Stellantis invierte en robots con IA para sus fábricas: en 90 minutos pueden hacer lo que un humano en 1 mes

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En una fábrica de automóviles moderna, el tiempo se ha convertido en un recurso tan crítico como el acero o los semiconductores. En StellantisEsta observación tiene ahora una traducción muy concreta: un robot capaz de hacer en 90 minutos un trabajo que llevaría más de un mes de mano de obra humana. No en la cadena de montaje, sino en un eslabón clave y a menudo invisible de la cadena de producción: la logística interna.

Un robot que trabaja mientras la fábrica duerme

En el enorme complejo de Sterling Heights, cerca de Detroit, donde casi 7.000 personas ensamblan camionetas Ram 1500 cada día, un robot autónomo se mueve ahora entre los pasillos del taller de piezas. Su nombre: Dexory V2. Desarrollado por la start-up británica Dexory, encarna lo que Stellantis denomina "automatización inteligente". Mediante una combinación de sensores LiDAR, cámaras y escáneres de códigos de barras, Dexory V2 crea un mapa digital ultrapreciso de las existencias en tiempo real. En menos de una hora, puede escanear más de 3.300 m2 y repetir la operación varias veces al día. Mientras que un inventario humano llevaría hasta 280 horas, el robot completa la tarea en hora y media, sin pausas, sin fatiga y con una regularidad que sería imposible para un operario.

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Más que un robot

El reto no es sólo ir rápido. Junto con la plataforma de inteligencia artificial DexoryView, el robot actualiza los niveles de existencias, informa de anomalías y detecta palés inestables o estanterías sobrecargadas. El resultado: mayor visibilidad, pero también una mejora directa de la seguridad in situ. En Stellantis, el mensaje es tranquilizador: no se trata de sustituir a los empleados. Los equipos antes dedicados al control de las existencias se han reasignado a otras tareas. "No es una sustitución, es una colaboración", insiste la dirección. Con datos fiables y constantemente actualizados, los operarios pueden concentrarse en el montaje, con la certeza de que las piezas correctas llegarán al lugar adecuado en el momento oportuno. Menos imprevistos, menos líneas paradas: en la industria del automóvil, es una gran ventaja competitiva.

Stellantis por delante de Ford y GM

Stellantis es ahora el primero de los Tres de Detroit (por delante de Ford y General Motors) en desplegar esta tecnología a gran escala. El proyecto se lanzó en el Factory Booster Day 2024, escaparate de innovación del Grupo, y los resultados obtenidos en Sterling Heights han convencido al fabricante para extender el sistema a otros centros norteamericanos, como Detroit Assembly Complex, Toledo y Warren Truck. Con el tiempo, incluso se prevén aplicaciones en plantas de motores. Las cifras exactas de inversión y ahorro conseguidas siguen siendo confidenciales, pero el grupo reconoce un impacto significativo en la eficacia global. La colaboración con Dexory también fue premiada en los Stellantis Venture Awards 2025, prueba de que la automatización inteligente ya no es una simple prueba, sino un pilar estratégico.

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¿Inteligencia artificial física?

Esta ofensiva industrial forma parte de un movimiento más amplio. En torno a la galaxia Agnelli-Elkann se multiplican las inversiones en lo que los especialistas llaman "IA física": robots capaces no sólo de ejecutar, sino también de aprender y adaptarse a su entorno. Recientemente, el fondo Exor codirigió una ronda de inversión de 100 millones de dólares en RobCo, señal de que la autonomía inteligente en la fábrica se considera ahora una infraestructura clave para la futura competitividad industrial. La idea no es la de fábricas vacías, sino la de fábricas en las que las tareas ordinarias repetitivas, lentas y tediosas se confíen a sistemas autónomos, dejando a los humanos las tareas de mayor valor añadido. Un enfoque pragmático, alejado de fantasías de ciencia ficción.

La escasez de mano de obra acelera la robotización

A fin de cuentas, ¿debería sorprendernos que estos robots invadan poco a poco las fábricas? Cuando Elon Musk apuesta abiertamente por humanoides como Tesla Optimus, y algunas de las fábricas más antiguas del mundo luchan por atraer a jóvenes reclutas, la cuestión ya no es ideológica, sino muy real. La planta de Mirafiori en Turín es un buen ejemplo: contratar empleados menores de 30 años para los empleos industriales es cada vez más difícil. Las limitaciones físicas, los horarios de trabajo y la propia imagen de la fábrica ya no se ajustan a las aspiraciones de algunas de las nuevas generaciones. La robotización se ve menos como una amenaza que como una respuesta.

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