
A primera vista, podría parecer una escena inverosímil: un Lamborghini en un remolque, listo para rugir por el asfalto. Pero aquí, no hay un V12 italiano ni una pista a la vista. Lo que ves es en realidad... un barco. Y no un barco cualquiera. Inspirado directamente en el Lamborghini Aventador SVJ, un modelo tan espectacular como insólito, acaba de reaparecer tras una notable venta. ¿Su secreto? Bajo su aspecto de supercoche italiano se esconde un corazón... japonés.
Una versión náutica de un Aventador
Este modelo, denominado Watersports Car Series L, ha sido diseñado por una empresa de Miami especializada en estas creaciones híbridas entre coches y barcos. El resultado es impresionante desde lejos: líneas afiladas, luces angulosas, tomas de aire agresivas, llantas de carbono... todos los códigos visuales del Aventador están ahí.


En la parte trasera, el mimetismo es aún más llamativo, con un enorme alerón, un imponente difusor y luces directamente inspiradas en el superdeportivo italiano. Incluso los retrovisores y las proporciones generales tratan de reproducir la ilusión, aunque las dimensiones delatan rápidamente la naturaleza del vehículo.

Esta embarcación de 16 pies (unos 4,9 metros) está construida sobre un casco de fibra de vidrio, con una llamativa librea rosa, blanca y turquesa. Una elección que acentúa aún más su aspecto de “juguete de lujo”. A bordo, dos asientos tipo cubo acogen a los pasajeros en una cabina inspirada en el mundo del automóvil. La tapicería bicolor, la consola central, el volante deportivo y las inserciones de carbono recuerdan a un supercoche.

Pero a diferencia de un Lamborghini de verdad, aquí la experiencia está diseñada para el agua. Hay un sistema de audio marino, un sistema multimedia Yamaha Connext y todo el equipamiento necesario para la navegación: iluminación, bomba de achique, mandos específicos e incluso un extintor. La ilusión exterior es un éxito, aunque ciertos detalles delatan rápidamente la vocación náutica del barco.
Un motor japonés bajo el capó
Aquí es donde el barco se pone aún más interesante. Olvídese del legendario V12 atmosférico italiano. Este barco está propulsado por un motor Yamaha de 1,8 litros, un cuatro cilindros atmosférico que desarrolla unos 250 CV. Una elección lógica en el mundo náutico, donde Yamaha es una referencia. Según el anuncio, este motor sólo ha funcionado unas seis horas, prueba de que este tipo de embarcación es tanto un objeto de ocio como una verdadera herramienta náutica intensiva.


Vendido muy por debajo de su precio nuevo
Este modelo se vendió recientemente en Estados Unidos por 50.500 dólares. Una suma considerable... pero bastante inferior a su precio original, estimado en unos 84.700 dólares. Una importante rebaja que se explica fácilmente: este tipo de vehículos se basa sobre todo en su efecto “wow”. Una vez superada la sorpresa, uno se queda con un barco original, pero de nicho.
