
Después de meses de señales contradictorias, Stellantis ha decidido dejar de disimular el alcance de la corrección actual. El grupo automovilístico ha anunciado lo que califica de "reajuste" estratégico, acompañado de gastos excepcionales de más de 22.000 millones de euros en el segundo semestre de 2025. Se trata de una decisión de peso, que también implica la suspensión del dividendo en 2026, como consecuencia directa de la pérdida neta del pasado ejercicio. Detrás de las cifras, se perfila sobre todo un profundo cambio de doctrina industrial y financiera, a pocos meses de la presentación del nuevo plan estratégico.
Un shock contable
Las cargas excepcionales de 22.200 millones de euros anunciadas por Stellantis no son un simple ajuste técnico. Suponen el reconocimiento oficial de errores estratégicos acumulados en los últimos años, especialmente en torno al ritmo de electrificación. Una parte importante de estas cargas está vinculada a la revisión a la baja de las ambiciones en materia de vehículos eléctricos de batería, en particular en Estados Unidos, con anulaciones de proyectos, amortizaciones de plataformas y ajustes masivos de las previsiones de volumen.
El Grupo admite que sobrestimó la velocidad de la transición energética, desfasada con respecto a las expectativas reales de los clientes, sus limitaciones presupuestarias y la evolución de la reglamentación. Esta constatación se refleja también en las cargas vinculadas a la cadena de suministro de vehículos electrificados, así como en una reevaluación de las provisiones para garantías, reflejo de problemas de calidad heredados de decisiones industriales pasadas.
No más dividendos, prioridad absoluta al balance
Como consecuencia inmediata de esta pérdida neta en 2025, Stellantis no pagará dividendo en 2026. Se trata de una señal clara para los mercados, que confirma que la prioridad ya no es la remuneración de los accionistas a corto plazo, sino la consolidación financiera del Grupo. Con el mismo espíritu, el Consejo de Administración ha autorizado la emisión de obligaciones híbridas perpetuas por un importe de hasta 5.000 millones de euros.
A pesar de este tenso contexto, Stellantis insiste en la solidez de su posición de tesorería, con unos 46.000 millones de euros de liquidez industrial disponible a finales de 2025. Esto representa un colchón financiero sustancial, diseñado para absorber el choque del reseteo al tiempo que financia la recuperación industrial y comercial en curso desde 2025.
El retorno asertivo de la "libertad de elección
En el centro de este cambio hay una palabra clave: libertad de elección. Bajo la dirección de Antonio Filosa, Stellantis ha adoptado un enfoque tecnológico más pragmático, en el que las cadenas cinemáticas de combustión e híbridas vuelven a ocupar un lugar central junto a los vehículos eléctricos. Este reposicionamiento es especialmente visible en Norteamérica, donde el grupo ha anunciado un plan de inversión histórico de 13.000 millones de dólares en cuatro años. El regreso del motor HEMI V8, el relanzamiento de modelos emblemáticos como el Jeep Cherokee y el lanzamiento de nuevas variantes de Ram y Dodge ilustran esta reorientación hacia productos que responden a la demanda real del mercado americano. Según Antonio Filosa, este "reset" pretende volver a situar al cliente en el centro de todas las decisiones, tras un periodo marcado por opciones demasiado dogmáticas y a veces desconectadas del terreno.
Primeros signos de recuperación, especialmente en Estados Unidos
En términos operativos, empiezan a verse los primeros resultados de esta nueva orientación. En el segundo semestre de 2025, Stellantis volvió a crecer en volúmenes y ventas. La facturación consolidada aumentó en 11 % interanual, con una contribución masiva de Norteamérica, donde las entregas se dispararon en casi 40 %. Este impulso continuó en el cuarto trimestre de 2025, con 1,5 millones de vehículos facturados, lo que supone un aumento interanual de 9 %. La normalización de los inventarios, combinada con una oferta de productos renovada, ha permitido a las marcas Jeep, Ram y Dodge volver a ser motores de crecimiento. En Estados Unidos, la cuota de mercado del Grupo se recuperó hasta el 7,9 %, un nivel secuencialmente ascendente.
Europa sigue bajo presión, Italia en la línea de fuego
Mientras que Norteamérica es claramente el pilar de la recuperación, la situación sigue siendo más frágil en Europa. La facturación cayó en el cuarto trimestre de 2025, afectada por la contracción del mercado de vehículos industriales ligeros y el aumento de la competencia en segmentos clave. Aunque algunos modelos de la plataforma Smart Car, entre ellos el Fiat Grande Panda, registraron un fuerte crecimiento, éste no fue suficiente para compensar el declive de marcas históricas como Peugeot. En este contexto, Italia sigue siendo el principal punto de tensión. La producción alcanzó niveles históricamente bajos en 2025, lo que la aleja aún más del objetivo fijado hace dos años de producir un millón de vehículos en 2030. El "reset" anunciado por Stellantis plantea pues una cuestión central: ¿qué lugar real pretende reservar el Grupo a sus centros industriales europeos en su nueva trayectoria?
Un "reset" a la espera del veredicto de mayo
A fin de cuentas, este choque financiero y estratégico parece ser un paso aceptado, incluso necesario, hacia un comienzo más realista. Al concentrar el grueso de las correcciones en una sola operación, Stellantis pretende pasar página a un periodo marcado por la era Carlos Tavares y por decisiones que ahora son ampliamente cuestionadas. Visite Nos vemos el 21 de mayoEl Día del Inversor se perfila como un momento decisivo. Tendrá que confirmar si este "reseteo" es realmente el punto de partida de una recuperación duradera.