
El Ferrari Luce se presentó hace unos días, y no podemos ocultar que ya está provocando debate. En primer lugar Ferrari El % eléctrico número 100 de la historia de la marca, anunciado a un precio de más de 500.000 euros, suscita una gran inquietud. Más allá de su discutido diseño, para muchos Ferrari sigue siendo sinónimo de motores de aspiración natural, de melodiosos V8 y V12, de sensaciones mecánicas y excitación sonora. Consciente de esta desconfianza, la marca de Maranello intensifica sus esfuerzos de comunicación para preparar el terreno.
El último ejemplo: Ferrari ha Charles Leclerc y Lewis Hamilton al volante del Ferrari Luce para conocer sus primeras impresiones. El vídeo es tanto una prueba de conducción como un mensaje a los escépticos.
Un primer encuentro bajo el signo de las sensaciones
Desde los primeros segundos de la prueba, las reacciones de los dos pilotos marcaron la pauta. Entre acelerones y frenazos, se sucedieron las exclamaciones. Charles Leclerc, claramente sorprendido por algunas maniobras de Lewis Hamilton, no ocultó su emoción, mientras que ambos hablaron inmediatamente de las sensaciones que les producía el coche.

El objetivo de Ferrari en este caso es enviar un mensaje sencillo: a pesar de la ausencia de motor de combustión, el Luce debe seguir siendo un Ferrari capaz de provocar emociones fuertes. Ferrari insiste en que el proyecto nunca consistió en desarrollar «un coche eléctrico más», sino un Ferrari completamente nuevo, diseñado desde el principio en torno a esta tecnología.
Leclerc subraya el ADN de Ferrari
Cuando Charles Leclerc observó de cerca el coche, lo que más le llamó la atención fue la atención por los detalles. Según él, a pesar de este gran avance tecnológico, el ADN Ferrari sigue siendo inmediatamente identificable.

El monegasco insiste en el trabajo realizado en cada componente y en la coherencia global del proyecto. También aprecia el regreso de los mandos físicos en el habitáculo, pues considera que permiten al conductor permanecer concentrado en la conducción y no en las omnipresentes pantallas táctiles.
Hamilton, inicialmente escéptico, ahora está convencido
Quizá la parte más interesante del vídeo llega cuando el propio Lewis Hamilton reconoce sus recelos iniciales. El siete veces campeón del mundo explica que creció con coches ruidosos y motores potentes. Así que la sola idea de conducir un Ferrari eléctrico fue «un poco chocante».

Sin embargo, una vez al volante, sus comentarios cambiaron. Hamilton destacó la calidad de la distribución de la potencia, el equilibrio general del coche y su comportamiento en las curvas. También aprecia el sonido artificial desarrollado para acompañar la experiencia de conducción, pues cree que permite mantener una conexión emocional con el coche a pesar de la ausencia de un motor de combustión tradicional.
La tecnología al servicio de las sensaciones
A lo largo de la prueba, ambos conductores hablaron de la impresionante estabilidad del Luce. Describieron el coche como constantemente equilibrado y extremadamente tranquilizador incluso a altas velocidades. Hamilton se mostró especialmente sorprendido por la sofisticación técnica del coche. El resultado es un coche que se mantiene literalmente pegado a la carretera, con un centro de gravedad muy bajo y prácticamente sin movimientos de la carrocería. Para ambos pilotos, este dominio de la conducción es una de las principales ventajas de la tecnología eléctrica desarrollada por Ferrari.
Esta operación de comunicación es probablemente lo que representa el Ferrari Luce. Más que un nuevo modelo, representa un punto de inflexión histórico para Maranello. Y mientras los puristas siguen viendo con malos ojos la llegada de un Ferrari eléctrico que cuesta más de 500.000 euros, la marca ya está intentando demostrar que las sensaciones siguen ahí. Escuchando a Charles Leclerc y Lewis Hamilton, Ferrari parece convencida de haber encontrado la fórmula para que sus clientes más fieles acepten esta revolución.
