Stellantis recibe 400 millones de euros de España: ¿el mejor alumno de Europa en baterías?

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Pocos días después el final del proyecto ACC en Termoli y ha puesto en duda su asociación con Samsung SDI en Estados Unidos, Stellantis envía una señal muy diferente... desde España. Aunque el grupo ha anunciado más de 22.000 millones de euros en amortizaciones La empresa acaba de confirmar que ha recibido más de 400 millones de euros en ayudas del Gobierno español para apoyar su estrategia de baterías. Un contraste sorprendente, que ilustra perfectamente la nueva doctrina del fabricante: reducir los riesgos allí donde la ecuación económica es demasiado frágil, pero acelerar allí donde las condiciones son favorables.

Aragón, el nuevo centro de gravedad eléctrico

Aragón, en torno a las históricas instalaciones de Figueruelas, cerca de Zaragoza, es ahora el centro de una parte clave de las ambiciones eléctricas europeas del grupo. La región ha recibido más de 450 millones de euros de financiación pública dentro del programa español Perte Vec, respaldado por los fondos de la UE Next Generation. Y el principal beneficiario no es otro que Stellantis.

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Desde 2022, el fabricante de automóviles ha recibido más de 400 millones de euros en cuatro rondas sucesivas de ayudas. En la primera ronda del programa, se concedieron 35 millones de euros para proyectos que abarcaban toda la cadena de valor del vehículo eléctrico. La segunda fase intensificó el esfuerzo: 59,1 millones de euros para una nueva línea de montaje de baterías y otros 56,2 millones de euros para modernizar la capacidad tecnológica y de producción de la planta de Aragón.

Pero es el tercer tramo el que cambia de escala. Se han destinado 133,7 millones de euros a la futura gigafactoría desarrollada con Socio chino CATL, líder mundial en baterías para vehículos eléctricos. En marzo de 2025 se invirtieron otros 82 millones de euros en la construcción de un gigantesco complejo industrial adyacente a la fábrica de automóviles existente.

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La última oleada de Perte Vec ha añadido otros 28 millones de euros, incluidos 23 millones en subvenciones, concedidos a Contemporary Star Energy, la empresa conjunta creada por Stellantis y CATL para gestionar el proyecto. Solo la gigafactoría se acerca ya a los 300 millones de euros de financiación pública.

Un cambio estratégico

Este flujo masivo de financiación contrasta con las recientes decisiones tomadas en otros lugares de Europa. Mientras que la gigafactoría italiana de Termoli se ha abandonado y las ambiciones alemanas se han reducido, España parece ser el lugar donde la ecuación industrial funciona.

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Costes laborales más competitivos, energías renovables abundantes y más baratas, apoyo público estructurado: todas las luces son verdes. Sobre todo, la tecnología LFP que aporta CATL permite fabricar baterías más baratas, un factor clave para los futuros coches eléctricos urbanos del Grupo.

En este contexto, España se convierte poco a poco en el pilar de la estrategia europea de baterías de Stellantis. El objetivo ya no es aumentar el número de centros en nombre de una autonomía industrial total, sino concentrar la inversión allí donde sea realmente competitiva.

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Leapmotor, otra pieza del puzzle chino

Stellantis no es la única empresa que se beneficia del plan español. El fabricante chino Leapmotor también recibió casi 10 millones de euros en la última ronda de ayudas. Estos fondos están destinados a financiar una planta de ensamblaje de baterías en Mallén y la integración industrial en Figueruelas, donde está previsto que comience la producción de los modelos de Leapmotor para el mercado europeo en 2026. En total, si sumamos Stellantis y sus socios chinos, España ha destinado unos 404 millones de euros de financiación pública europea al proyecto.

España, ¿el “mejor alumno” de Europa?

El contraste es sorprendente. Mientras Italia ve alejarse la promesa de una gran gigafactoría y Estados Unidos se vuelve más incierto política y económicamente, España se posiciona como el socio industrial más eficaz para la transición eléctrica del grupo.

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No es sólo una cuestión de subvenciones. Se está poniendo en marcha un ecosistema completo, que combina subvenciones públicas, asociaciones tecnológicas chinas y raíces industriales históricas. Aragón se está convirtiendo así en el laboratorio de un nuevo modelo: menos ideológico, más pragmático.

Stellantis no renuncia a la electricidad. Está redimensionándola. Y en este nuevo mapa europeo de las baterías, España se perfila como el mejor alumno... y el ganador provisional de la reconversión industrial en marcha.

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