«Hace 3 años repartía en patinete»: con 23 años reparte pizzas en un Ferrari... gratis

En las calles de Toulon, Francia, los transeúntes no daban crédito a lo que veían sus ojos. Apareció un supercoche italiano... repartiendo pizzas. Al volante estaba Yohann, de 23 años, repartidor de pizzas de noche y creador de contenidos de día, que había decidido convertir un simple trabajo en un concepto viral.

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Yohann no es en absoluto un influencer consagrado. Entre trabajos temporales durante el día y reparto de pizzas por la noche, su vida cotidiana está muy alejada del mundo de los coches excepcionales que siempre ha admirado. Sin embargo, no ha renunciado a su objetivo: hacerse un nombre en las redes sociales gracias a su pasión por los coches. «Hay tantos creadores en este nicho... que no termina de cuajar», admite. Pero en lugar de rendirse, decidió cambiar su enfoque. Su idea era crear un concepto sencillo, visual e impactante. Y, sobre todo, fiel a sí mismo.

Repartir pizzas... en un Ferrari

Es una idea casi infantil, pero muy eficaz: repartir pizzas en un Ferrari Portofino. En su vídeo, la emoción es palpable desde los primeros segundos: «Hace 3 años, nunca pensé que podría hacer esto... ¡Repartía en una scooter, y ahora reparto en un Ferrari Portofino! Ferrari. Todo es posible».»

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El coche no es suyo: «Es de alquiler». Pero eso no importa. El objetivo era otro: crear una escena inverosímil, captar reacciones y, sobre todo, compartir un momento. El Portofino se convierte en mucho más que un coche. Yohann lo describe con pasión: el V8, el volante de carbono, los detalles del logotipo, el velocímetro amarillo? Para mí, es una obra maestra.

Entre la sorpresa y la generosidad

El concepto funcionó de inmediato. En el puerto, en el centro de la ciudad o en las zonas residenciales, las reacciones son unánimes: sorpresa, sonrisas, incomprensión. Y a veces incluso incredulidad.

«¿Cuánto te debo?», pregunta un cliente. «Invita la casa», responde Yohann, que reparte gratuitamente algunas pizzas para reforzar el efecto sorpresa. En la playa, al atardecer, llama a los transeúntes:
«¿Quién quiere una buena pizza de queso? Yo invito».»

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La mezcla es simple pero efectiva: supercoche + generosidad + espontaneidad. El resultado es una escena digna de un vídeo que podría hacerse viral, donde la gente se hace fotos, se ríe y se va con una pizza... y una historia que contar.

Entre bastidores

Detrás de las imágenes, la realidad es más confusa. Yohanna está haciendo dos cosas a la vez, y el cansancio empieza a pasarle factura. «Estoy agotado... y sin embargo es mi sueño», confiesa a la cámara. El proyecto le está costando mucho dinero... de hecho, es uno de los más caros que ha hecho nunca. Pero lo asume: «Antes de complacer a la gente, tengo que complacerme a mí mismo». Su objetivo es claro: dejar poco a poco el reparto para vivir de su pasión, la creación de contenidos.

«Los coches son mi pasión. Los vídeos son mi pasión. Y la generosidad es mi pasión». Con esta mezcla, Yohann espera encontrar su lugar en un mundo saturado. También quiere dar a conocer su ciudad natal, Toulon, y ofrecer algo diferente. ¿Y qué será lo próximo? Ya lo está pensando, con sentido del humor: «El siguiente paso... ¿Bugatti Chiron?»

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