
Comprar un Maserati Granturismo S En una subasta, con un Ferrari V8 bajo el capó, una caja de cambios robotizada MC Shift y una calificación de riesgo claramente visible en la hoja de ventas, no es precisamente la compra más racional del mundo. Sin embargo, esa es precisamente la apuesta del youtuber británico Shifting Metal, que se llevó un Granturismo S de 2011 por un precio muy bajo. Y contra todo pronóstico, lo que parecía una futura fuente de problemas resultó ser una sorpresa muy agradable.
Un Maserati Granturismo S vendido como coche de alto riesgo
El coche en cuestión es un Maserati Granturismo S de 2011, equipado con el famoso V8 atmosférico de 4,7 litros de Ferrari. En su momento, esta versión desarrollaba 440 CV y 490 Nm de par, transmitidos a las ruedas traseras a través de la caja de cambios MC Shift, una transmisión robotizada de un solo embrague similar al funcionamiento de las antiguas cajas de cambios de F1 de Ferrari.
Nuevo, este Maserati cuesta unos 110.000 euros antes de opciones. Más caro que un Audi R8 V8 o un Aston Martin Vantage de la misma época. Quince años después, pasó por British Car Auctions con una clasificación no muy tranquilizadora: grado 4. En una escala en la que el 1 corresponde a los mejores vehículos y el 5 a los menos buenos, eso no daba precisamente ganas de ir a por él con los ojos cerrados.

La compra se cerró finalmente en 14.000 libras. Sumando los gastos de la subasta, el control de la plataforma BCA y la entrega, el coche sale por unas 14.737 libras, unos 17.500 euros. En resumen, un Maserati Granturismo S V8 por menos de 20.000 euros. A primera vista, parece casi un trato demasiado bueno. Con unas 64.000 millas (104.000 km) en el reloj, este Granturismo podría valer razonablemente unos 40.000 euros si se confirma su estado.
Una primera impresión mucho mejor de lo esperado
Exteriormente, el coche no da realmente la impresión de estar cansado. Las líneas del Granturismo son tan elegantes como siempre y han envejecido notablemente bien. Las grandes llantas de 20 pulgadas de estilo tridente le siguen dando mucha presencia, y el estado general parece mucho mejor de lo que sugiere la clasificación.


Sin embargo, hay algunos defectos. La punta del logotipo del Tridente está empezando a despegarse, los botones están desgastados, una pieza del asiento necesita volver a fijarse, el mando del espejo retrovisor se mueve ligeramente y el revestimiento del techo está empezando a combarse. Nada dramático para un coche de esta edad, especialmente en esta gama.

El habitáculo conserva ese encanto propio de Maserati, con un ambiente más de gran turismo que de deportivo radical. Los asientos son firmes pero cómodos, y el equipamiento es decente, con asientos eléctricos calefactados, aire acondicionado, control de crucero, faros automáticos, sistema Bose y levas en el volante. Incluso la electrónica funciona, lo cual es una buena noticia para un Maserati de esta edad comprado en subasta.
El Ferrari V8, la verdadera estrella de este Granturismo
Desde los primeros kilómetros, impresiona sobre todo el sonido. El V8 atmosférico de 4,7 litros ofrece una banda sonora típicamente italiana, con revoluciones llenas de carácter y reducciones acompañadas de crujidos naturales, lejos de artificios modernos.

En cambio, cuesta acostumbrarse a la caja de cambios MC Shift. En frío y a bajas velocidades, puede resultar áspera, casi torpe. Pero una vez que se calienta y se utiliza más abiertamente, se vuelve realmente eficaz. Los cambios son más coherentes, más rápidos y contribuyen al carácter especial del coche. No es un deportivo moderno y estéril. Es un gran GT a la antigua usanza, con sus imperfecciones, su dramatismo mecánico y esa pequeña alma extra que a menudo les falta a los coches más nuevos.
Inspección mecánica
El verdadero momento de la verdad llega cuando se inspecciona mecánicamente el Maserati. Y entonces, sorpresa: el coche está lejos de ser preocupante. Bajo el capó, los niveles son buenos, el refrigerante está limpio, el aceite es transparente, el líquido de frenos parece fresco y no hay fugas importantes.




Mejor aún, varios componentes caros han sido sustituidos recientemente. El coche tiene discos y pastillas de freno en muy buen estado, nuevos latiguillos de freno trenzados, neumáticos Bridgestone Potenza recientes, amortiguadores Bilstein y muelles Eibach. El sistema de escape es original. El único comentario real se refiere a una ligera fuga en la caja de cambios, descrita como habitual en este tipo de modelos, pero sin fugas preocupantes. Se han sustituido algunos collarines de escape, pero nada que parezca una sorpresa desagradable.
Un Maserati muy bien cuidado
El registro de servicio confirma la buena impresión. El coche fue revisado en julio del año anterior, sólo 1.000 millas antes de la compra. En esa ocasión, se llevaron a cabo una serie de trabajos importantes: compresor del aire acondicionado, mangueras, frenos, cambio de aceite, líquido de frenos e incluso motor de arranque.

Y lo que es más impresionante, el coche ha recibido recientemente un nuevo embrague, sensor de la caja de cambios F1, potenciómetros de la caja de cambios, juntas, revisión de la transmisión, kit de suspensión delantera Maserati original, cojinetes traseros, inyectores reacondicionados, batería nueva e incluso un parabrisas nuevo. En otras palabras, está claro que el anterior propietario gastó una cantidad considerable de dinero para mantener este Granturismo en las mejores condiciones. El mecánico estima incluso que se podrían haber invertido más de 30.000 libras (35.000 euros) en mantenimiento y reparaciones en los últimos años.
Un buen trato casi demasiado bueno
Al final, lo único que necesitaba este Maserati Granturismo S eran unos pequeños detalles estéticos. Así que lo que se suponía que iba a ser una compra arriesgada se convirtió en un espectacular golpe de suerte. Un Maserati V8 con motor Ferrari, comprado por menos de 20.000 euros, con un largo historial de revisiones, un embrague reciente, frenos en buen estado, neumáticos recientes y un sonido digno de un supercoche italiano. Es difícil de superar.

Por supuesto, no todos los Granturismo comprados en subasta serán una sorpresa tan agradable. Pero en este caso, el riesgo ha merecido la pena. Y por menos de 20.000 euros, es difícil encontrar un GT italiano tan carismático, tan sonoro y tan deseable.
