Stellantis podría anunciar unas pérdidas de unos 8.600 millones de euros por sus coches eléctricos

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El año 2025 será recordado sin duda como el año de la gran limpieza en Stellantis. En apenas seis meses, el grupo automovilístico ha tomado una decisión tras otra con consecuencias de largo alcance: quiebra de su empresa conjunta en China, fábricas en espera en Italiaen Francia o Poloniaciertos programas eléctricos se detienen, retirada gradual de los modelos híbridos enchufables y 100 % eléctricos en Norteamérica, al tiempo que se sigue desarrollando inversiones masivas en Norteamérica, en América Latinasino también en España y el norte de África. Un vasto reequilibrio industrial, llevado a cabo a una velocidad vertiginosa desde la llegada de Antonio Filosa a la dirección del grupo. Pero esta reorganización tiene un coste. Y podría ser considerable.

La pesada herencia de los coches eléctricos

Según un informe de Banca Akros, Stellantis se prepara para cerrar el ejercicio 2025 con unos 8.600 millones de euros en cargas excepcionales vinculadas a los vehículos eléctricos. Esto se debe a la cancelación o revisión de numerosos programas de vehículos eléctricos, en un contexto de ralentización de la demanda y cambios en las reglas del juego en Estados Unidos bajo la administración Trump. El grupo debe presentar sus resultados el 26 de febrero, y los analistas estiman que de los 8.600 millones de euros, unos 2.600 millones tendrán un impacto directo en el flujo de caja. El resto, casi 6.000 millones de euros, correspondería a gastos denominados "no monetarios", en línea con lo que ya había dejado entrever la dirección al presentar sus cuentas del tercer trimestre de 2025.

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Un proyecto de ley comparable al de los gigantes americanos

Para llegar a esta estimación, Akros estableció un paralelismo con los principales fabricantes de automóviles estadounidenses. General Motors anunció recientemente gastos relacionados con la electricidad por valor de 7.600 millones de dólares, equivalentes a unos 4,1 % de sus ingresos. Ford, por su parte, prevé una amortización de 12.500 millones de dólares sólo en 2025, y de hasta 19.500 millones en el periodo 2025-2027. Aplicando la media de 5,6 % de Stellantis a los ingresos previstos en 2025, Akros llega lógicamente a la cifra de 8.600 millones de euros en amortizaciones vinculadas a los vehículos eléctricos. Una factura abultada, pero coherente con lo que ocurre al otro lado del Atlántico.

Segundo semestre tenso, pero sin sorpresas

Sin embargo, el primer semestre no fue neutro. En el primer semestre de 2025, el grupo presidido por John Elkann ya había contabilizado unos 2.100 millones de euros en amortizaciones. Esto significa que la segunda mitad del año podría concentrar la mayor parte del impacto, con unos 6.500 millones de euros más, incluidos 1.300 millones en efectivo, que afectarían directamente a la generación de caja. Como consecuencia directa, Akros ha rebajado su previsión de flujo de caja libre operativo para 2025, que ahora se espera sea de -5.500 millones de euros, frente a los -4.200 millones anteriores.

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A pesar de este difícil contexto, las líneas generales de los resultados se mantienen en línea con las expectativas del mercado. Para 2025, Akros prevé unas ventas de 153.800 millones de euros, lo que supone un descenso de 2 %, un EBIT ajustado de 2.900 millones de euros y un margen operativo de 1,9 %. El beneficio ajustado por acción caería a 0,74 euros, muy lejos de los 2,49 euros registrados en 2024. A corto plazo, el sector eléctrico lastra las cuentas. Pero esta "purga" también podría tener un efecto virtuoso.

El reto de los motores de combustión interna a partir de 2026

Según Banca Akros, el saneamiento de los programas eléctricos podría permitir a Stellantis volver a partir de una base más saneada ya en 2026. El banco prevé una mejora del mix de productos y de los volúmenes a partir del primer trimestre, impulsada por el regreso de modelos de gasolina muy rentables, como la versión de combustión interna del Dodge Charger, el Jeep Compass y los pick-up Ram equipados con el motor Hemi V8. Este enfoque puede parecer contrario a la retórica imperante sobre la electrificación, pero responde a una realidad de mercado cada vez más evidente, sobre todo en Norteamérica.

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A pesar de que el final de 2025 se presenta complejo, Banca Akros mantiene su recomendación de compra sobre Stellantis, con su precio objetivo sin cambios en 12 euros. Al precio de cierre de 8,67 euros el 13 de enero, el potencial alcista sería de unos 38 %. Para los inversores, el mensaje es claro: 2025 será doloroso, pero también podría marcar el inicio de una Stellantis más pragmática, aunque ello signifique ralentizar temporalmente sus ambiciones eléctricas.


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7 reseñas en "Stellantis pourrait annoncer une perte d’environ 8,6 milliards d’euros à cause de ses voitures électriques"

  1. Sería interesante ver cuántos miles de millones se han perdido (desde la creación de Stellantis) como resultado de las decisiones de Carlos Tavares...

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  2. Uno se pregunta cómo Stellantis pudo haber entendido tan mal el mercado y la decepcionante demanda de coches eléctricos. La era Tavares es una serie de errores por los que Stellantis está pagando las consecuencias.

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  3. Los VE salen perdiendo en cuanto a autonomía. Los conductores urbanos podrían tener dificultades para recargar
    Los conductores de las afueras pueden recargar más fácilmente, pero la autonomía es un problema.
    BYD, como brazo del Gobierno del PCCh, limita la movilidad, ya que el Partido sujeta el alargador y alimenta el enchufe.

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  4. Publicidad
  5. Tienes que parar con esto. Los problemas eléctricos son consecuencia de la gestión anterior... que Tavares dejó que pasara. Ese fue su error. Las marcas italianas deberían haber sido liquidadas, excepto Fiat, por supuesto.

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  6. El.Sr. Tavares debería ser juzgado y encarcelado. Ha jugado con ventenares de miles de familias a las que directamente no ha hecho caso y ha acabado arruinándolas y ahora a parte de arruinaraa Stellantis va a fastidiar a miles de familias de trabajadorales de sus fábricas de producción.
    ¡Tavares, la ineptitud y la falta de empatía se debe pagar con la prisión!

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  7. La transición a los vehículos eléctricos no fue impulsada por la demanda, ya que parece que la mayoría de la gente sigue prefiriendo los vehículos con motor de combustión interna. En su lugar, influyó la absurda política verde de la Unión Europea. Por lo tanto, es justo decir que Europa ha cometido un error importante, y no se trata sólo de los coches. No ahondemos en discusiones políticas. Lo que me desconcierta es por qué personas responsables siguen tomando decisiones, aparentemente inconscientes de que están dirigiendo la nave hacia el desastre.

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