
Desde hace varias semanas, el Stellantis parece evolucionar a gran velocidad. El retorno del gasóleo, extensión del motor italiano FireFlyCon cada anuncio aparece la misma señal: el Grupo abandona progresivamente la idea de un motor único para toda Europa. Pero entre bastidores, las discusiones van mucho más lejos de lo que sugiere la comunicación oficial. Según varios informes de la industria, Stellantis está considerando ahora un cambio industrial importante: sustituir gradualmente los motores de origen PSA, incluido el famoso 1.2 PureTech, por motores italianos de Fiat. Y esta vez, ya no se trata sólo de un rumor.
Tras Euro 7, una batalla presupuestaria
Oficialmente, la llegada de la norma Euro 7 significa que los motores de combustión interna tendrán que modernizarse de forma generalizada. Extraoficialmente, obliga a los fabricantes a elegir en qué invierten y en qué no.
Adaptar toda una familia de motores a esta norma cuesta millones de euros. Sin embargo, según varias fuentes del sector, Stellantis ha tomado una decisión clara: concentrar sus presupuestos en los motores italianos en lugar de seguir desarrollando en profundidad los motores PureTech y BlueHDi.
No es sólo una cuestión de imagen industrial o de política interna. Es ante todo una disyuntiva técnica y financiera. El Grupo considera que la modernización de los motores franceses sería muy costosa para un resultado incierto a largo plazo, sobre todo en términos de fiabilidad y durabilidad bajo las limitaciones de Euro 7.
El problema de PureTech no es sólo un cinturón
Durante años, el 1.2 PureTech ha tenido mala fama por su correa. Pero según informaciones técnicas del sector, el problema es más profundo. Internamente, se considera que el motor es mecánicamente más frágil, con ciertos componentes fundamentales que se desgastan más rápidamente y un mayor riesgo de rotura en trayectos largos. La actualización Euro 7 podría incluso acentuar estas tensiones, al aumentar las temperaturas y presiones internas.
En cambio, se dice que el motor Fiat FireFly (GSE) es estructuralmente más robusto. Su diseño más reciente y sus componentes de mayor tamaño ofrecerían un mayor margen de durabilidad, lo que lo convertiría en una base más sólida para la próxima década térmica. En otras palabras, el debate ya no sería puramente industrial, sino puramente mecánico.
El cambio ya ha comenzado
Algunos informes internos sugieren incluso que el calendario ya está acordado. El motor 1.6 JTD (presente en el Alfa Romeo Tonale) estaría en preparación para equipar gran parte de la gama europea: los Peugeot 208, 308, 2008, 3008, 4008 y 5008, así como los Opel Corsa, Astra, Mokka y Grandland, sin olvidar muchos modelos Citroën.
Seguirían otras cilindradas, en particular el 2.0 y el 2.2 adaptados a las normas futuras. Irónicamente, se dice que el 2,2 litros es una antigua colaboración PSA-FCA... pero que ahora volverá bajo bandera italiana. De confirmarse estos elementos, supondría un vuelco histórico: durante años, las marcas italianas han adoptado motores franceses dentro del grupo. Ahora podría invertirse el equilibrio.
Una estrategia coherente con las últimas decisiones
Tomados por separado, cada acontecimiento podría parecer aislado: el rescate de FireFly, la vuelta al diésel, la inversión en Termoli, las nuevas cajas eDCT... Tomados en conjunto, cuentan una historia diferente: Stellantis está preparando una nueva base térmica común para Europa, pero diferente de la prevista cuando se creó el grupo.
El plan inicial se basaba en motores PSA como columna vertebral, con el 1.2L EB2 y el 1.6L EP6. El plan actual podría basarse en motores Fiat. La lógica es clara: en lugar de desarrollar dos familias completas compatibles con Euro 7, el Grupo elige la que considera más sostenible desde el punto de vista técnico.
Esta elección también tendría un importante significado simbólico. En el momento de la fusión PSA-FCA, muchos creían que la tecnología francesa se convertiría en dominante. Y así fue durante varios años.
Pero la transición energética, más lenta de lo previsto, está cambiando las prioridades: la robustez y la longevidad vuelven a ser esenciales para amortizar los costes de desarrollo. Al final, Stellantis podrá apoyarse en el patrimonio mecánico italiano para atravesar la última década de generación de energía térmica en Europa.
Aún no se ha confirmado nada oficialmente. Pero la dirección industrial parece ahora coherente:
- un Fiat diésel electrificado para viajes largos,
- un Fiat FireFly electrificado para gasolina híbrido,
- y eléctrica para el resto.
Si esta estrategia sale adelante, marcará un giro importante en la historia del Grupo. No sólo el PureTech dejaría de ser el motor central de Stellantis, sino que Peugeot podría circular mañana... con corazón Fiat, como ya ocurre en Brasil.