
Tras meses de anticipación y especulación, Stellantis ha desvelado por fin el calendario de su futuro plan industrial. El grupo automovilístico presentará oficialmente su nueva hoja de ruta estratégica el 21 de mayo de 2026, en su Día del Inversor celebrado en Auburn Hills, la sede histórica de Chrysler en Michigan. El anuncio fue realizado el jueves 29 de enero por Stellantis, en un momento en que el grupo está inmerso en una profunda fase de transformación industrial y estratégica. Esta reunión se ha identificado como un momento clave para el futuro del cuarto fabricante mundial de automóviles.
Una reunión estratégica en un momento crucial
Este nuevo Día del Inversor no será un simple ejercicio de comunicación financiera. Será una oportunidad para que el Grupo aclare sus prioridades a medio y largo plazo, en un momento en que la industria del automóvil está experimentando una gran transformación, con la transición a una industria más eficiente desde el punto de vista energético, la aceleración de la digitalización y una reevaluación del equilibrio industrial mundial. Bajo la dirección del nuevo CEO, Antonio Filosa, el equipo directivo presentará las grandes orientaciones industriales y financieras del plan de futuro, con el objetivo de tranquilizar a los inversores y a los mercados tras un periodo de fuertes turbulencias. Stellantis ya ha indicado que los detalles prácticos del evento, así como la forma de asistir al mismo, se anunciarán en las próximas semanas.
Tras la era Carlos Tavares
Esta reunión será tanto más analizada cuanto que se produce tras el final de la era Carlos Tavares, un periodo marcado por decisiones a veces discutidas, sobre todo en lo que se refiere al ritmo de electrificación y a la gestión industrial en Europa y Estados Unidos. Desde entonces, Stellantis parece reequilibrar sus prioridades, con una clara orientación hacia Norteamérica y una vuelta a favorecer el motor de combustión interna y los híbridos, en detrimento de la electrificación, considerada demasiado rápida en algunos mercados. Los inversores esperan ahora respuestas claras sobre la nueva trayectoria del Grupo.
Sí, Estados Unidos sigue siendo el mercado más importante y rentable para Stellantis, pero también es el que más dificultades ha atravesado en los últimos años. Tras siete años de descenso de las ventas, agravado por subidas de precios mal percibidas y un exceso de producción que perjudicó a la red de concesionarios, el grupo ha emprendido una profunda revisión de su estrategia. La nueva orientación prevé inversiones de unos 13.000 millones de dólares, destinadas principalmente a dar un giro a las marcas históricas Jeep, Dodge y Ram. Esta decisión, dirigida por Antonio Filosa, pretende reconectar la oferta del Grupo con las expectativas del mercado americano, apostando por precios más competitivos, reduciendo stocks y recuperando modelos icónicos. La flexibilidad tecnológica se ha convertido en un pilar central, con plataformas multienergía capaces de albergar cadenas cinemáticas de combustión, híbridas o eléctricas en función de la demanda.
Primeros signos de recuperación al otro lado del Atlántico
Este nuevo enfoque empieza a dar sus frutos. En el segundo semestre de 2025, Stellantis registró los primeros signos tangibles de un cambio de tendencia, con un aumento de las ventas y el fin de la larga espiral negativa de Jeep. Una política de ventas más agresiva, combinada con un marco reglamentario estadounidense menos restrictivo en materia de electrificación, ha permitido al grupo limitar los riesgos asociados a la electrificación forzada. El CEO de Dodge ya ha anunciado que la producción del motor Hemi V8 se triplicaría para 2026.
Europa e Italia, las grandes incógnitas
Aunque el refuerzo de la presencia del Grupo en Estados Unidos es evidente, sigue habiendo grandes preocupaciones en Europa, y más concretamente en Italia. En 2025, la producción italiana de automóviles del Grupo habrá descendido a unos 379.000 vehículos, incluidos algo más de 213.000 turismos, un nivel históricamente bajo, comparable a la de los años 50. El objetivo fijado en 2023 de producir un millón de vehículos en Italia de aquí a 2030 parece ahora muy lejano. El estancamiento del mercado europeo, la pérdida de cuota de mercado y la infrautilización de la capacidad industrial están socavando toda la base de producción del Grupo en el Viejo Continente.
Nueva prueba de credibilidad de la gestión
El plan industrial que se presentará el 21 de mayo deberá, pues, resolver una ecuación compleja. Por una parte, deberá consolidar el cambio de tendencia en Norteamérica, esencial para la rentabilidad global del Grupo. Por otra, debe proponer un camino creíble para Europa y para Italia, país fundador de Fiat, que sigue siendo un pilar simbólico e industrial de Stellantis. Ello implicará probablemente la asignación de modelos de mayor volumen y valor añadido, el refuerzo de la oferta híbrida y la revisión de ciertas decisiones heredadas del anterior gobierno. Para Antonio Filosa, este plan industrial será una verdadera prueba de credibilidad. Tendrá que demostrar que el reequilibrio mundial de Stellantis puede apoyar el crecimiento del Grupo sin sacrificar aún más el papel industrial de sus centros europeos.