
A sus 45 años, este Alfa Romeo Spider 2000 «coda tronca» sigue llamando la atención y haciendo sonreír a su conductor. Guillaume, miembro de la comunidad Italpassion, tiene un ejemplar de 1981 desde hace tres años. Tras recorrer 4.000 kilómetros al volante, comparte sus sensaciones, sus pequeños problemas mecánicos y las razones por las que este descapotable italiano sigue siendo tan entrañable.
Hay coches que se eligen por sus prestaciones, otros por su comodidad o su versatilidad. Y luego están aquellos que se compran, ante todo, con el corazón. El’Alfa Romeo Spider pertenece sin lugar a dudas a esta última categoría. Guillaume es un buen ejemplo de ello. Tras haber sido propietario, entre otras cosas, de una Alfa Romeo Giulietta y un Alfa Romeo 156, pero también varios modelos franceses y un Ford Mondeo, decidió volver a la marca del Biscione y se compró un Spider 2000 de 1981.
Un descapotable negro con el interior beige, con su capota a juego, sus detalles cromados y su volante de madera. Un coche que parece sacado directamente de otra época y que, casi 45 años después de su primera matriculación, conserva un encanto especial. Y Guillaume no se ha conformado con admirarlo en su garaje. En tres años, ha recorrido 4.000 kilómetros al volante. Lo suficiente para hacerse una primera idea de sus cualidades, pero también de sus defectos.
Alfa Romeo Spider de 1981, con ya 100 000 kilómetros en el cuentakilómetros
| Documento de identidad | |
|---|---|
| Modelo | Alfa Romeo Spider 2000 «coda tronca» |
| Primera puesta en circulación | 9 de octubre de 1981 |
| Motorización | 2,0 litros, 128 ch |
| Kilometraje en el cuentakilómetros | 100 000 km |
| Tiempo de posesión | 3 años |
| Distancia recorrida por Guillaume | 4 000 km |
| Uso | Paseos de fin de semana |
| Calificación obtenida | 74,8/100 |


Un motor de 130 ch que sigue sacándonos una sonrisa
Sobre el papel, los 130 ch anunciados inicialmente por el motor de cuatro cilindros y 2,0 litros podrían parecer modestos hoy en día. Pero con un peso inferior a una tonelada, según Guillaume, este Alfa Romeo Spider no necesita una potencia desmesurada para ofrecer placer al volante. De hecho, esa es una de las primeras cualidades que destaca su propietario: la respuesta del motor, capaz de recuperar aceleración a bajas revoluciones sin dificultad.
«Un motor de 130 ch de serie para menos de 1 000 kg… Se puede circular a 60 km/h en quinta, pisar el acelerador y la velocidad sube al instante.»

Una flexibilidad que permite disfrutar tranquilamente del paisaje sin tener que estar constantemente manipulando la palanca de cambios. Pero cuando la carretera se vuelve más sinuosa, el Spider también sabe sacar a relucir su temperamento. La caja de cambios manual contribuye a esta experiencia. A Guillaume le gusta su palanca grande y bien situada, así como la rapidez y la precisión de los cambios de marcha. Sin embargo, no todo es perfecto.
«Una palanca grande y cómoda de manejar, con un cambio rápido y bastante preciso. La segunda marcha se atasca un poco y la marcha atrás se salta de vez en cuando.»

Son defectos muy reales, que merecerían una revisión mecánica, pero que no parecen estropear el placer de conducir. El sonido también constituye una parte importante de la experiencia. Guillaume describe un bonito sonido deportivo, aunque hay que cambiar el colector de escape, lo que hace que, de momento, el coche sea un poco ruidoso.
Al final, es en las pequeñas carreteras rurales donde este Alfa Romeo muestra todo su encanto.
«¡Un recorrido que me encanta por una pequeña carretera sinuosa de campo! Respetando los límites de velocidad, pero divirtiéndonos un poco, la sonrisa nos sale directamente a la cara.»
Sin duda, esto es lo que mejor resume esta mecánica italiana: no busca impresionar con cifras, sino proporcionar sensaciones al alcance de todos.
Puntuación del motor y la caja de cambios: 16/20
Comportamiento en carretera agradable, a pesar de los años que lleva en circulación
Un Alfa Romeo no sería del todo un Alfa Romeo sin un chasis capaz de proporcionar placer al conductor. Y en este aspecto, el Spider de Guillaume tiene grandes bazas. Su posición muy baja y su tren delantero preciso le permiten tomar las curvas con seguridad. El propietario destaca, sobre todo, la ausencia de un balanceo perceptible.
«No se nota el balanceo (el coche es muy bajo) y el tren delantero es bastante preciso.»
La dirección también tiene un carácter muy particular. Con su gran volante de madera, resulta lo suficientemente suave y precisa una vez en marcha. En cambio, las maniobras a baja velocidad requieren un mayor esfuerzo. Este contraste nos recuerda de inmediato que estamos al volante de un coche clásico, muy alejado de las direcciones con gran asistencia de los modelos actuales.

En cuanto a la suspensión, el mal estado de las carreteras también pone de manifiesto la antigüedad del vehículo. Guillaume nota algunos botes y ruidos en la carrocería cuando el firme se deteriora. Lo resume con humor:
«En carreteras en mal estado, la suspensión da algunos botes y la carrocería hace un poco de ruido (la abuela tiene 45 años).»
El frenado, por el contrario, recibe una valoración muy positiva. Guillaume lo considera eficaz y, sobre todo, fácil de dosificar, una cualidad que transmite seguridad y permite disfrutar de los paseos con tranquilidad.
Puntuación del chasis y el comportamiento: 14/20
A bordo, el encanto de lo antiguo y algunos signos de desgaste
El habitáculo de este Alfa Romeo Spider es una invitación a viajar en el tiempo. El salpicadero negro, los indicadores redondos, los tres instrumentos centrales y el gran volante con aro de madera conforman un ambiente típicamente italiano. Los asientos y los paneles de las puertas, de color beige, aportan un toque adicional de elegancia.
Un interior que prima el placer de conducir por encima de la proliferación de equipamientos. A pesar de su antigüedad, el aspecto general parece haber resistido bastante bien el paso de las décadas. Guillaume considera que los plásticos y el cuero sintético han envejecido bien, aunque les vendría bien una limpieza a fondo.

La comodidad de los asientos también se considera satisfactoria, aunque con algunas salvedades.
«Asiento cómodo (se recomienda llevar un cojín); el reposacabezas queda un poco bajo para personas de 1 metro 80.»
Por lo tanto, hay que adaptarse a una ergonomía de otra época y a algunos elementos que merecerían una renovación. Pero esa sencillez también forma parte del atractivo del Spider. Aquí no hay ninguna gran pantalla central ni menús por los que navegar para ajustar las funciones del coche. Lo esencial está a la vista y al alcance de la mano. El conductor disfruta de una relación directa con la mecánica, sin las distracciones de los habitáculos modernos.
Puntuación en cuanto a la vida a bordo y los acabados: 14/20
12 litros cada 100 km: el placer tiene un precio
Tener un Alfa Romeo Spider de esta generación también implica aceptar ciertas limitaciones, empezando por el consumo de combustible. Guillaume indica un consumo medio de 12 litros cada 100 kilómetros, una cifra que se mantiene tanto en ciudad como en autopista a 130 km/h.
Evidentemente, no se trata de un coche destinado a batir récords de ahorro de combustible. Pero, dado que se utiliza principalmente los fines de semana, este consumo forma parte de las concesiones que acepta su propietario.
En cuanto a la fiabilidad, Guillaume señala un problema relacionado con el suministro de combustible: la bomba de gasolina puede dejar de funcionar cuando el vehículo permanece parado durante un periodo prolongado. Es un aspecto a tener en cuenta, al igual que el colector de escape, la segunda marcha, que se atasca, y la marcha atrás, que a veces se salta.
Estos datos demuestran que su Spider no está exento de pequeños arreglos. Pero tras haber recorrido 4.000 kilómetros en tres años, lo que más parece recordar Guillaume es el placer que le proporciona su descapotable.
Puntuación en consumo, fiabilidad y mantenimiento: 14/20
¿Por qué elegir este Alfa Romeo en lugar de un BMW Z3?
A la hora de elegir su descapotable de ocio, Guillaume también se había planteado un BMW Z3. Una alternativa interesante, pero que, al final, no podía competir con el cariño que siente por los coches italianos.
«Mi amor por las italianas ha sido un factor decisivo».»
Esta elección dice mucho de lo que significa el Alfa Romeo Spider para sus aficionados. Más allá de sus prestaciones, su comportamiento o su equipamiento, tiene una personalidad que las cifras no pueden medir realmente.
Con su silueta esbelta, su capó alargado, sus faros redondos y su habitáculo abierto al exterior, encarna una determinada idea del automóvil de placer. Un coche que se saca para disfrutar de un día bonito, recorrer una carretera rural o, simplemente, saborear el sonido del motor.

Cuando se le pregunta qué es lo que aporta ese toque especial a su Alfa Romeo, Guillaume encuentra, por cierto, una forma de expresarlo especialmente acertada:
«El término «dolce vita» parece haber sido inventado casi a medida para este coche.»
Es difícil resumir mejor el espíritu de este descapotable.
Puntuación «espíritu italiano»: 17/20
Conclusión: un Alfa Romeo imperfecto, pero tremendamente entrañable
Tras tres años y 4.000 kilómetros, Guillaume nos ofrece un testimonio que ilustra bien las alegrías y las dificultades de tener un Alfa Romeo clásico. Su Spider 2000 no es perfecto. La caja de cambios da algunos problemas, la suspensión puede resultar un poco bruscamente en carreteras en mal estado, el consumo sigue siendo elevado y hay que prever varias revisiones mecánicas.

Pero, más allá de estos defectos, está ese motor ágil y expresivo, esa dirección comunicativa, esa silueta atemporal y, sobre todo, esa capacidad para convertir un simple paseo en un auténtico momento de placer.
Con una puntuación global de 74,8/100, Guillaume no pretende presentar su Alfa Romeo como un coche impecable. Su testimonio demuestra, por el contrario, que es posible conocer a la perfección los defectos de su coche y quererlo igual de mucho.
Y quizá ahí radique toda la magia de un Alfa Romeo Spider: casi 45 años después de salir de fábrica, sigue siendo capaz de hacer sonreír a su conductor en una pequeña carretera rural.
Gracias a Guillaume, miembro de la comunidad Italpassion, por compartir su experiencia y sus fotografías. ¿Tienes tú también un Alfa Romeo, un Fiat, un Lancia, un Maserati, un Ferrari u otro coche italiano? Comparte tu reseña con la comunidad de Italpassion !