
Es una pequeña frase que dice mucho sobre el cambio de era en Stellantis Es hora de volver a la oficina". Tras ser pionero del teletrabajo en la industria del automóvil a mediados de los años 2010, el grupo franco-italo-americano pasa poco a poco la página del "trabajo inteligente" heredado de la era Covid. El movimiento tomó forma por primera vez en Estados Unidos. A principios de 2025, se pidió a unos 8.650 empleados (principalmente directivos) que volvieran a la oficina al menos tres días a la semana. Se introdujo una fase inicial de dos días de asistencia, antes de un endurecimiento gradual. A principios de 2026, el rumbo era aún más claro: ahora se exigía a los empleados estadounidenses que volvieran a la oficina cinco días a la semana, y el teletrabajo se convertía en la excepción y no en la regla.
En sus comunicaciones internas, el Grupo insiste en la necesidad de reforzar la cohesión, el trabajo en equipo y la implicación práctica en torno a los vehículos y las tecnologías. Según la dirección, la colaboración directa se ha convertido en una "ventaja competitiva" en un contexto en el que el crecimiento exige rapidez en la toma de decisiones y mayor innovación.
John Elkann marcó la pauta
También en Europa ha calado el mensaje. Ya en 2025, John Elkann marcó la pauta en un mensaje de vídeo dirigido a los empleados: "Es hora de volver a trabajar juntos". Esta declaración simbólica marcaba el final de una era asociada a la presidencia de Carlos Tavares, durante la cual el teletrabajo había transformado profundamente la organización de las oficinas.
En Turín, los 6.000 empleados de Mirafiori se preparan para volver gradualmente a trabajar cinco días a la semana en 2027. En 2026, aún se permitirán hasta dos días de trabajo a distancia por semana, antes de volver por completo al trabajo presencial. El tono sigue siendo comedido: la dirección habla de una transición "no traumática" y asegura que los casos individuales vinculados a problemas de salud podrán estudiarse caso por caso. Pero el rumbo está marcado: el modelo híbrido que ha existido desde la pandemia es cosa del pasado.
Entre la ejecución industrial y las tensiones sociales
Este cambio de rumbo no ha estado exento de rechinar de dientes. Durante varios años, algunos empleados han organizado su vida personal en torno al teletrabajo. Algunos se han trasladado lejos de su lugar de origen, mientras que otros han dado por sentada esta flexibilidad. Los sindicatos también ponen de relieve las limitaciones reales: oficinas redimensionadas para permitir una presencia limitada al 30 % del tiempo, aparcamientos y servicios de restauración calibrados para una plantilla reducida.
En Mirafiori, la cuestión del espacio disponible ya plantea interrogantes. ¿Será necesario organizar turnos si todos los empleados vuelven al mismo tiempo? Los representantes sindicales temen una pérdida de atractivo, sobre todo para los jóvenes talentos, para quienes la flexibilidad es ahora uno de los criterios a la hora de elegir empresa.
Para Stellantis, sin embargo, el reto va más allá de la simple organización del trabajo. El Grupo debe acelerar el ritmo de la electrificación, el software embarcado y la competencia mundial. La dirección considera que la proximidad física favorece la eficacia y la creatividad colectiva. La vuelta a la oficina se presenta como una herramienta estratégica, del mismo modo que un nuevo plan de productos o una plataforma técnica.
Queda por ver si esta decisión reforzará realmente la dinámica interna del Grupo o si alimentará tensiones duraderas en un contexto ya marcado por importantes ajustes industriales. Una cosa es cierta: en Stellantis, la era del teletrabajo masivo está llegando a su fin, y los espacios abiertos volverán poco a poco al bullicio de antes de 2020.