Stellantis ha encontrado una forma inteligente y legal de evitar 350 millones de euros en sanciones de CO₂ en Europa... y el acuerdo acaba de hacerse oficial

Un mes después de las primeras señales, ya es oficial: Stellantis pasa a la acción. El grupo presidido por Antonio Filosa ha firmado un acuerdo con su socio chino Leapmotor para comprar créditos de carbono en Europa y el Reino Unido. Una decisión estratégica que confirma un giro importante en la gestión de las emisiones de CO₂... y valida plenamente la estrategia que ya mencionamos a principios de marzo.

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Confirmación

El 31 de marzo de 2026, Leapmotor formalizó la firma de un acuerdo para la transferencia de créditos de CO₂ a Stellantis. La información, comunicada al mercado a través de un documento registrado en la bolsa de Hong Kong, confirma una tendencia subyacente: el grupo automovilístico europeo ya no quiere depender de Tesla para mantenerse dentro de los límites reglamentarios.

En concreto, el acuerdo cubre todos los créditos generados por las ventas de vehículos eléctricos Leapmotor (BEV) y vehículos eléctricos de autonomía extendida (REEV) en Europa entre el 31 de marzo y el 31 de diciembre de 2026. Estos créditos se transferirán a entidades del Grupo Stellantis para compensar las emisiones de su flota. En otras palabras, lo que no era más que una estrategia anticipada se ha convertido ahora en un mecanismo oficial.

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Leapmotor se convierte en una palanca reguladora

Esta asociación ilustra perfectamente la evolución del papel de Leapmotor en el ecosistema Stellantis. La marca china ya no se contenta con ser un simple socio industrial o comercial: se está convirtiendo en una herramienta clave para gestionar las restricciones reglamentarias europeas.

En un momento en que los umbrales de emisiones son cada vez más estrictos y las sanciones pueden ascender a miles de millones de euros, disponer de un proveedor propio de créditos de carbono es una ventaja considerable. Leapmotor, con su gama totalmente electrificada, genera naturalmente un excedente de créditos. Stellantis, por su parte, puede utilizarlos para compensar las emisiones de sus marcas, como Fiat, Peugeot y Jeep, que siguen dependiendo en gran medida de los motores de combustión. Es un sistema perfectamente complementario... y que ahora se ha acordado contractualmente.

Un acuerdo estructurado y ya rentable

En detalle, el acuerdo prevé un sistema muy regulado. Los precios de los créditos se fijarán en función de las condiciones del mercado, sobre la base de transacciones comparables. Los pagos se efectuarán trimestralmente: Leapmotor facturará los créditos tras la certificación, y Stellantis pagará en un plazo de treinta días.

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Este marco demuestra que ya no se trata de una simple cooperación oportunista, sino de un mecanismo financiero estructurado. Y los importes en juego distan mucho de ser triviales.

Tras generar unos 1.100 millones de yuanes por créditos de carbono en 2025, Leapmotor calcula que estos ingresos podrían superar los 2.800 millones de yuanes en 2026, es decir, casi 350 millones de euros. Este aumento se verá impulsado por la expansión comercial en Europa y la llegada de nuevos modelos. Para Stellantis, esto representa otras tantas penalizaciones evitadas.

Estrategia confirmada, Tesla definitivamente descartada

Sobre todo, este acuerdo formaliza un cambio estratégico más profundo. Como explicamos hace un mes, Stellantis ha abandonado la piscina de CO₂ de Tesla, Leapmotor, poniendo fin a una larga dependencia del fabricante estadounidense. Con Leapmotor, el Grupo no sólo sustituye a un proveedor por otro. También está internalizando en parte su gestión del riesgo reglamentario.

La diferencia es importante: Tesla era un socio externo... Leapmotor es un aliado estratégico en el que Stellantis posee cerca de 20 %, con el añadido de una empresa conjunta dedicada a Europa. El grupo construye así su propia fuente de créditos de carbono, con un control mucho mayor de los volúmenes, los costes y la estrategia.

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Un proceso en expansión

El acuerdo firmado para 2026 es probablemente sólo un primer paso. Todo indica que este mecanismo cobrará impulso en los próximos años. Con el despliegue gradual de Leapmotor en Europa, el aumento de los volúmenes y la producción local, el potencial de generación de créditos de CO₂ seguirá creciendo.

Y con ella, la capacidad de Stellantis para absorber las emisiones de sus modelos de combustión sin pasar demasiado deprisa a los totalmente eléctricos. Esta elección, a la vez pragmática y financiera, podría convertirse en uno de los pilares del modelo de negocio del grupo en los próximos años.

Una cosa es cierta: Stellantis ya no está sujeto a la normativa europea. Ahora está aprendiendo a jugar con sus reglas... y en su beneficio.

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