Stellantis, investigada en EE.UU. por cargos excepcionales de 22.000 millones de euros

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Pocos días después de hacerlo oficial un espectacular reseteo estratégico, Stellantis ya se enfrenta a una nueva tormenta, esta vez jurídica. En Estados Unidos, el grupo automovilístico podría ser objeto de una demanda colectiva por parte de los accionistas, después de que la cotización de sus acciones se desplomara tras el anuncio de gastos excepcionales por valor de 22.000 millones de euros, relacionados en particular con los vehículos eléctricos. Lo que debía marcar un nuevo comienzo financiero corre ahora el riesgo de convertirse en un caso delicado ante los tribunales estadounidenses.

Investigación sobre Wall Street

El bufete de abogados estadounidense Levi & Korsinsky ha anunciado la apertura de una investigación para determinar si Stellantis puede haber infringido las leyes federales que rigen las sociedades cotizadas. En concreto, los abogados están investigando si el grupo disponía de información negativa sobre sus actividades, en particular la electrificación, que no comunicó debidamente a los inversores antes del anuncio oficial del 6 de febrero.

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Ese día, Stellantis admitió haber sobrestimado la velocidad de adopción de los vehículos eléctricos y presentó una corrección contable masiva de más de 22.000 millones de euros. El grupo también suspendió su dividendo para 2026 e indicó que se proponía revisar su política de remuneración de los accionistas, confirmando la magnitud del giro estratégico iniciado. Pero la reacción en los mercados financieros fue inmediata y violenta.

Caída histórica de la cotización

En Milán, las acciones de Stellantis se desplomaron cerca de 25 % en una sola sesión. Pero fue sobre todo en Wall Street donde la sacudida adquirió proporciones espectaculares: en la Bolsa de Nueva York, la acción perdió casi 28 % en un solo día. Sencillamente, fue la peor sesión de su historia en Estados Unidos.

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Para los inversores estadounidenses, esta fuerte caída plantea una cuestión central: ¿estaban debidamente informados de la verdadera situación del grupo antes de este anuncio? Es precisamente este punto el que debe aclarar la investigación. Si los abogados consideran que Stellantis debería haber advertido antes al mercado del deterioro de sus perspectivas en materia de vehículos eléctricos, podría iniciarse una acción colectiva para obtener una compensación financiera para los accionistas perjudicados.

El revés judicial de un reajuste estratégico

Irónicamente, este posible procedimiento es consecuencia directa de la estrategia de transparencia adoptada por Stellantis. Al concentrar todas las correcciones -depreciaciones de activos, proyectos de electricidad cancelados y revisiones de volumen- en un solo paquete, el grupo quería pasar página de los años anteriores y empezar de nuevo sobre una base realista.

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El fabricante adopta ahora un reposicionamiento más pragmático, dando un papel central a los motores híbridos y de combustión interna, sobre todo en Norteamérica. Este cambio de rumbo ya ha repercutido positivamente en los volúmenes y las entregas.

Pero en el mercado bursátil, el impacto psicológico fue brutal: reconocer públicamente un error estratégico de tal magnitud equivale también a admitir que las expectativas pasadas eran demasiado optimistas. Y para algunos inversores, esto podría constituir un fallo de información previa.

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A corto plazo, esta investigación no significa que Stellantis sea culpable de ningún delito. Sin embargo, representa un riesgo jurídico y de reputación adicional para un grupo ya inmerso en una importante transformación industrial.


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