
Ya se lo dijimos. 2025 iba a ser el año de la gran limpieza, y los acontecimientos se suceden a un ritmo casi brutal. Después de la quiebra de la empresa conjunta china de Stellantisel cese gradual de inversión en hidrógenola reorientación masiva de miles de millones de dólares a Estados Unidos y Brasilo la decisión de parar producción de modelos PHEV En el mercado estadounidense, otro anuncio, aunque significativo, pasó relativamente desapercibido. Ample, empresa especializada en el intercambio rápido de baterías y respaldada por Stellantisacaba de declararse en quiebra.
Una innovación prometedora... sobre el papel
Flashback. En junio de 2025, ya hablábamos de esta tecnología presentado como revolucionario. En Madrid, una flota piloto de Fiat 500e circulaba con una simple promesa: eliminar uno de los principales obstáculos de los coches eléctricos: el tiempo de recarga. El principio era atractivo. En lugar de esperar largos minutos (o incluso horas, según la potencia) conectado a un punto de recarga, el conductor entraba en una estación automatizada. En menos de cinco minutos, se retiraba la batería vacía y se sustituía por otra llena, todo controlado por una aplicación móvil. Esta solución de intercambio de baterías, desarrollada por la empresa estadounidense Ample, fue explotada en Madrid por el servicio de movilidad Free2move, filial directa de Stellantis. En aquel momento, el entusiasmo era real. Olivier François, Director General de FIAT, lo veía como una respuesta concreta a la inquietud por la autonomía y una forma de optimizar el uso de las flotas urbanas.


Seis meses después, la ducha fría
Seis meses después del lanzamiento del servicio en Madrid, la realidad ha alcanzado a la retórica. El 22 de diciembre de 2025, Ample se declaró oficialmente en quiebra en Estados Unidos, ante el Tribunal del Distrito Sur de Texas. La información, revelada por la prensa española, confirma lo que algunos observadores temían: a pesar de un modelo considerado innovador, el servicio no ha encontrado su público, en particular en el mercado americano. Allí, Ample ofrecía cambios de batería por sólo 13 dólares. Insuficiente para convencer a unos usuarios ya acostumbrados a recargas cada vez más rápidas. En Madrid, el simbolismo es fuerte: la estación instalada cerca de la M-607, inaugurada en septiembre, simplemente ha desaparecido. Todavía no se ha emitido ningún comunicado oficial para Europa, pero el vínculo con la quiebra americana parece evidente.
Un modelo ya socavado por la evolución del sector eléctrico
El problema de Ample es también de calendario. Cuando se lanzó el proyecto, los tiempos de recarga eran un auténtico freno. A finales de 2025, muchos vehículos eléctricos podrán pasar de 10 a 80 % de batería en unos veinte minutos. Comparado con esto, el beneficio real del cambio de batería se limita a unos quince minutos. Para muchos usuarios, esta diferencia no justifica una restricción adicional: abono mensual, dudas sobre la propiedad de la batería, incertidumbres sobre su estado de salud o longevidad. En China, este modelo funciona, sobre todo gracias a NIO, que ha hecho del intercambio de baterías un elemento central de su estrategia industrial.
A lo largo de su existencia, Ample recaudó unos 330 millones de dólares. En el momento de declararse en quiebra, los activos de la empresa se estimaban entre 10 y 50 millones de dólares, mientras que su pasivo rondaba los 100 millones. En su declaración, la empresa afirmaba que seguía buscando 6 millones de dólares para pagar salarios y organizar un cierre ordenado de sus operaciones. Un final discreto para una tecnología que, hace sólo unos meses, era objeto de entusiastas comunicados de prensa.
Una señal más en la estrategia Stellantis
Para Stellantis, esta quiebra no es sin duda insignificante. Ilustra un periodo de reorientación estratégica extremadamente rápida, y a veces brutal, durante el cual se abandonan sin piedad las aventuras tecnológicas consideradas no prioritarias. Después de China, el hidrógeno y el PHEV americano, Ample se ha convertido en un símbolo más de este año 2025, marcado por elecciones radicales. El Grupo parece concentrar ahora sus recursos allí donde la rentabilidad es inmediata y los volúmenes están garantizados, aunque ello suponga pasar página a proyectos que hace poco se presentaban como vanguardistas.
