«Hemos ido demasiado lejos»: tras despedir a demasiada gente, Stellantis contrata ingenieros de forma masiva

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Durante varios años, Stellantis personificó al fabricante de automóviles que recortaba gastos. Racionalización, ahorro, optimización: bajo Carlos Tavares, la disciplina financiera se convirtió en la columna vertebral del grupo nacido de la fusión entre PSA y Fiat-Chrysler en 2021. Pero hoy, el discurso está cambiando radicalmente. Y, sobre todo, las decisiones. El nuevo Consejero Delegado, Antonio Filosa, reconoce ahora abiertamente lo que muchos en la empresa llevan tiempo denunciando: la compañía ha ido demasiado lejos.

Un exceso de frugalidad

En varias declaraciones recientes, Antonio Filosa admite que la estrategia pasada ha debilitado a Stellantis en un área clave: la innovación. «Recortamos costes en exceso. Despedimos a varios ingenieros que nos ayudaban a desarrollar productos innovadores», explica.

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Esta política tuvo un profundo efecto en los equipos. Los planes de despido voluntario se multiplican, las simulaciones de indemnizaciones circulan con regularidad y, en algunos centros franceses como Poissy y Vélizy, cada semana se publican ofertas económicas para abandonar la empresa. El ambiente interno se había deteriorado, mientras que la competencia se apoderaba de perfiles experimentados.

A corto plazo, la rentabilidad había mejorado. A largo plazo, la calidad de los productos y la capacidad de innovación empezaron a ser preocupantes, sobre todo en el caso de las marcas italianas, donde las expectativas tecnológicas y emocionales son especialmente altas. Así pues, hoy Stellantis da un paso atrás.

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Oleada de contrataciones en todo el mundo

El cambio empezó en cuanto llegó Filosa. En Estados Unidos ya se ha vuelto a contratar a unos 2.500 ingenieros. También en Europa, la máquina vuelve a ponerse en marcha.

En Francia, el Grupo se ha comprometido a contratar a 1.400 personas fijas, 700 de ellas ingenieros, y las contrataciones ya están en marcha. En los próximos tres meses se crearán 120 puestos de I+D entre la región parisina y Sochaux, sobre todo en informática, inteligencia artificial, electrificación y electrónica.

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Pero el movimiento también es muy visible en Italia. En Mirafiori, el regreso del Fiat 500 híbrido ya ha dado lugar a unas 400 nuevas contrataciones en la planta y a más de un centenar en el centro de investigación y desarrollo. En Atessa, centro estratégico de vehículos comerciales, también se están produciendo nuevas contrataciones cualificadas. Está claro que Stellantis quiere reconstruir sus equipos de ingenieros en sus bastiones históricos.

Italia de nuevo en el centro de nuestra estrategia

El cambio va más allá de la simple contratación. Filosa quiere regionalizar la toma de decisiones: cada región debe diseñar sus productos a la medida de sus clientes. Este enfoque se adapta especialmente bien a las marcas italianas, cuya identidad depende en gran medida del mercado local. El Grupo ha confirmado varios programas industriales importantes en la península: el regreso del 500 híbrido a Turín, el Jeep Compass en Melfi y el desarrollo del futuro Lancia Gamma.

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Stellantis anuncia también unas compras de unos 6.000 millones de euros a proveedores italianos, así como el refuerzo del centro técnico de Turín. El objetivo es reconstruir un ecosistema industrial completo, no solo líneas de montaje.

Sochaux, símbolo de un cambio global

Durante una visita a la histórica planta de Sochaux (Francia), Antonio Filosa confirmó la creación de 1.400 puestos de trabajo en Francia, repartidos entre puestos operativos y de gestión. Se trata de un mensaje importante en un contexto social tenso: la planta emplea actualmente a 1.800 trabajadores temporales, y más de la mitad del personal fijo tiene más de 50 años.

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Así pues, el grupo busca renovar sus competencias al tiempo que se prepara para la transición tecnológica, en un momento en que la industria europea del automóvil atraviesa un periodo difícil. Stellantis perdió 2.300 millones de euros en el primer semestre de 2025, al tiempo que anunciaba inversiones por valor de 13.000 millones de euros en Estados Unidos, lo que alimentó los temores de un desequilibrio industrial.

Reconstrucción tras la era Tavares

La transición es profunda. Durante años, los ingenieros fueron considerados sobre todo como un coste. Hoy vuelven a ser un activo estratégico. El grupo cuenta con unos 250.000 empleados y ahora quiere impulsar la creatividad interna, acortar los ciclos de desarrollo y mejorar la calidad de los productos: un reto crucial para las marcas italianas, cuya imagen se basa en gran medida en la percepción técnica y emocional.

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Tras haber encarnado la optimización hasta el extremo, Stellantis intenta ahora una nueva transformación: volver a ser un fabricante de ingenieros, capaz de innovar desde Turín, Sochaux o Detroit. Ahora queda por ver si este giro será suficiente para restablecer la confianza tanto a nivel interno como entre los clientes y, sobre todo, para devolver a las marcas italianas el papel central que reclaman dentro del grupo.


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