
Restaurar un Ferrari ya es un ejercicio delicado. Restaurar un Ferrari 512 BBi abandonado, motor desmontado, carrocería en construcción y piezas raras por encontrar, eso ya es otra cosa. Pero en esta última etapa del proyecto del famoso Youtuber Ratarossa, El problema no era una rotura misteriosa ni un defecto oculto descubierto tras el desmontaje. Proviene de un error simple, casi banal, que el propio propietario admite: haber guardado mal el motor V12. Y en un Ferrari 512 BBi, este tipo de error puede suponer rápidamente una factura de varios miles de euros.
Un V12 que nunca ha vuelto a arrancar desde el rescate
Cuando se recuperó este Ferrari 512 BBi abandonado, estaba prácticamente abandonado en un camino de entrada. Desde su llegada al taller, su motor nunca volvió a la vida. No giraba, no arrancaba, pero no se bloqueaba.

Rápidamente se tomó la decisión de desmontar el motor. Una primera inspección reveló algo preocupante: el cilindro número 12 parecía estar mucho más sucio que los otros once. Esto sugería un problema con la junta de culata o, como mínimo, un fallo localizado en esta parte del V12.

Hasta aquí, nada insuperable en una restauración de esta envergadura. Incluso se había limpiado el motor mediante criogenización, lo que le daba un aspecto muy limpio. Pero fue después de esta etapa cuando empezaron los problemas.
El error: dejar el motor en marcha en un taller frío
Tras desmontar las dos culatas, el motor se dejó sobre un palé, simplemente tapado. Las culatas se colocaron en un estante con un poco de film de plástico. Todo ello en un taller frío y sin calefacción, donde las temperaturas podían descender por debajo de cero durante el invierno.


En su momento, esto pudo parecer suficiente. Pero en retrospectiva, el propietario admite que fue un gran error. Las camisas de los cilindros, expuestas a la humedad y las variaciones de temperatura, empezaron a oxidarse. Y no sólo en el cilindro 12: las dos bancadas del motor se vieron afectadas. El verdadero peligro no es el óxido superficial. Son las picaduras. Si la corrosión ha atacado el material en profundidad, las camisas podrían ser irreparables.

Diagnóstico a distancia por un especialista
Para comprobarlo, desmontó la culata del lado derecho y filmó el estado de los cilindros. La impresión visual es preocupante: las camisas están oxidadas, algunas zonas parecen marcadas y el cilindro número 12 permanece especialmente sucio. La culata también mostraba signos de oxidación alrededor de algunas válvulas.

Las imágenes se enviaron a David Moore Engineering, que ya había participado en la reconstrucción de otro motor Ferrari. La respuesta del especialista fue sencilla: había que desmontar las camisas, desmontar completamente el motor e inspeccionarlo a fondo.
También explica lo que debería haberse hecho desde el principio: engrasar las superficies o, como mínimo, protegerlas con WD-40, para evitar que se asiente la humedad. En un taller frío, el simple hecho de encender la calefacción puede provocar condensación en el metal. Y esta condensación basta para crear óxido. El especialista no condena inmediatamente el motor. Queda una posibilidad: que el óxido sea sólo superficial. En este caso, tal vez se puedan recuperar las camisas después de limpiarlas.
Un error costoso
El precio de una camisa de cilindro para un Ferrari BB/BBi da una idea inmediata de la magnitud del problema: unas 493 libras cada una, impuestos excluidos. Multiplicado por doce, el coste supera ya las 7.000 libras (8.000 euros o 9.500 dólares) sólo por las camisas. Y eso sin contar la mano de obra, las inspecciones, los posibles pistones, el mecanizado y el montaje completo del V12.

No obstante, el especialista contempla varias posibilidades. Si los pistones aún están dentro de la tolerancia y las camisas se pueden salvar, la factura seguirá siendo contenida. Si las camisas están desgastadas pero se pueden salvar, es posible volver a taladrarlas con pistones adecuados. Pero si están muy picados, habrá que cambiarlos.
