensión aún más ambiciosa en Brasil. Stellantis ha confirmado oficialmente que los SUV Leapmotor B10 y C10 se producirán localmente en su planta de Goiana.

Actualmente se está ampliando la planta para dar cabida a esta nueva actividad, prueba de que el Grupo considera el mercado sudamericano como una importante área de desarrollo para la marca china. Pero hay mucho más en juego que la producción. Stellantis también está trabajando en una nueva tecnología llamada REEV Flex, que combina electrificación y motores flex-fuel. Se trata de una primicia mundial, posible gracias a la experiencia local del grupo en Sudamérica.
Este enfoque ilustra perfectamente la estrategia global: utilizar los fundamentos tecnológicos de Leapmotor adaptándolos a las características específicas de cada región. En Brasil, esto significa ofrecer soluciones híbridas innovadoras que puedan funcionar con diferentes combustibles, un criterio esencial en este mercado.
En Canadá, un proyecto ya controvertido
La situación es muy diferente en Norteamérica. En Canadá, Stellantis estaría considerando relanzar su planta de Brampton para ensamblar vehículos Leapmotor... pero de una forma muy especial.
Según varias fuentes, los coches podrían fabricarse en China y desmontarse parcialmente antes de volver a montarse in situ en forma de kit. Este método sortearía ciertas limitaciones comerciales y facilitaría la distribución en el mercado norteamericano.
El proyecto ya suscita fuertes críticas. Varios responsables políticos e industriales denuncian la idea de una producción a bajo precio, alejada de una auténtica fabricación local. La imagen utilizada por algunos actores del sector habla por sí sola: la de un coche montado como un mueble de IKEA.
Más allá del debate industrial, lo que está en juego es también estratégico. Incluso una producción parcial en Canadá podría proporcionar a Stellantis un punto de entrada al mercado estadounidense, en un entorno normativo cada vez más complejo para las tecnologías chinas.
Leapmotor, de start-up china a marca mundial
Con estos proyectos simultáneos en Europa, Sudamérica y Norteamérica, Stellantis está redefiniendo profundamente su modelo industrial. El grupo ya no busca simplemente desarrollar sus propias tecnologías eléctricas, sino aprovechar la rapidez y competitividad del ecosistema chino, utilizando al mismo tiempo su red mundial para producir y distribuir estos vehículos.
De este modo, cada región se convierte en una pieza de un rompecabezas global: producción local en España para Europa, innovación tecnológica en Brasil, estrategia de acceso al mercado en Norteamérica.
Dos años después de invertir 1.500 millones de euros, Leapmotor cambia de dimensión. La marca ya no se limita a su mercado nacional y ahora se apoya en Stellantis para acelerar su expansión internacional. Lo que hasta hace poco era una apuesta audaz se está convirtiendo en una estrategia industrial global. Stellantis ya no ve a Leapmotor como un simple socio chino, sino como una palanca central para su transformación eléctrica... a escala mundial.
¡Eeeh tienes que parar con los tontos de abril!