
El giro es brutal, casi desconcertante. Stellantis ha decidido interrumpir todos sus programas de híbridos enchufables (PHEV) en Norteamérica a partir del modelo del año 2026. Esta decisión tiene consecuencias de gran alcance para un grupo que hasta hace poco ostentaba una posición de liderazgo en este segmento en Estados Unidos.
El repentino final de los emblemáticos PHEV
Los primeros en ser víctimas de esta decisión son modelos muy familiares para el público estadounidense: el Jeep Wrangler 4xe, el Jeep Grand Cherokee 4xe y el Chrysler Pacifica PHEV MPV. Todos ellos desaparecerán del catálogo a principios de 2026. Una señal contundente, confirmada por la discreta retirada de estos modelos de los configuradores de las webs oficiales de Jeep en los últimos días. Preguntado por el futuro de los híbridos enchufables, el grupo no deja lugar a dudas: Stellantis prevé "retirar progresivamente los programas PHEV en Norteamérica" para concentrarse en las soluciones electrificadas consideradas más competitivas, en particular los híbridos no enchufables (HEV) y los vehículos eléctricos de autonomía extendida.

Esta elección marca un claro giro. En fecha tan reciente como 2024, Stellantis destacaba su dominio del mercado americano de PHEV, con Jeep como mascarón de proa. En aquel momento, la marca aspiraba por sí sola a entregar entre 160.000 y 170.000 híbridos enchufables al año, es decir, más del 40 % del mercado estadounidense en este segmento. Pero el contexto ha cambiado. La demanda se ha ralentizado, las expectativas de los clientes han cambiado y, sobre todo, el entorno normativo se ha vuelto menos restrictivo. Los híbridos enchufables también tenían una función táctica: compensar las elevadas emisiones de los pick-up y los SUV para cumplir las normas federales. Esto ha dejado de ser un problema con la relajación de ciertas normas y el fin de los incentivos federales, que llegaron a alcanzar los 7.500 dólares bajo la administración Biden.
Fiabilidad, retiradas y una imagen maltrecha
También es imposible ignorar las dificultades industriales a las que se enfrentan los PHEV del Grupo. En 2025, casi 375.000 Jeep híbridos enchufables fueron llamados a revisión por problemas relacionados con las baterías, con riesgo de incendio y paralización temporal de las ventas. Oficialmente, Stellantis insiste en que estas retiradas no están directamente relacionadas con la discontinuación de los modelos. De hecho, han pesado claramente en la balanza, tanto desde el punto de vista financiero como de imagen. Incluso la tecnología 4xe, muy valorada por Jeep, va a cambiar. El nombre no desaparecerá, sino que se reutilizará en el futuro para vehículos eléctricos de autonomía extendida, como algunas versiones futuras del Grand Wagoneer o el Ram 1500 REV.

El híbrido no está muerto, sólo está cambiando de forma
Sin embargo, esta decisión no supone el fin de la hibridación en Stellantis. Ahora, el grupo parece apostar claramente por el HEV. El nuevo Jeep Cherokee 2026 es una ilustración perfecta de ello: ofrecido exclusivamente con un motor híbrido no recargable, inaugura una nueva generación de cadenas cinemáticas, que incluye el reciente 1.6 L HEV. Este reposicionamiento también afecta a otras marcas del Grupo. El Alfa Romeo Tonale también perderá su versión híbrida enchufable en Norteamérica, lo que confirma que la tecnología PHEV se considera ahora cara, compleja e insuficientemente eficiente para satisfacer las expectativas actuales del mercado norteamericano (que, como recordatorio, tiene los derechos exclusivos del Tonale con motor 2.0L GME).

Queda una gran incógnita: el futuro a medio plazo. El nuevo plan industrial de Antonio Filosa debería aportar respuestas más claras. ¿Se centrará Stellantis exclusivamente en el dúo HEV y extensor de autonomía eléctrico? ¿O podría volver el PHEV en una forma más madura, fiable y mejor adaptada al uso en el mundo real? Esta decisión en Norteamérica no está prevista actualmente para Europa, un mercado en el que el grupo necesita imperiosamente reducir sus emisiones de CO2, pero puede dar una indicación de la tecnología hacia la que Stellantis desea orientarse.

No es algo malo. El PHEV, con los recursos disponibles hoy en día, es una herejía. Es una solución barata para que el fabricante reduzca sus emisiones sin molestarse demasiado. Combina los inconvenientes de los coches eléctricos (autonomía, peso, puntos de recarga) con los de los motores de combustión (fiabilidad, mantenimiento costoso) sin ninguna de las ventajas de ambos. Sólo el concesionario podrá encontrar alguna utilidad a esta tecnología obsoleta. El HEV está mucho más optimizado. Incluso se ha convertido en un argumento de venta. Incluso se utiliza en publicidad: "Híbrido sin recarga".
El PHEV es estupendo si puedes conducir un VE todos los días y cargarlo en casa. Y en términos de fiabilidad, no hay ninguna diferencia real con un HEV.